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Toma el control de tu salud, educándote sobre el funcionamiento del cuerpo. (Shutterstock)

Aunque es pequeña en tamaño, la glándula tiroides puede tener un gran impacto en tu salud, no solo porque afecta tu metabolismo, sino también tu ritmo cardíaco, tus niveles de colesterol, tu peso corporal, tu fertilidad, tu digestión y hasta tu humor. Te explicamos qué puedes hacer para cuidarla mejor.

Definida como una glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, justo arriba de la clavícula, la tiroides es, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Medline Plus, adscrita a los Institutos Nacionales de la Salud, una de las glándulas endocrinas que producen hormonas que controlan el ritmo de muchas actividades del cuerpo. Es pequeña en tamaño, pero puede tener un gran impacto en tu salud, no solo porque afecta tu metabolismo, sino también tu ritmo cardíaco, tus niveles de colesterol, tu peso corporal, tu fertilidad, tu digestión y hasta tu humor.

Esto lo logra manteniendo un delicado balance entre las dos hormonas que produce: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). Los problemas de las tiroides incluyen: bocio (o agrandamiento de la tiroides debido a la deficiencia de yodo); hipertiroidismo (cuando la glándula tiroides produce más hormona tiroidea de lo que tu cuerpo necesita); hipotiroidismo (la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea); cáncer de tiroides, nódulos y tiroiditis (una inflamación de la tiroides causada por anticuerpos contra la tiroides).

¿Puedes hacer algo para mantener tu glándula tiroides saludable?

Aunque el funcionamiento de la tiroides está regulado por muchísimos factores y es importante que, si notas algunos síntomas como: cansancio, debilidad, intolerancia al frío, calambres y dolores musculares, estreñimiento, pérdida o ganancia de peso, piel reseca y áspera, aumento de los niveles de colesterol o pérdida del cabello, entre otros, acudas al médico para que te ordene la prueba para detectar cómo están los niveles de tus hormonas tiroideas y te brinde el tratamiento necesario.

Sin embargo, además del tratamiento médico, también puedes realizar algunos cambios en tus estilos de vida para mantener tu tiroides saludable. Aquí te compartimos unos cuantos consejos.

1. Mantén un peso saludable

Cambiar a estilos de vida saludable hace la diferencia.

Estudios han demostrado que las mujeres que tienen un índice de masa corporal mayor de 40 sufren de una disminución leve del funcionamiento de su tiroides. Además, algunos estudios han mostrado que la obesidad incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides. Por ello, tu mejor opción incluye consumir una dieta saludable, como la mediterránea, que sea benévola con tu salud y con tu intestino, ya que, de acuerdo con los NIH, el 70 % del sistema inmunitario se encuentra en tu intestino. De esta manera, evitas que el recubrimiento intestinal se inflame y genere una respuesta inmune, la cual, se ha visto, juega un rol en el desarrollo de la enfermedad tiroidea.

2. Mantén tus niveles de yodo

El brécol es una rica fuente de yodo.

Aunque no suele ser muy común en esta parte del mundo porque la sal de mesa se yodiza, la deficiencia de yodo, sobre todo en las mujeres en edad reproductiva, está relacionada a problemas de la tiroides. Por supuesto, no se trata de añadirle más sal a tus alimentos para desarrollar otros riesgos de salud como hipertensión o problemas cardiovasculares, sino que añadas a tu dieta alimentos que sean naturalmente ricos en yodo. La Asociación Americana de Tiroides recomienda: pescados, mariscos y vegetales como el brécol y la coliflor, para suplir esa necesidad.

3. Pídele a tu médico que mida tus niveles de hierro y zinc

Las pruebas darán una idea clara de tus necesidades.

Aunque los niveles bajos de estos minerales no previenen desórdenes de la glándula tiroides, para aquellas mujeres que tienen algún problema subyacente de la tiroides pueden ser beneficiosos. La deficiencia de estos minerales se ha vinculado al hipotiroidismo y aunque las investigaciones en este campo son muy preliminares, se sabe que estos ayudan a convertir la T4 a T3 que el cuerpo necesita para sus procesos metabólicos.

4. Chequea tus hormonas femeninas

La consulta con tu médico te aclarará tus dudas.

Se conoce que la sobreproducción de estrógeno detiene la conversión de T4 a T3, lo que puede llevar a desarrollar hipotiroidismo. Los niveles de las hormonas femeninas suelen fluctuar bastante durante la edad reproductiva, así que lo mejor es que hables con tu ginecólogo sobre qué medidas puedes tomar para balancearlas. Estas incluyen cambiar la dieta y evitar la exposición a químicos como los pesticidas, que pueden alterar la función hormonal.

5. Maneja el estrés

El contacto con el agua aporta a tu bienestar físico y mental.

Si bien falta investigación en este tema, se postula que ciertos desórdenes autoinmunes como los de tiroides, es probable que ocurran luego de enfrentar episodios de estrés severos. También, el estrés impacta a quienes ya sufren de enfermedad de Graves (la causa más común de hipertiroidismo) y la enfermedad de Hashimoto (que genera una disminución de la función tiroidea, o hipotiroidsmo).

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