Las relaciones abiertas se caracterizan por el aspecto sexual más que por lo romántico. Por otro lado, la monogamia es una imposición sociocultural que hemos asumido, pero realmente no está en nuestra naturaleza.
Las relaciones abiertas se caracterizan por el aspecto sexual más que por lo romántico. Por otro lado, la monogamia es una imposición sociocultural que hemos asumido, pero realmente no está en nuestra naturaleza. (Shutterstock)

“¿Cómo describes tu relación de pareja?”, le preguntamos a Abraham León-Thompson. El fornido caballero fija los ojos en la cámara de la computadora. Ya ha compartido sus datos básicos: tiene 47 años, nació y se crió en Santurce, con su hermana y su hermano, al mando de una madre que también era padre. En 2005, León-Thompson se radicó en Orlando, luego de aceptar un puesto ejecutivo de alto nivel que no le ha robado ni una pizca de su identidad.

“Yo te diría que es como una carrera de diez mil metros con vallas. Hay que saltar una a la vez porque, de otra manera, te vas de boca en la primera. No todos somos [Javier] Culson ni Jasmine [Camacho-Quinn]”, afirmó, entre risas.

El amor y las habichuelas

Ya asentado en la ciudad, León-Thompson comenzó a hacer amigos, primero en la comunidad latina en la que, por supuesto, prevalecía la presencia boricua. “Venir desde tan lejos para terminar casado con un boricua no tiene desperdicio”, continuó en son de broma. “En mi caso, creo que la sazón boricua tuvo mucho que ver”. Por una comida criolla que le preparó a sus amigos fue como Andrés Thompson Morales llegó a su casa, invitado por un amigo mutuo que conocía del gimnasio. Cuando Andrés probó las habichuelas coloradas que preparó León-Thompson, se sirvió dos veces más, sin ningúna vergüenza.

“El tipo seguía y seguía comiendo como si el mundo se fuera a acabar. Los muchachos lo bromeaban y el seguía de lo más campante, come que te come”, recordó con nostalgia. Después de aquella noche, comenzaron a verse más seguido y se enamoraron. En 2016, formalizaron su unión, después de haber ahorrado lo suficiente para comprar “la casa que ambos queríamos”.

Revelaciones sin reproche

León-Thompson ya había conocido y compartido con una pareja anterior que, al principio de la relación, le indicó que era positivo al VIH. “En ningún momento sentí miedo”, aseguró. “Estaba bastante enterado porque, en ese tiempo, trabajaba en la industria de la salud y me mantenía al tanto del tema. Yo estaba sexualmente activo y me aseguraba de cuidarme bien”, indicó. Eso incluía utilizar la profilaxis preexposición (PrEP) y barreras de protección a la hora de tener relaciones sexuales.

Por eso, cuando Andrés le reveló su estatus positivo de VIH, León-Thompson le preguntó si él tenía problemas con aceptar su condición. “Se cortó, porque no esperaba esa reacción”, indicó. “Estaba acostumbrado a que le dijeran que no, que todo estaba OK, pero, al final, el asunto se enfriaba. Conmigo fue todo lo contrario”, dijo. Andrés no pudo decirle nada y solo pudo darle un abrazo prolongado, que León-Thompson percibió como “un alivio y una confirmación de que, sí, él era valioso y que su condición no lo hacía menos persona”, destacó.

“Sentí su dolor”, admitió, serio. “Sé que lo rechazaron mucho [por su condición], y yo no tenía razón alguna para hacerlo”.

Reto inesperado: una petición de “apertura”

A principios de 2021, se realizó una encuesta en San Francisco para auscultar sobre las “parejas abiertas” -que comparten, de manera consensuada, con otros compañeros sexuales. La encuesta, realizada por el Gay Therapy Center de San Francisco (California) reveló que un 31 % de los encuestados no practicaba la monogamia con sus parejas. De ese grupo, un 42 % indicó que mantenían informados a sus compañeros sobre sus actividades sexuales extramaritales. Un 33 % indicó que se reservaban los detalles de sus encuentros con otros compañeros sexuales.

“Cuando empezó la vacunación para el COVID-19 y los gimnasios volvieron a abrirse, un día Andrés se sentó conmigo y me pidió que lo escuchara”, dijo León-Thompson. “Me explicó que sentía mucha atracción por una persona que había conocido en el gym y quería saber si yo estaría de acuerdo en abrir la relación”. Obviamente, la sangre latina de León-Thompson se calentó, pero no llegó a hervir. “Lo consulté con mi psicólogo y él me orientó sobre varios asuntos, incluyendo los límites a ciertos comportamientos. Incluso, fuimos juntos a terapia y llegamos a unos acuerdos”, mencionó.

León-Thompson recordó aquel abrazo que Andrés le dio antes de que formalizaran su relación. “Entendí que él se sentía seguro conmigo y que deseaba explorar su sexualidad con otras personas por el rechazo que había sufrido [tras su diagnóstico]”, concedió.

Consecuencias de una decisión

Luego de las debidas consultas y conversaciones, León-Thompson vivió lo que ya se había comprobado en un complejo estudio sobre el tema que realizaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) con parejas serodiscordantes (o “magnéticas”, llamadas así por el tipo de conexión eléctrica entre un negativo y un positivo). En dicho estudio, citado por Myrhe y Sifris (2020), el uso consistente del PrEP en la persona negativa al virus y la supresión total del VIH (por la adherencia al tratamiento) en la que vive con VIH, no se demostró evidencia de riesgo para adquirir el virus.

“Claro, el VIH es una de las muchas infecciones de transmisión sexual que hay por ahí, así que siempre habría que tomar precauciones”, aseguró León-Thompson. “En principio, establecer unas reglas de sana convivencia y respeto mutuo fue muy bueno para fortalecer nuestra relación de pareja”, reveló. “Leí y conversé este tema con otras personas, incluso con otras parejas con las que compartimos como amigos. Aunque nos reservamos el tema [de nuestro acuerdo], escuchamos lo que nos decían sobre la buena comunicación y el refuerzo constante de que lo sexual no tiene nada que ver con lo emocional-afectivo”, sostuvo.

Todo marchaba bien hasta que, a principios de agosto, Andrés empezó a extenderse en sus salidas y a “perderse de vista”. Cuando lo abordó sobre el tema, el esposo de León-Thompson reaccionó con molestia y frustración. “Me dijo que yo no estaba cumpliendo con mi parte y yo me quedé de una pieza, porque él estaba fallando, pero, según él, yo era el culpable”, señaló.

Magnetismo en suspenso

Desde entonces, la relación matrimonial entre León-Thompson y su esposo está en un suspenso indefinido. Con el apoyo de su consejero psicológico, optaron por una separación preventiva que, al momento de la entrevista, ya había cumplido un mes y medio. A nivel de salud, ambos continúan con sus respectivos regímenes de PrEP y VIH, sin cambio alguno en sus estatus. En cuanto a la situación emocional, León-Thompson se mostró preocupado por el futuro de su relación.

“Pienso que él se lanzó a la experiencia por una atracción física, pero resultó ser un asunto más complicado”, apuntó en tono reflexivo. “La sexualidad es un momento, una experiencia bien intensa que puede marcarte para bien o para mal, sobre todo si se concentra mucho en esa parte física, apasionada, más que en los sentimientos”, opinó. “Aparte de eso, creo que esto tiene mucho que ver con la influencia de terceros. Andrés tiene muchos amigos y amigas que hablan abiertamente sobre explorar su diversidad sexual. Eso yo lo entiendo, pero ¿hasta cuándo estarán en ese plan’”, reflexionó, con cierta tristeza.

Al preguntarle sobre el futuro, León-Thompson otra vez miró a la cámara con seriedad. “Quiero ser feliz, y que Andrés también lo sea. Honestamente, te mentiría si te digo que no lo amo, porque sí, siento mucho amor por él. Pero, como te dije al principio: hay que saltar una valla a la vez… Vamos a ver qué pasa”, terminó.

Relaciones abiertas: consejos del experto

Al evaluar esta situación, el psicólogo clínico Gilvic Carmona-De Jesús planteó, de entrada, dos asuntos de gran importancia: “Las relaciones abiertas se caracterizan por el aspecto sexual más que por lo romántico. Por otro lado, la monogamia es una imposición sociocultural que hemos asumido, pero realmente no está en nuestra naturaleza”, señaló.

Según el psicólogo, los estudios sobre el tema concurren en que, cuando ocurren situaciones de desavenencia es porque hay un desbalance en la pareja. “Mientras uno consigue satisfacer sus necesidades sexuales, la autoestima del otro se perjudica, por lo que es necesario reforzar esa parte a nivel individual”. Muchas veces, afirmó el psicólogo, la parte más joven de la relación decide romper el vínculo, lo que tiene consecuencias en el otro, que se percibe en abandono y engañado por no cumplir los acuerdos iniciales de respeto”. Carmona-De Jesús puntualizó en que esto no ocurre en todos los casos.

Para que una relación abierta funcione adecuadamente, Carmona-De Jesús ofreció algunas recomendaciones:

1. Descartar los celos

Las partes deben acordar que, en esta circunstancia, se trata de relaciones distintas y el aspecto romántico y emocional debe protegerse. “Esto es fundamental en ese proceso de apertura”, indicó.

2. Establecer reglas

Cuando las reglas se violentan, empiezan los problemas que complican la situación. “Todo acuerdo de apertura en una relación ya establecida tiene que estar bien definido desde el principio para evitar complicaciones”, estableció.

3. Practicar la honestidad

Si una de las dos partes siente que ya no puede continuar con el acuerdo, debe comunicarlo sinceramente para evitar la frialdad o el vacío. “Si la persona se siente incómoda, callarse y aguantar complica todo el panorama”, reveló.

4. Cumplir con “las tres C”

Carmona-De Jesús hizo referencia al consentimiento mutuo, la comunicación constante y la comodidad ante la situación. “Si eso ocurre, una relación abierta puede funcionar sin problemas”, señaló.

5. Recordar el propósito

Una relación abierta debe darse por las razones correctas. “Si se comienza a partir de vacíos o carencias, el asunto puede tener consecuencias que, a la larga, producirán más daño que beneficio”, concluyó.

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