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Un ictus isquémico es causado por un trombo o coágulo sanguíneo alojado en el lumen (canal interior) de una arteria cerebral.
Un ictus isquémico es causado por un trombo o coágulo sanguíneo alojado en el lumen (canal interior) de una arteria cerebral. (Shutterstock)

Un ictus isquémico (conocido como ischemic stroke en inglés) es causado por un trombo o coágulo sanguíneo alojado en el lumen (canal interior) de una arteria cerebral. Al ocluir la arteria, el trombo evita el paso de la sangre y provoca una ausencia de oxigenación y nutrientes en el tejido cerebral. Si la oclusión no se corrige a tiempo, el tejido cerebral muere causando un infarto cerebral. Esto provoca pérdida de función neurológica como: dificultad para hablar o ausencia del habla o debilidad o parálisis de la cara y las extremidades, entre otras.

Cuando un ictus es provocado por un trombo en una de las arterias grandes del cerebro, se puede intentar remover con medios mecánicos por vía endovascular. Esto se conoce como una trombectomía mecánica. Se realiza con catéteres navegados por dentro las arterias, con el uso de rayos X para poder verlos. Los catéteres llegan hasta el lugar de la oclusión donde se aplica succión para aspirar el trombo. Cuando la succión no logra destapar la oclusión, se despliega un stent (o cánula endoluminal) que impacta y atrapa el coágulo. Este stent, llamado stentriever, luego se hala, a través de los catéteres, removiendo así el trombo.

La trombectomía mecánica ha resultado ser un procedimiento sumamente efectivo en el tratamiento del ictus isquémico por oclusión de un vaso cerebral grande. En el 2015, se publicaron cinco estudios que comprobaron su efectividad en reducir la morbilidad y la mortalidad del ictus cuando se logra tratar a tiempo. Aproximadamente, un 50 % de los pacientes sometidos a este tratamiento logra vivir con independencia funcional (y “valerse por sí mismo”) luego de un ictus isquémico. Solo 13 % de los pacientes que no se interviene, logra la independencia funcional.

Un paciente que sufre un ictus debe ser llevado lo antes posible a un hospital especializado en ictus. De esta manera, se puede identificar si tiene una oclusión arterial que pueda destaparse. Primero se le realiza una tomografía computarizada (CT scan, en inglés) sin contraste. Si este estudio demuestra que no hay una hemorragia cerebral causando los síntomas neurológicos, luego se le realiza una angiografía con tomografía computarizada (Brain CT angiogram, en inglés) para identificar si hay una oclusión de los grandes vasos de la base del cerebro. Si el paciente no tiene hemorragia y tiene una oclusión de un vaso cerebral grande, puede ser candidato para trombectomía mecánica.

El autor es neurocirujano endovascular. Para información, llame al 787-765-8276, o comuníquese con las Clínicas de Cirugía Neuroendovascular, llamando al 787-777-3535, extensión 5447; el Departamento de Neurocirugía de la Escuela de Medicina, de la Universidad de Puerto Rico, llamando al 787-765-8276; o con el Centro de Radiocirugía por Gamma Knife Nathan Rifkinson. Para citas en la Escuela de Medicina, de la Universidad de Puerto Rico, llama al 787-758-7908 o al 787-777-3535, extensión 6758.

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