Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.
Estudios señalan que los comercios con latinas como jefas y dueñas cuentan con una salud fiscal considerable.
Estudios señalan que los comercios con latinas como jefas y dueñas cuentan con una salud fiscal considerable. (Shutterstock)

Desde el año pasado, leemos con regularidad en la prensa estadounidense que la población que se identifica como hispana o latina(1) ha aumentado significativamente. En tan solo una década, esta población en Estados Unidos ha incrementado en casi un millón de personas, siendo el segundo grupo étnico más grande de este país, después de los residentes que se identifican como blancos, según publicó el Pew Research Center el año pasado.

De ese grupo, y según datos del 2019 de la Encuesta Americana para la Comunidad del Censo de los Estados Unidos, la población de mujeres hispanas era de 30 millones y casi la mitad tienen entre 18 y 64 años: las edades del trabajo y la independencia económica.

El corazón del empresarismo en Estados Unidos

¿Cuál es el impacto en el mercado de este aumento en la población? Según el estudio State of Latino Entrepreneurship, de la Escuela Graduada de Negocios de la Universidad de Stanford y el Latino Business Action Network (LBAN), los negocios cuyos dueños son de la comunidad latina es “el segmento de más rápido crecimiento del ecosistema de las pequeñas empresas en Estados Unidos”. El estudio afirma que, sin los negocios latinos, las pequeñas empresas estadounidense hubiesen disminuido en la década pasada.

En el caso de comercios liderados por mujeres, datos del estudio de Stanford y LBAN apuntan a que la brecha salarial y por género impulsa a las mujeres hispanas a tomar las riendas: las latinas ganan 54 centavos por cada dólar que un hombre blanco lleva a su bolsillo. Como dice el dicho, las latinas “ya no quieren trabajar para el inglés” y apuestan a sus talentos y deseos.

Buscan su posicionamiento en el mercado empresarial

Otras estadísticas recopiladas por grupos de interés en el mercado emergente en Estados Unidos confirman y ponen en contexto estos datos y dan protagonismo a la labor de las mujeres latinas en el mercado empresarial.

The 2019 State of Women-Owned Business, un informe comisionado por la compañía de servicios financieros American Express, encontró que, en comparación con el 2014, los negocios liderados por latinas habían aumentado un 40%. Las cifras del estudio recogen un total de 2,346,200 comercios establecidos por mujeres hispanas. Esto significa un 18% de todas las empresas lideradas por mujeres en Estados Unidos. Incluso, en lo que se conoce como sidepreneurship —trabajar por cuenta propia en una labor de menos de 20 horas semanales— la tasa de las mujeres latinas ha aumentado 46% en los últimos cinco años.

El estudio, además, posiciona estos comercios con latinas como jefas y dueñas con una salud fiscal considerable: en promedio, cada establecimiento genera $50,900 al año. Todas combinadas alcanzan casi los $120 millones.

También avanzan las mujeres empresarias en Puerto Rico

Wanda Vega Rosado, gerente del Centro de la Mujer Empresarial de la Fundación Sila M. Calderón —que forma parte de una red de centros de la Administración de la Pequeña Empresa del gobierno federal— destaca la importancia del emprendimiento capitaneado por mujeres porque, según su experiencia, una mujer que monta un negocio trastoca para bien a su núcleo familiar. Es una especie de efecto cascada para el progreso y la estabilidad económica.

“Se modela con el ejemplo. [Estas mujeres empresarias por cuenta propia] transforman la visión de la próxima generación. Los hijos que ven a su madre jefa de familia, convertirse por sí misma en empresaria, con todos los retos, son hijos que tienen mayor posibilidad de ser empresarios también”, dijo.

Aún quedan retos por superar

Cuando Vega Rosado habla de retos se refiere a dos asuntos en particular: el financiamiento de nuevas empresas y el proceso de permisos para formalizar un negocio.

“Se ha dicho demasiadas veces: facilitar el proceso de permisos es urgente. Que sea más sencillo y más eficiente”, destacó.

En su opinión, esto ayudaría a que más mujeres, de distintos trasfondos económicos, se animen a montar un negocio, no importa la escala. Según su experiencia, muchas ideas con potencial de éxito se quedan en el limbo, estancadas en los pasillos de agencias gubernamentales que no “tienen la información al día”.

Vega Rosado habló desde la experiencia del Centro, que lleva cinco años apoyando a pequeñas empresarias. Aseguró que en Puerto Rico hay un gran problema con el acceso a capital para las mujeres que quieren llevar su idea de concepto a comercio. Dijo que los bancos comerciales “no son una alternativa” porque, a veces, no les parecen atractivas las propuestas de las mujeres que ella conoce y orienta. Este segundo obstáculo paraliza en sus primeras fases a muchas emprendedoras.

Además de las faltas gubernamentales y la renuencia de la banca tradicional, la pandemia por el COVID-19 ha sido un gran obstáculo para las hispanas y sus empresas. Desde marzo de 2020, 30% de los establecimientos liderados por latinas cerraron. Las razones son varias: no tener suficiente liquidez para poder operar por períodos largos sin tener ingresos o que no sea factible la opción de tener empleados trabajando remoto, entre otros factores.

Por eso, insistió en la importancia de organizaciones como la que lidera, pues ha visto cómo, de la mano de expertas, las mujeres pueden entender y entrenarse sobre las posibilidades disponibles para financiar su negocio, más allá de las opciones tradicionales, así como para conocer alternativas en tiempos de crisis.

1 “Cuestiones históricas, de preferencia o gustos al margen, el término más extendido tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo para denominar a la comunidad de más de 53 millones de habitantes que vive en el país es hispano, y, aunque históricamente sea erróneo, se emplea como sinónimo de latino.” - The Hispanic Council.

💬Ver comentarios