Los facilitadores de CERT transmiten la información a los niños a través del juego, para que ellos puedan asimilar qué implica un desastre.
Los facilitadores de CERT transmiten la información a los niños a través del juego, para que ellos puedan asimilar qué implica un desastre. (Shutterstock)

Con el mes de más actividad ciclónica, septiembre, tanto los padres como los educadores escolares tienen un gran reto: hablar con la niñez y la juventud para que puedan estar preparados ante cualquier fenómeno natural.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), “la manera en que los niños reaccionan se debe, en parte, a lo que observan en los adultos a su alrededor”. Por lo tanto, cuando los padres o cuidadores saben manejar el desastre con calma y seguridad, les brindan a los niños y jóvenes el mejor apoyo. De esta forma, los adultos pueden transmitir tranquilidad a quienes están en su entorno.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) brinda algunas recomendaciones dirigidas a educadores y familiares para abordar dudas y miedos ante una emergencia:

  • Los familiares o educadores deben prestar atención a las emociones de sus hijos o estudiantes. Los niños y los adolescentes pueden sentir miedo, aunque no lo expresen abiertamente. Por consiguiente, es importante hablar con ellos sobre el asunto.
  • La edad de las personas influye en su manera de responder ante un desastre. Cuando tienen cuatro años, la preocupación se verá reflejada queriendo dormir en la cama de los padres; a los ocho años, no querrá ir a la escuela, poniendo excusas de que se siente mal; y en la adolescencia, entrará en conflicto con sus padres más de lo usual.
  • En la casa y en la escuela se puede recrear el desastre a través de juegos. De esta forma, los más pequeños pueden desarrollar un sentido de control y disminuir su ansiedad sobre el paso de un huracán o un acontecimiento traumático.
  • Los padres deben estar atentos a las noticias que observan sus hijos, ya que todas no son aptas para ellos. Ver escenas impactantes de catástrofes puede provocar que el niño o el adolescente crean que eso mismo les puede ocurrir a ellos, así que es necesario hablar sobre el contenido mediático y que ellos entiendan que cualquier tipo de desastre puede afectar a cualquier persona.
  • Prestar atención al contenido que ven a través de las redes sociales, principalmente, los adolescentes. Sin una buena educación mediática, están más propensos a daños, manipulación y desconfianza. Por lo tanto, es una buena oportunidad para interesarse en el contenido que consumen mediante estas plataformas, y cómo lo interiorizan y lo comparten.

¿Cómo lo está haciendo CERT?

El Equipo Comunitario de Respuesta a Emergencia (CERT, por sus siglas en inglés) cuenta con distintos currículos suplementarios para niños que cursan desde el primer grado hasta jóvenes que ya están en cuarto año de escuela superior. Estos manuales incluyen lecciones de proyectos y actividades de investigación y aprendizaje afines con sus edades.

“Estamos llevando estos currículos a los jóvenes, a través del Negociado (para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres). Se visitan las escuelas, según las solicitudes que hacen”, expresó el instructor de CERT Nelson Román, sobre cómo están preparando a la juventud para que puedan enfrentar cualquier tipo de emergencia.

En las charlas, los facilitadores transmiten la información a los niños a través del juego, para que ellos puedan asimilar qué implica un desastre, mencionó Román.

De igual forma, Román enfatizó en la importancia de que estos temas no solo se trabajan desde el hogar, sino también desde la comunidad escolar.

“Es bien importante trabajar esto desde la escuela, porque yo he tenido la oportunidad de dar charlas y, a veces, los niños captan más y cuando viene una emergencia, le dicen a su papá: ‘mira, papi, no, eso no es así. Hazlo así porque esto yo lo aprendí en la escuela’. Es esa semillita que uno está sembrando ahí, que es para que ellos entiendan que, en caso de emergencia, lo más importante es tener la calma para poder reaccionar a cualquier tipo de situación”, explicó Román.

Asimismo, Román mencionó que CERT Teen está dirigido a jóvenes de 12 a 17 años, y los adolescentes se desenvuelven muy bien en los ejercicios de práctica.

“Nosotros les damos esa parte manual, por decirlo así, donde ellos pueden ayudar a la víctima: cargar la víctima y darle el tratamiento con ese propósito de estabilizar”, dijo Román.

Si deseas que tu hijo, tu comunidad, la escuela o colegio en donde trabaja so asiste tu hijo, sean impactados por los adiestramientos de CERT Kid y Teen, puedes comunicarte con el Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD), llamando al 787-724-0124, extensión CERT. Estos adiestramientos son gratis.

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