Muchas mujeres tendrán quistes ováricos en algún momento de su vida y, en ocasiones, sin saberlo, ya que la mayoría de estos quistes desaparecen sin tratamiento en semanas o pocos meses.
Muchas mujeres tendrán quistes ováricos en algún momento de su vida y, en ocasiones, sin saberlo, ya que la mayoría de estos quistes desaparecen sin tratamiento en semanas o pocos meses. (Shutterstock)

Los ovarios son órganos especialmente propensos al desarrollo de quistes y tumores. Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que se forman en el ovario o en su superficie.

Muchas mujeres tendrán quistes ováricos en algún momento de su vida y, en ocasiones, sin saberlo, ya que la mayoría de estos quistes desaparecen sin tratamiento en semanas o pocos meses. Sin embargo, en algunos casos, los quistes ováricos pueden producir síntomas o características por los que requieren ser tratados: sufrir dolor pélvico persistente; la menstruación se torna dolorosa, cuando antes no lo era y puede ser incapacitante; dolor repentino durante las relaciones sexuales; inflamación del abdomen; sangrado uterino irregular e infertilidad.

Doctor José Álvarez-Romagosa, ginecólogo-obstetra, miembro de los Latin Doctors y colaborador de MCS.
Doctor José Álvarez-Romagosa, ginecólogo-obstetra, miembro de los Latin Doctors y colaborador de MCS. (JOSEAN CINTRON)

Existen múltiples tipos de quistes ováricos:

1. Quiste folicular: Es un pequeño quiste que contiene el óvulo adentro. A mitad del ciclo menstrual, este folículo se rompe y libera el óvulo. Esto es la ovulación. Si en este proceso el folículo no se rompe, sigue acumulando líquido en su interior y alcanza, por lo menos, 2.5 cm de diámetro, se llama quiste folicular. Ocurre, sobre todo, en mujeres jóvenes. Suele desaparecer después de la próxima menstruación.

2. Quiste del cuerpo lúteo: La función del cuerpo lúteo es producir estrógeno y progesterona para preparar el útero para recibir un embarazo. Si el óvulo liberado no es fecundado, el cuerpo lúteo no evoluciona y desaparece en pocos días y, aproximadamente, 14 días después, ocurre la menstruación. Las mujeres en la menopausia no ovulan, por lo que no se observan quistes de este tipo.

3. Quistes por endometriosis (o quistes de chocolate): Su contenido es oscuro y sanguinolento. Son benignos pero pueden extenderse por el abdomen y causar problemas importantes y, en ocasiones, irreversibles. Las mujeres entre 30 y 45 años suelen ser las afectadas por endometriosis. Aunque se ha encontrado que el diagnóstico en adolescentes puede retrasarse hasta por nueve años. Suelen ser una de las formas de presentación más frecuentes de la endometriosis —una enfermedad en la que nace tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, provocando una reacción inflamatoria crónica. Deben ser removidos, usualmente, por laparoscopia si producen síntomas; son mayores de 3 cm o hay presencia de infertilidad. Varios estudios demuestran que estas pacientes tienen un mayor riesgo de cáncer de ovario en el futuro, por lo que un seguimiento de cerca es recomendable.

4. Quiste dermoide o teratoma quístico maduro: Es el tipo más común de tumor ovárico benigno en mujeres entre los 20 y 40 años. Puede causar dolor. Algunos crecen hasta superar los 15 cm de diámetro, lo que, en ocasiones, destruye el tejido normal del ovario. Tienen un alto riesgo de torsión lo que resulta en una emergencia quirúrgica. En ocasiones, pueden transformarse en su contraparte maligna conocida como teratoma inmaduro, para la que se requiere una cirugía radical y, en ocasiones, tratamiento farmacológico como algunos tipos de quimioterapia. Una vez diagnosticados y que midan, al menos, unos 2.5 cm, deben ser removidos por laparoscopia.

5. Cistoadenoma de ovario: Es un tipo de quiste benigno, no funcional y persistente en el tiempo. Los cistoadenomas se dividen en dos tipos:

  • Cistoadenoma seroso: Aparecen, sobre todo, después de la menopausia, pero también pueden aparecer en el periodo de actividad ovárica.
  • Cistoadenoma mucinoso: Aparecen entre los 30 y los 60 años. Pueden ser muy voluminosos, pudiendo ocupar toda la pelvis, y crecer rápidamente. Deben ser removidos quirúrgicamente, pues su ruptura adentro de la pelvis puede provocar que su contenido líquido, conocido como mucina, se siembre en el abdomen provocando una complicación seria llamada pseudomixoma peritoneal

6. Tumores cancerosos del ovario: El riesgo de una mujer de padecer cáncer ovárico durante el transcurso de su vida es de aproximadamente 1 en 78. Su probabilidad de morir de cáncer ovárico en el transcurso de su vida es de aproximadamente 1 en 108. El cáncer de ovario puede causar diferentes signos y síntomas. Las mujeres tienen más probabilidad de presentar síntomas si la enfermedad se ha propagado. Sin embargo, incluso, el cáncer de ovario en etapa temprana, puede causar síntomas. Algunos de los más comunes son: distensión abdominal, dolor abdominal o pélvico, dificultad para ingerir alimentos o sensación rápida de llenura al comer; síntomas urinarios, tales como urgencia o frecuencia; cansancio, problemas estomacales, dolor de espalda, dolor durante las relaciones sexuales, estreñimiento, cambios en el período menstrual de la mujer, tales como un sangrado más profuso de lo normal o sangrado irregular e hinchazón abdominal con pérdida de peso. Una vez diagnosticado, debe ser removido quirúrgicamente y, en ocasiones, necesitará de quimioterapia.

Como en todo, hay que individualizar y tener en cuenta varios factores como la edad de la mujer, su historial clínico, antecedentes, tamaño y naturaleza del quiste. Por lo tanto, el papel del ginecólogo y las revisiones periódicas van a ser esenciales para el diagnóstico certero, evitando una intervención innecesaria por una alteración funcional autolimitada y detectar lo más rápido posible una lesión maligna.

El autor es ginecólogo-obstetra, miembro de los Latin Doctors y colaborador de MCS.

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