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Doctora Rosimar Ríos-Berríos con su bebé, Loki.
Doctora Rosimar Ríos-Berríos con su bebé, Loki. (Suministrada)

La doctora Rosimar Ríos-Berríos es la única puertorriqueña miembro del grupo Science Moms, que reúne a nueve científicas y madres en la nación americana que tienen el objetivo de concientizar a otras mujeres acerca de los efectos del cambio climático para que estas pasen el conocimiento a sus hijos y, a la vez, se hagan eco y exijan a los líderes del gobierno que tomen posturas para proteger al planeta Tierra de nuestras propias acciones.

Aunque reside en Colorado desde el año 2012, “Rossie” nació y creció en Barranquitas, estudió en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, donde se graduó de Física y Secuencia Curricular en Meteorología. Entonces, partió a Estados Unidos para cursar estudios graduados y, actualmente, labora en el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica como meteoróloga científica, especializada en la investigación de huracanes.

La joven madre de Loki, un bebé de 13 meses, dijo haber sido convocada por el grupo Science Moms para ser portavoz de una causa que, asegura, le ha calado hondo tanto a nivel profesional como personal.

“Por mi experiencia con la investigación y en las comunicaciones respecto a los huracanes, fui invitada a formar parte de este grupo. Tenemos dos roles importantes: somos científicas y mamás y, como toda mamá, estamos bien preocupadas por cómo el cambio climático podría afectar la vida de nuestros hijos. En mi caso, soy meteoróloga, me dedico a estudiar los huracanes, cómo se forman, cómo se fortalecen y cómo podrían cambiar en el futuro, si el cambio climático continúa al paso que va”, advirtió.

“Tengo un bebé de 13 meses y, al convertirme en mamá, todo lo relacionado al cambio climático [debido] a los huracanes y a otros fenómenos naturales tomó otro significado. Ahora, además de estar preocupada por mi isla, Puerto Rico, y toda mi familia que vive allá, también me preocupa mi bebé, el mundo en el que va a crecer y los fenómenos atmosféricos que podrían afectarlo”, expresó la meteoróloga puertorriqueña de 32 años.

Según Ríos-Berríos, el grupo Science Moms está formado por nueve mujeres en Estados Unidos, quienes brindan información a otras madres a través del portal sciencemoms.com, pero de una manera sencilla, con el fin de que estas se instruyan y transfieran el conocimiento a sus retoños, y eso se convierta en una práctica que pase de generación en generación.

“Nuestro objetivo es proveer información simple que le enseñe a las mamás qué es el cambio, cómo está sucediendo, por qué está sucediendo, qué podemos hacer para combatirlo y cómo las mamás pueden hablarles a sus hijos respecto al cambio climático, pero también cómo pueden actuar las madres y solicitarles a los líderes de gobierno que actúen para combatir el cambio climático”, dijo la joven, quien actualmente es portavoz de la campaña “Use your outside voice for our kids future”, que insta a que las madres “usen esa voz particular, que solo la reservamos para los hijos, de modo que exijan a los líderes de gobierno que tomen acción en cuanto al cambio climático”, comentó.

¿Cómo hablarles a los niños del cambio climático?

Desde etapas tempranas de la vida, el ser humano debe conocer y entender el entorno que le rodea y comprender que es parte de la naturaleza, depende de ella, pero también es responsable como individuo de su cuidado. Esto, incluso, a cortas edades.

Infantes a 3 años

Recomendación: Ponlos en contacto con la naturaleza para que la conozcan

En el caso de los niños menores de tres años, recomendó exponerlos a la naturaleza para que conozcan el entorno del que son parte. “A los niños que están comenzando a vivir, le podemos enseñar a valorar nuestro planeta. Un ejemplo es que juguemos con ellos afuera y allí le expliquemos qué son las plantas, el sol, las nubes y la lluvia. También, podemos explicarles que todo eso es afectado por nosotros y que por eso debemos considerar nuestras acciones”.

Según la científica boricua, la enseñanza detrás de esa práctica de sacarlos a la naturaleza, es “que aprendan que jugamos afuera porque cuando lo hacemos, estamos en contacto con la naturaleza y no tenemos que usar las luces ni el aire acondicionado o la televisión, y de esa manera ahorramos energía y también reducimos la cantidad de contaminantes”, sostuvo Ríos-Berrios.

Niños de 4 a 10 años

Recomendación: Conversar sobre el planeta Tierra, el cambio climático y escuchar sus opiniones

En el caso de los niños más grandecitos, exhortó a que aprovechemos su curiosidad y el hecho de que les gusta hablar, para conversar más con ellos acerca del cambio climático y el planeta Tierra. Pero, sobre todo, que los escuchemos para conocer sus pensamientos respecto al mundo que les rodea.

“Hay que escucharlos porque ellos están comenzando a aprender sobre el planeta. Tal vez, ellos escuchan esa frase de cambio climático y nos preguntarán qué es. Tal vez, nos dirán que sienten miedo o ansiedad de cómo el mundo va a cambiar, y hay que escucharlos. Una de las herramientas más poderosas es la conversación y esa es una de las cosas que estamos fomentando en Science Moms, que tengamos esa conversación con nuestros hijos, cuando nos sentemos juntos a cenar. Que hagamos que el tema del cambio climático sea un tema de conversación a diario. Los niños son bien curiosos y hay que aprovechar esa curiosidad”, exhortó la meteoróloga.

Adolescentes de 11 a 18 años

Recomendación: Refuerza su potencial de acción

A pesar de que la adolescencia se caracteriza, en ocasiones, por ser una etapa donde el ser humano se aparta de su entorno y no se preocupa por el futuro lejano, la científica aseguró que la mentalidad de los adolescentes está cambiando para bien. “Ahora mismo la mayor parte de las personas que están pidiendo acción respecto al cambio climático son los adolescentes que son bien activos y que están conscientes de los efectos del cambio climático, de cómo nos puede afectar. Ellos ya están más informados y bien motivados y, tienen el potencial de que podemos motivarlos a tomar acción”, enfatizó.

Una de las recomendaciones de la portavoz es que se les hable de las causas y efectos que tienen nuestras acciones y cómo sus vidas, gustos particulares y su futuro próximo, pueden cambiar si no hacemos nada por el planeta Tierra desde hoy. “En particular a los jóvenes, que ya están próximos a ser adultos, ayudarlos a que establezcan sus estilos de vida, porque las acciones que tomen ahora van a tener un impacto más inmediato. Es posible que estén interesados en qué estudiar o a dónde les gustaría viajar. Pero, tienen que pensar que, tal vez, esa isla bien exótica que quieren visitar en el medio del océano Pacífico, pudiera estar cubierta completamente de agua si ellos no toman acción. O esa profesión que les encantaría realizar en un futuro no existirá porque los recursos para esa profesión desaparecerán”, explicó.

Según la mamá, amante de las ciencias, no importa la edad, “cuando se trata del cambio climático, es importante que comprendamos que esto es algo que ya nos está afectando a todos y que si no actuamos, #LATERISTOOLATE”, concluyó.

Cambios pequeños para el hombre, pero grandes para el planeta Tierra

  1. Salir más entretenerse y jugar en el exterior/naturaleza.
  2. Recoger la basura en cuerpos de agua y terrenos.
  3. Apagar las luces y equipos electrónicos más a menudo.
  4. Desconectar los cables de cargadores y enseres que no se utilizan.
  5. Reducir la cantidad de plástico que se utilizan.
  6. Utilizar bolsas y utensilios reusables.
  7. Consumir más productos locales para evitar la contaminación por importación de productos en avión y barco.
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