Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.
Las pacientes con cáncer a menudo sienten vergüenza con la temática sexual y no se animan a preguntar.
Las pacientes con cáncer a menudo sienten vergüenza con la temática sexual y no se animan a preguntar. (Shutterstock)

El cáncer de mama y sus tratamientos a menudo impactan adversamente la salud sexual, particularmente en el caso de la mujer.

Es una de las dificultades más comunes y emocionalmente angustiantes asociadas al cáncer. Tanto es así, que un reciente estudio realizado en la Universidad de Castilla-La Mancha, en España, reveló que nueve de cada diez mujeres sobrevivientes de cáncer de mama reportan cambios que impactan negativamente a su autoestima y sexualidad. ¡Eso es un montón! Pero, lo más preocupante es que, en general, la consulta médica no permite abordar el tema en su debida profundidad y no todos los médicos incluyen referidos a la consulta sexológica como parte de un enfoque multidisciplinario de atención y cuidado.

Las pacientes, por su parte, a menudo sienten vergüenza con la temática sexual y no se animan a preguntar. El pudor y el silencio se convierten en grandes cómplices de esta difícil y delicada situación.

Sabemos que la actividad sexual regular es muy beneficiosa para la salud física, emocional, psicológica e interpersonal del ser humano. Teniendo esto en cuenta, resulta particularmente importante atender los diversos cambios y subsiguientes dificultades desde el momento que se presentan y a lo largo de la vida de cada sobreviviente.

El impacto del cáncer de mama sobre la sexualidad depende de cada persona particular, de su estado anímico, del apoyo que reciba de sus seres queridos y del tipo de tratamiento al que deba someterse. Sin embargo, hay factores que, en mayor o menor grado, suelen afectar la vida sexual de mujeres con cáncer de mama:

Alteraciones en la imagen corporal

  • Senos: El rol que juegan los senos en la relación sexual puede cambiar radicalmente, no solo en el caso de tener que extirpar uno o ambos, o si su forma se ve alterada, sino también por la falta de sensación (particularmente en los pezones). Los senos, además, representan una de las partes del cuerpo más fuertemente asociadas a la identidad, la femineidad, la seducción, el erotismo, el placer y la fertilidad. Muchas mujeres se sienten incómodas mostrando su nueva fisionomía (y sus inevitables cicatrices) y compartiendo eróticamente con sus parejas. Para muchas otras, la frustración e incomodidad surgen como consecuencia de perder sensación en una parte del cuerpo altamente erotizada y que seguramente a priori ya habría quedado instalada como un factor importante para su placer y su satisfacción sexual. En estos casos, el reto está en lograr enfocar el placer en caricias a otras partes del cuerpo.
  • Caída de pelo: La alopecia es uno de los efectos secundarios más prevalentes y traumáticos, cuando una mujer se somete a tratamientos como la quimioterapia, las terapias hormonales, la inmunoterapia y las terapias focalizadas, por nombrar algunos. Generalmente, es una pérdida de cabello pasajera y, una vez se completan los tratamientos, este vuelve a crecer. Sin embargo, algunas mujeres reportan tener menor densidad capilar estando ya saludables. Cabe destacar que la alopecia no solo se refiere al cabello, sino también a todo el vello corporal, incluyendo el vello púbico. Similarmente a los senos, el pelo representa la identidad, la vitalidad y la femineidad para muchas mujeres, y verse sin él puede impactar muy negativamente el autoconcepto y su sensación de deseabilidad.
  • Peso: Las fuertes fluctuaciones de peso (en algunos casos se pierde, en otro se aumenta), también pueden causar estragos en la autoestima física.

La suma de estas alteraciones en la apariencia física comúnmente desembocan en que la mujer no se “reconozca” en su nuevo aspecto, dificultando que logre sentirse sexy y deseable frente a su pareja. Pero, no se trata únicamente del aspecto físico y la autoestima erótica de la mujer. Los cambios fisiológicos pueden hacer muy incómodo, e incluso doloroso, aquello que antes brindaba placer.

Cambios fisiológicos

  • Menopausia inducida: La quimioterapia y las terapias de radiación pueden causar fallas en la función ovárica, provocando que se experimenten síntomas de la menopausia aún en mujeres a quienes todavía, según su edad, no les correspondería tenerlos. Este déficit estrogénico hace que el tejido vaginal se vuelva más delgado, pierda elasticidad y se lubrique menos. Como consecuencia, es común el dolor coital. La inclusión de hidratantes vaginales de uso diario y lubricantes artificiales a la hora de la intimidad sexual es esencial.

A esto se le suman síntomas como: la susceptibilidad a infecciones urinarias, el insomnio, la fatiga y los sofocones, y, claramente, el panorama se complica. Muchos de estos cambios fisiológicos que se presentan como consecuencia de las alteraciones hormonales en el cuerpo colaboran, a su vez, a que se generen también situaciones de inestabilidad emocional.

Trastornos emocionales

La depresión y la ansiedad son muy comunes y repercuten muchísimo en la función sexual. Además, se pueden experimentar cambios repentinos en el estado anímico, pasando de sentirse feliz en un momento, a triste, furiosa, ansiosa o deprimida al siguiente.

El vértigo emocional que traen aparejados el diagnóstico de cáncer de mama, los cambios en la imagen corporal, además de los efectos del tratamiento, sumados a los síntomas de la menopausia pueden hacer que el sexo sea lo último que se tome en cuenta. Esto, por supuesto, a menudo causa estragos en la vida de pareja, donde los problemas más prevalentes suelen ser la dificultad comunicativa y el miedo a la intimidad, al rechazo y al abandono.

Sin embargo, aún con todas las complicaciones recién expuestas, muchas personas con cáncer de mama gozan de una sexualidad satisfactoria y plena. La clave absoluta está en la COMUNICACIÓN clara, abierta y específica entre la pareja y con el equipo profesional. Es importante compartir cómo se sienten, sus miedos y preocupaciones, y entender el proceso por el que está pasando el otro. Tener un panorama claro de la experiencia vivida ayuda a la empatía y a que, juntos, busquen alternativas para manejar los contratiempos que aparecen, así como para redefinir la manera en que van a interactuar íntimamente.

Por otra parte, hay dificultades fisiológicas que pueden aliviarse si somos proactivos y hacemos espacio para la creatividad. El uso diario de hidratantes vaginales, independientemente de la actividad sexual coital, por ejemplo, y de lubricantes artificiales para reducir la fricción y aliviar la incomodidad en la penetración coital pueden ayudar muchísimo; tener la flexibilidad de, tal vez, incorporar juegos y caricias eróticas que no incluyan penetración vaginal cuando la lubricación artificial no resulta suficiente, también. ¡Ni hablar de los beneficios de juguetes vibrantes o de succión para ayudar a la irrigación sanguínea genital!

Es importante normalizar la experiencia de cambio y flexibilizar nuestras expectativas eróticas para poder vivir y experimentarlas desde una perspectiva de cambio o ajuste y no de finalidad, así como explorar juntos otros repertorios sexuales, tomando el tiempo necesario para descubrir nuevas formas de compartir placeres, erotismo e intimidad.

La autora es sexóloga clínica certificada.

💬Ver comentarios