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Gala cambió la visión de vida de Eduardo.
Gala cambió la visión de vida de Eduardo. (Ruth De Jesús)

“La paternidad ha sido una de las experiencias más hermosas que me ha pasado en la vida: una de mucho aprendizaje y donde he podido ver cómo he evolucionado como persona”, así define Eduardo Galarza Carmona su experiencia con la paternidad y cómo se ha manifestado en su vida, y es que, para este joven empresario e influencer, desde el primer momento que vio a su hija nacer, todo en su vida cambió.

“Para mí, la parte emocional comienza desde ese momento específico, cuando nace mi hija Gala. No hay palabras para describir cómo es el criar y dar vida, ¡es emocionante esa felicidad que se siente en el hogar cuando hay un niño!”, dice el propietario de Gala Shop, en The Mall of San Juan; y Gala Green, en Montehiedra, lleno de entusiasmo.

Este padre de dos: una niña y un niño, confiesa cómo la paternidad le tomó por sorpresa. Eduardo describe que no era algo que estuvieran buscando ni él ni su esposa, Natalia Vázquez. Sin embargo, llegó -y por dos- en un corto tiempo.

“Para nosotros, la idea de ser padres no estaba plasmada todavía, pero pasó. Gala llegó y a los tres meses nos enteramos de que venía Galán. Entonces, no lo podíamos creer, nos reímos tanto. No habíamos salido de la barriga de Gala cuando ya de camino venía el otro”, expresa con una sonrisa en su rostro. De la misma forma, admite que el que los niños se lleven tan poco tiempo ha facilitado la crianza. Él lo describe como tener dos primeros bebés.

Eduardo W. Galarza Carmona y su esposa Natalia Vázquez junto a sus hijos Gala y Galán.
Eduardo W. Galarza Carmona y su esposa Natalia Vázquez junto a sus hijos Gala y Galán. (Kristeen Joanna)

Eduardo y su esposa están dedicados por completo a la crianza de sus niños, pero, una de las situaciones que transformó su rutina fue la llegada de la pandemia.

“La pandemia me abrió los ojos, me dejó saber que yo podía hacer otras cosas sin la necesidad de estar en un trabajo 9:00 a.m. a 6:00 p.m. y, desde entonces, he tenido la oportunidad de quedarme con ellos en casa, de verlos crecer y de compartir con ellos todos los días. Ahora trabajo más por las metas que quiero y desde que soy papá siento esa energía, ese sentimiento de querer darle a los míos lo mejor. Por eso, me he quedado enfocado en los negocios que tenemos”, añade animado.

Galarza describe a sus niños como amorosos y felices. “Nosotros podemos tener los peores días, pero no paramos de darles amor; los besamos y los abrazamos todo el día. Además, fomentamos el cariño entre ellos, le decimos a Gala: ‘dale un beso al nene’”, agrega.

Este papá entiende que criar a sus hijos de acuerdo con su estilo de vida es clave. Al describir que no son padres convencionales, añade que esto les ha permitido evitar ponerse presiones respecto a la forma “correcta” de criar y su deseo de llevar un formato de crianza con el cual procuran darle a sus hijos el espacio para que puedan ser lo que quieren ser. Expresa, además, que no quieren que sean copias suyas, sino que tengan su propia identidad, dándoles la confianza de que pueden hacer lo que les gusta, sin necesidad de imponerles algo. Por ello, es fiel creyente de que, presentar ese lado de la paternidad un poco diferente, manteniendo su estilo, tal vez un poco radical, le permite ser ejemplo para otros jóvenes, difundiéndolo a través de las redes sociales.

Eduardo y el pequeño Galán.
Eduardo y el pequeño Galán. (Kristeen Joanna)

“Lo más importante que quiero enseñarles a mis hijos es el respeto. Que ellos aprendan a respetar las diferentes cosas que pasan en la vida y a no juzgar. Cuando uno aprende a dejar de importarle lo que hace la otra persona, uno vive mejor y eso es lo que quiero fomentarles a mis hijos, dejarles ese legado: que aprendan a vivir sus vidas y a respetar la vida de los demás”, explica.

Añadió que uno de los mejores consejos que le puede dar a los padres es que aprendan a ejercer su paternidad libre de presiones y libres de querer cumplir con ciertos roles o modelos de crianza; involucrarse en la crianza de los hijos un 100 % y dejar de ver el rol de papá como “una ayuda para mamá”.

“Eso nos va a ayudar a tener una mejor conexión con nuestros hijos; es lo mejor que podemos hacer y ellos, eventualmente, nos lo van a agradecer”, concluye.

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