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Mientras más elevado sea el nivel de A1c, menor será el control de azúcar en sangre, lo cual pudiera tener consecuencias serias para tu organismo.
Mientras más elevado sea el nivel de A1c, menor será el control de azúcar en sangre, lo cual pudiera tener consecuencias serias para tu organismo. (Shutterstock)

Glucohemoglobina, hemoglobina glucosilada, hemoglobina A1c y HbA1c. Todas las anteriores se refieren a lo mismo: el examen de laboratorio que mide el índice promedio de tu nivel de azúcar en la sangre, durante los pasados dos a tres meses. Dicho análisis difiere de las pruebas de autocontrol diario que los diabéticos se hacen, casi siempre en casa, y que solo muestran el nivel de glucosa justo al momento en que la practican.

Por consiguiente, la A1c sirve para diagnosticar prediabetes, diabetes tipo 2 y también para supervisar la eficacia con la que controlas tu condición. En otras palabras, permite ver cómo está funcionando tu plan y le dice a tu médico si el tipo y la cantidad de medicamento que estás usando es el que realmente necesitas.

¿Qué indicarán los resultados? Que mientras más elevado sea el nivel de A1c, menor será el control de azúcar en sangre, lo cual pudiera tener consecuencias serias para tu organismo. Para entenderlo mejor, repasemos varios términos clave. Primero, la hemoglobina es una proteína de los glóbulos rojos que transporta oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo. Segundo, la hemoglobina glucosilada es el valor de la fracción de hemoglobina (glóbulos rojos), que tiene glucosa adherida. Recuerda que normalmente, después que los alimentos se digieren, el nivel de glucosa libre que circula en el torrente sanguíneo se eleva. Al circular libremente, la glucosa tiene contacto con los glóbulos rojos y se puede adherir permanentemente.

La llave es la insulina

“En una persona sana”, comenta la Federación Mexicana de Diabetes en su página web, “la cantidad de glucosa libre que circula en la sangre es menor que en el caso de una persona con diabetes, pues en su condición, existen varios impedimentos para introducirla al interior de las células, por lo tanto, una mayor cantidad de glucosa será adherida a la hemoglobina”. Por ello, “el cálculo de la hemoglobina glucosilada es un indicador del control del paciente con diabetes”.

Imagina, ahora, que puedes acercarte y ver este proceso en detalle: ¿qué ocurre cuando el azúcar entra en el cuerpo? El páncreas libera insulina cuando su nivel de azúcar en la sangre aumenta después de comer. “La insulina funciona como una llave que permite que el azúcar en la sangre entre a las células del cuerpo para que estas la usen como energía”, explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés). Hasta ahí, todo estaría bien. Sin embargo, “cuando los niveles de azúcar e insulina en la sangre son altos, el hígado absorbe azúcar y la almacena como glucógeno. El hígado puede convertirlo otra vez en azúcar cuando sea necesario, para tener energía”.

Si el organismo no produce la insulina necesaria para transportar la glucosa a las células o si las células dejan de reaccionar con normalidad ante la insulina (la famosa resistencia a la insulina), la alta concentración sanguínea de glucosa resultante, sumada a una cantidad inadecuada de glucosa en las células, dará lugar a los síntomas y a las complicaciones de la diabetes, que van desde alteraciones de los vasos sanguíneos que dan lugar a problemas vasculares, así como enfermedad renal crónica y neuropatía, problemas infecciosos, como la candidiasis y la gangrena; problemas oculares, como retinopatía diabética y hasta pérdida de visión.

Otras son las enfermedades del hígado o el daño hepático, el funcionamiento de los riñones se ve alterado, lesiones nerviosas, úlceras y alteraciones en los pies, entre otras. Así que mantener el azúcar bajo control no es cuestión de juego.

Tu resultado de la A1c

Si tienes diabetes, los expertos recomiendan hacerse una prueba de A1c al menos dos veces al año, o más seguido, si hay cambios en tu medicación o tienes otras afecciones. De acuerdo con los CDC, un nivel de A1c menor a 5.7 % es normal, de 5.7 a 6.4 % señala prediabetes y de 6.5 o mayor señala diabetes. Dentro del rango de prediabetes (de 5.7 a 6.4 %), mientras más alto sea el valor de la A1c, mayor será tu riesgo de presentar diabetes tipo 2. El valor meta para la mayoría de las personas con diabetes es 7 % o menos.

Sin embargo, tu meta personal dependerá de factores como la edad y si padeces de alguna otra afección. Tu médico es quien fijará cuál es tu valor meta de A1c.

A1c combina con el automonitoreo

Recuerda que la prueba de A1c es una herramienta importante para el manejo de la diabetes, “pero no reemplaza el monitoreo del azúcar en la sangre que se hace regularmente en la casa. Los niveles de azúcar en la sangre suben y bajan a lo largo del día y la noche, y la prueba de A1c no capta estos cambios. Dos personas pueden tener el mismo valor de A1c, una con niveles estables de azúcar en la sangre y la otra con aumentos y descensos abruptos”, advierten los CDC. Por eso, si alcanzas tu valor meta de A1c, pero tienes síntomas de niveles altos o bajos de azúcar en la sangre, revisa los niveles con más frecuencia y a distintas horas del día".

¿Quién más podría necesitar una prueba A1c (o HbA1c de hemoglobina glucosilada? Cualquiera que tenga síntomas de diabetes, como aumento de la sed, orinar con más frecuencia, cansancio y visión borrosa, según enumeran los CDC. También, si tienes algunos de los factores de riesgo de la diabetes como obesidad o sobrepeso, presión arterial alta, si tu estilo de vida es sedentario y tienes antecedentes de enfermedades del corazón… ¡es momento de saber cuál es tu valor!

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