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Cómo ser una mujer de alto rendimiento sin llegar al ‘’burnout’'

Deja atrás el agotamiento heroico, invertir en tu salud es clave para que lideres tu vida con energía, claridad y libertad

9 de marzo de 2026 - 10:32 AM

La nutrición, el movimiento y el bienestar emocional se consolidan como herramientas clave para el rendimiento, el impacto y el éxito sostenible de la mujer. (Shutterstock)

Durante mucho tiempo, el bienestar estuvo asociado al sacrificio. La cultura del esfuerzo instaló la idea de que la salud se construye a base de disciplina extrema, largas rutinas de ejercicio y una permanente sensación de exigencia. Pero ese paradigma está cambiando.

Cada vez más especialistas en salud, nutrición y longevidad coinciden en que el bienestar no necesariamente se construye desde el agotamiento, sino desde el equilibrio. En ese nuevo enfoque, cuidar el cuerpo, la mente y la energía personal se convierte en una herramienta poderosa para vivir con mayor claridad, vitalidad y propósito.

Para Lizelle Arzuaga, educadora y creadora de experiencias transformadoras enfocadas en la longevidad y el bienestar, la ciencia está empezando a confirmar algo que muchas mujeres intuitivamente ya sabían.

“Por décadas nos han hecho creer que el bienestar se gana con disciplina, dolor, sudor y lágrimas de sacrificio. Hoy, la ciencia de la longevidad está revelando algo mucho más interesante: la alegría también es biología”, explicó.

Según Arzuaga, los momentos de entusiasmo, conexión, risa y movimiento tienen un impacto directo en el sistema nervioso y en la salud cerebral. Lejos de ser lujos o eventos superficiales de entretenimiento, esas experiencias ayudan a regular las emociones, fortalecer la resiliencia y proteger las funciones cognitivas.

“No es lujo. Ese ‘relajito’ también es una estrategia para vivir más y mejor”, afirmó.

Entre las prácticas más respaldadas por la investigación científica para mantener el cerebro activo, destaca una particularmente accesible: bailar.

El baile activa simultáneamente múltiples áreas del cerebro. Requiere coordinación, memoria, ritmo e interacción social, al tiempo que estimula el sistema cardiovascular y fortalece la autoestima.

“Una de las prácticas más validadas por la ciencia para mantener el cerebro joven es bailar. Y sí, todo vale: no tiene que ser ballet ni baile de salón; puede ser techno, salsa callejera o lo que te haga moverte”, señaló Arzuaga.

Para ella, el baile es mucho más que una actividad física: es una experiencia integral de bienestar.

“Activa memoria, coordinación, interacción social, mentalidad positiva y fortalece el corazón, todo en una sola canción. Es entrenamiento cerebral disfrazado de fiesta”, dijo.

Actualmente, Arzuaga trabaja creando espacios para que las mujeres incorporen el movimiento y el baile como parte de su bienestar cotidiano.

“En esta etapa de mi vida estoy creando más espacios para que las mujeres puedan moverse y bailar ‘hasta abajo’… pero tempranito en la tarde”, comentó entre risas. “Porque yo pienso seguir bailando —y ser DJ— a los 80”, reiteró.

Pero, el bienestar físico femenino también requiere atención a otros aspectos fundamentales del cuerpo. Uno de ellos es el entrenamiento de fuerza.

Durante años, muchas mujeres evitaron levantar peso por miedo a desarrollar un físico demasiado musculoso o por la idea de que los ejercicios intensos no eran apropiados. Sin embargo, la ciencia del ejercicio ha demostrado que la fuerza muscular es un componente clave para la salud metabólica, hormonal y cognitiva.

“Resistencia significa levantar peso de verdad, que nos rete por cinco u ocho repeticiones, no las pesitas rositas de una libra por una hora”, explicó Arzuaga.

Los músculos, señaló, funcionan como órganos endocrinos que influyen en el metabolismo, la inflamación y la salud cerebral. Además, el entrenamiento de fuerza ayuda a proteger la masa muscular y la densidad ósea, aspectos especialmente importantes durante las transiciones hormonales de la mujer.

Otro elemento que menciona es el cuidado de la fascia, la red de tejido conectivo que sostiene el cuerpo.

“El estado de la fascia impacta directamente la movilidad, el dolor y también el balance emocional”, indicó.

La regulación del sistema nervioso también puede comenzar con acciones simples. Arzuaga propuso una práctica accesible para cualquier persona: dedicar tres minutos al día a la respiración consciente.

“Solo tres minutos diarios de respiración, en silencio, observando los pensamientos, entrenan al sistema nervioso para reducir la ansiedad, recuperar la claridad mental y dormir mejor”, indicó al destacar que si las mujeres integran estos elementos —movimiento, fuerza, descanso y regulación emocional— algo cambia profundamente en su forma de vivir.

“Cuando las mujeres priorizan la fuerza, el movimiento con alegría, el descanso profundo y las prácticas que regulan su mente, algo poderoso ocurre: recuperan la energía, vitalidad y claridad para tomar mejores decisiones y liderar su vida con intención”, afirmó.

La alimentación es otro pilar esencial del bienestar integral

La nutricionista y dietista Doelys Hernández Pérez explicó que la salud femenina está estrechamente relacionada con una alimentación balanceada que responda a las necesidades específicas de cada etapa de la vida.

“Desde la adolescencia hasta la menopausia, hay nutrientes que cumplen un papel esencial en la prevención de enfermedades y en el bienestar físico y emocional”, señaló.

Entre ellos destacó el hierro, especialmente importante durante los años reproductivos, ya que ayuda a prevenir la anemia y la fatiga.

“Se encuentra en alimentos como carnes magras, legumbres, espinaca y cereales fortificados”, dijo. Para mejorar su absorción recomendó combinarlos con alimentos ricos en vitamina C como cítricos, fresas o pimientos.

El calcio y la vitamina D también son fundamentales para mantener los huesos fuertes y reducir el riesgo de osteoporosis. Fuentes como los productos lácteos bajos en grasa, las bebidas vegetales fortificadas, sardinas y los vegetales de hoja verde aportan calcio, mientras que la vitamina D puede obtenerse mediante la exposición moderada al sol o el consumo de alimentos fortificados.

Otros nutrientes clave incluyen los ácidos grasos omega-3, presentes en pescados como el salmón, semillas de chía, nueces y aceite de oliva, que contribuyen a la salud cardiovascular y hormonal. La fibra, presente en frutas, vegetales y granos integrales, favorece la digestión y ayuda a regular el azúcar en sangre.

“Adoptar una alimentación variada, rica en alimentos frescos y mínimamente procesados, es una herramienta poderosa para cuidar la salud hoy y a largo plazo”, afirmó.

Este enfoque integral del bienestar también está siendo respaldado por expertas internacionales en salud y liderazgo. La médica naturópata Kellyann Petrucci ha destacado cómo la energía física y la salud metabólica influyen directamente en la claridad mental y la capacidad de liderazgo. De manera similar, la coach de rendimiento Tee McConnell ha cuestionado la cultura del agotamiento que durante años dominó el mundo profesional, proponiendo en su lugar el bienestar como base del rendimiento, el impacto y el éxito sostenible.

En conjunto, estas perspectivas apuntan hacia una misma idea: el bienestar no es una meta superficial ni un acto aislado de autocuidado. Es una estrategia de vida.

Cuando las mujeres cuidan su cuerpo, su energía y su salud emocional, no solo fortalecen su calidad de vida. También amplían su capacidad para crear, liderar y transformar su entorno personal y laboral. Porque mantenerse saludable hoy no es únicamente un objetivo personal sino una forma de poder.

La autora es periodista colaboradora de Suplementos.

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Este contenido fue redactado y/o producido por el equipo de Suplementos de GFR Media.

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