Pese a que cada tipo de evento natural difiere en su proceso de preparación, existen recomendaciones preventivas generales que serán convenientes en cualquier situación de emergencia.
Pese a que cada tipo de evento natural difiere en su proceso de preparación, existen recomendaciones preventivas generales que serán convenientes en cualquier situación de emergencia. (Shutterstock)

Cuando se trata de encarar fenómenos naturales, la preparación es clave, pues de ella depende cuán efectivamente las personas podrán mitigar los efectos de los distintos eventos catastróficos, que, por factores como el cambio climático, cada vez son más intensos.

“Aunque las personas están mucho mejor preparadas que antes, nos falta bastante por enseñar. Todavía, hay mucha confusión sobre la preparación adecuada”, expresó el oficial regional de servicios en desastres de la Cruz Roja Americana, Capítulo de Puerto Rico, Joseph Guzmán.

Pese a que cada tipo de evento natural difiere en su proceso de preparación, existen recomendaciones preventivas generales que serán convenientes en cualquier situación de emergencia y que, por tanto, deben ser recalcadas.

El primer consejo es preparar una mochila que contenga materiales útiles para enfrentar una emergencia. Guzmán enfatizó la importancia de incluir comida no perecedera, agua, radio de manivela, dinero en efectivo, linternas, productos de higiene personal y artículos para las necesidades específicas de los diferentes miembros de la familia como medicamentos y comida para las mascotas.

Además, indicó que se deben tener copias de documentos importantes cubiertos en plástico, para protegerlos de agua y polvo, tales como comprobantes de domicilio, título de propiedad o contrato de alquiler, pasaportes, certificados de nacimiento, pólizas de seguro y listas de teléfonos de agencias gubernamentales.

En segundo lugar, Guzmán destacó la elaboración de un plan de emergencia familiar en el que se determinen lugares de encuentro, rutas de evacuación y las responsabilidades de cada miembro de la familia durante la emergencia como, por ejemplo, el encargado de reunir las mochilas de emergencia.

“Un aspecto bien importante del plan de emergencia familiar es la práctica. No basta con solamente escribirlo y discutirlo. También, se tiene que hacer un simulacro para aprobarlo y, de ser necesario, hacer cambios para que sea más eficiente”, puntualizó.

Si bien estos consejos serán de ayuda ante cualquier fenómeno natural, el experto en el manejo de emergencias mencionó que hay sugerencias para estar mejor preparados ante eventos específicos. Guzmán explicó lo siguiente:

Huracanes y tormentas

En el caso de los huracanes y las tormentas, se tiene la ventaja de conocer, con mayor antelación, la fecha en la que estarán sobre áreas pobladas y de aproximar cuán significativos serán los efectos de su paso. Este factor de pronosticar la llegada de este tipo de fenómeno, posiciona a las personas para que puedan prepararse con rigor.

Incluso, la precisión con la que los meteorólogos pueden informar acerca de estos eventos naturales es útil para comenzar el proceso de preparación con niveles más bajos de estrés. Es por esto que Guzmán consideró esencial mantenerse informado.

De esta forma, las personas podrán saber cuándo tomar medidas preventivas para proteger partes de su vivienda como puertas y ventanas con paneles resistentes a los objetos que pueden ser proyectados por las fuertes ventoleras que caracterizan a los huracanes y tormentas.

En el tiempo previo al impacto de estos fenómenos, es importante verificar que se tenga combustible para los vehículos del hogar y para los generadores de electricidad.

De igual forma, es pertinente conocer cómo desalojar la casa, de ser necesario.

“Se debe identificar una salida primaria, alterna y terciaria para poder salir en caso de un desalojo inminente”, informó Guzmán.

Lluvias e inundaciones

Al igual que los huracanes y las tormentas, las lluvias y las inundaciones son anunciadas. Por tanto, estar alerta a los medios de comunicación informativos figura como una acción de preparación efectiva.

Si se identifica como zona inundable el área en la que la persona se encuentra, Guzmán reiteró que es crucial el desalojo a un refugio y llevar consigo la mochila de emergencia.

“Es útil llevar almohadas, sábanas y artículos de entretenimiento para pasar el tiempo en el albergue seleccionado”, añadió.

Cuando se esté conduciendo a estos destinos, no debe atravesar zonas inundadas, pues, según Guzmán, “un vehículo puede ser arrastrado con menos de dos pies de agua encima de la carretera”.

De hecho, conforme con la información recopilada por el EcoExploratorio: Museo de Ciencias de Puerto Rico, en Estados Unidos y Puerto Rico incluido, la causa de muerte por inundación más alta ocurre por personas manejando con algún tipo de vehículo por zonas inundadas.

Por esto es crucial evitar esas áreas e identificar rutas alternas.

Terremotos y tsunamis

A diferencia de los fenómenos hasta ahora discutidos, los terremotos y los tsunamis son imprevistos, por lo que educarse acerca de cómo actuar cuando ocurren de repente es sumamente necesario, y el proceso de preparación estará centrado en cómo responder ante tal emergencia.

“Si estás en un lugar y comienza un terremoto, lo que tienes que hacer es proteger tu cabeza y tu torso. Esas son las áreas más sensitivas que tiene tu cuerpo para el impacto de cualquier escombro. Tienes que aplicar lo que es: ‘¡Agáchate! ¡Cúbrete! y ¡Sujétate!’. Por ejemplo, si estás sentado en un escritorio o una mesa, ponte debajo del asiento para cubrir tu cabeza y sujeta cualquiera de las patas de la mesa para evitar que se mueva”, dictó Guzmán.

No debes tratar de salir de tu hogar o de lugares cerrados, mientras ocurre el terremoto, ya que estarás más propenso a que te caigan escombros de estructuras adyacentes.

En cuanto a los preparativos para los tsunamis, el consejo más destacado es conocer las rutas de desalojo de tu municipio. De esta manera, cuando identifiques las alertas, podrás alejarte de la costa hacia un lugar elevado con mayor rapidez. En la página web de la Red Sísmica de Puerto Rico, se encuentran los mapas de desalojo de la isla.

Deslizamientos de tierra

Seguidamente de eventos como huracanes, tormentas, inundaciones y terremotos, los terrenos se pueden inestabilizar, poniéndolos en condiciones para que se desprendan y se deslicen.

Conforme con la Guía sobre deslizamientos de tierra para residentes de Puerto Rico, luego del huracán María, hubo más de 70,000 deslizamientos de tierra en el país.

A modo de preparación para posibles deslizamientos, es fundamental conocer si han ocurrido antes en el área en la que la persona se encuentra y observar el terreno aledaño al hogar para identificar señales de inestabilidad en la tierra.

En la misma guía sobre deslizamientos, se menciona que la inclinación de árboles y grietas en la tierra pueden ser indicadores de que ocurra un deslizamiento, luego de algún agitador como lluvias o temblores.

Incendios forestales

Los incendios forestales suelen ser más propensos a propagarse en lugares áridos como en el sur de Puerto Rico. Sin embargo, se han registrado fuegos en el norte de la isla. En nuestro archipiélago, todos son consecuencia de negligencia o accidentes humanos.

En el caso de que surja un fuego forestal, Guzmán señaló que la persona debe taparse, con un pañuelo húmedo, la nariz y la boca para reducir los efectos del humo. Añadió que no se recomienda huir hacia arriba porque, como el fuego se desplaza en esa dirección, lo correcto es alejarse, yendo abajo y siempre en dirección contraria al viento.

Para evitar el contratiempo de un fuego, los fósforos y cigarrillos se deben apagar por completo y nunca se deben tirar al suelo. Tampoco se deberían hacer barbacoas o fogatas en áreas secas.

Al identificar un incendio, Guzmán recalcó que se debe llamar inmediatamente al 9-1-1 para que se active la unidad de bomberos.

El sentido de comunidad es importante

Para hacer frente a cualquier tipo de fenómeno natural, además de los preparativos mencionados, forjar vínculos con las personas que nos rodean puede ayudar a manejar los niveles de estrés que vienen con las situaciones de emergencia.

“Hay que tomar en consideración a la población de adultos mayores y a las personas con discapacidad. Es importante que se tengan en mente durante el proceso de preparación y también durante la recuperación luego de un desastre”, concluyó Guzmán.

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