A medida que ha transcurrido el proceso de vacunación, ha ido aumentando el número de mujeres embarazadas que han recibido alguna de las tres vacunas. (Shutterstock)

El proceso de vacunación sigue avanzando en Puerto Rico. Según se reporta en el portal del Departamento de Salud[1], en Puerto Rico se han administrado más de 1 millón de vacunas y casi medio millón de personas han completado su serie de vacunación. Entre los puertorriqueños que han recibido al menos una dosis, el 60% han recibido la vacuna de la compañía Pfizer-BioNTech, 37% han recibido la vacuna de Moderna y 3% la de Janssen (Johnson & Johnson).[2] Aunque, el 13 de abril de 2021, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) recomendaron suspender el uso de la vacuna de Janssen hasta que se evaluara con mayor detalle el desarrollo de coágulos en 6 personas que recibieron la vacuna. Estos eventos son raros (6 en casi 7 millones de dosis administradas) y no se ha reportado ninguno en Puerto Rico. Además, en días recientes, tanto a FDA como los CDC dieron el visto bueno para que se continuara usando la vacuna, poniendo una advertencia en su empaque.

Es importante que los ciudadanos conozcan cuál vacuna han recibido para recordar si le corresponden una o dos dosis y para poder estar atentos a cualquier información específica que se comunique sobre la vacuna que han recibido. Aunque las vacunas de Pfizer-BioNTech son bastante similares y utlizan la misma plataforma (ARN mensajero), la vacuna de Janssen consiste de una dosis única de un método de inmunidad conocido como vector viral.

Hasta el 10 de abril de 2021, la mayor parte de las vacunas contra el COVID-19 en Puerto Rico había sido administrada al grupo de personas de 60 años o más.1, 2 Sin embargo, la buena noticia es que, a medida que el plan de vacunación sigue integrando nuevas poblaciones, otros grupos de edad están siendo cada vez más representados en el desglose de personas que han recibido vacunas.

Mientras participo en las actividades de un centro de vacunación, recibo con mucha frecuencia preguntas sobre diferentes aspectos de las vacunas contra el COVID-19. A continuación, elaboro algunas de las respuestas a las preguntas más comunes para beneficio de toda la comunidad.

¿Puedo contagiarme con COVID-19 después de vacunarme?

La inmunidad máxima contra el COVID-19 se desarrolla 2 semanas después de la segunda dosis de las vacunas de Moderna y Pfizer-BioNTech, y 4 semanas después de la vacuna de Janssen. Una persona no desarrolla suficientes defensas en contra del virus que causa el COVID-19 hasta que no transcurre ese periodo luego de la vacunación. Por ende, es posible desarrollar COVID-19 entre la primera y la segunda dosis de las vacunas de Moder y Pfizer-BioNTech, o antes de que se desarrolle inmunidad completa a través de cualquiera de las 3 vacunas. Es importante recordar que las vacunas tienen algún porcentaje de falla y una fracción pequeña de personas podría contagiarse con el COVID-19 a pesar de haber completado la inmunización.

La buena noticia es que la realidad es que las vacunas son altamente efectivas. A nivel global, la reducción en síntomas, en enfermedad severa y en mortalidad que se adquiere a través de la vacunación contra el COVID-19 es notable, lo cual justifica la vacunación masiva que se está llevando a cabo a nivel mundial y que avalan la mayoría de las asociaciones científicas.

¿Qué debo hacer si me siento mal o me diagnostican con COVID-19 justo antes de mi cita para vacunarme?

Sabemos que conseguir una cita para vacunación puede haber costado mucho esfuerzo, pero es sumamente importante que no asistas a tu cita de vacunación si te sientes mal, tienes síntomas parecidos al COVID-19 (fiebre, tos, malestar, falta de aire, etc.) o si has sido diagnosticado con COVID-19. Asistir al centro de vacunación mientras esté presentando síntomas expone a contagio a los trabajadores del centro de vacunación y a las personas que acuden a vacunarse. Además, vacunarse mientras una persona no se encuentra en un estado óptimo de salud podría alterar la respuesta a la vacuna o empeorar los efectos adversos a la misma. Es importante destacar que las personas que han estado en contacto con un paciente que ha sido diagnosticado recientemente con COVID-19 tampoco deben asistir al centro de vacunación hasta que hayan completado el período de cuarentena. Si te enfrentas a una situación similar, debes llamar al centro para que pospongan la cita de vacunación.

¿Puedo vacunarme después de tener COVID-19?

Algunos estudios sugieren que las defensas que se desarrollan a través de la vacunación persisten por más tiempo que las que se desarrollan a través de la infección real. Por este motivo, se recomienda que las personas que tuvieron COVID-19 se vacunen una vez se hayan recuperado y hayan cumplido con el período de aislamiento.

La buena noticia es que, debido a que es altamente improbable que a las personas que han tenido COVID-19 se contagien nuevamente dentro de los primeros 90 días después de la enfermedad, se puede demorar la vacunación por tres meses. Además, Se recomienda que todas las personas que han tenido COVID-19 se vacunen, ya sea inmediatamente después de salir de aislamiento o después de los tres meses para evitar un nuevo contagio. Las personas que tuvieron COVID-19 y recibieron anticuerpos monoclonales o plasma convaleciente como parte de su tratamiento en contra de la enfermedad necesariamente deben esperar los 90 días antes de vacunarse en contra del COVID-19 para evitar reacciones entre el tratamiento recibido (los cuales trabajan a nivel inmunológico) y la vacuna (que también requiere esfuerzo del sistema de defensas de nuestro cuerpo).

¿Cuál vacuna es mejor para mí?

La buena noticia es que las tres vacunas que tenemos disponibles en las jurisdicciones de los Estados Unidos han sido autorizadas por la FDA, en inglés. Todas son altamente efectivas y seguras. Para la mayoría de las personas, la mejor vacuna contra el COVID-19 será la primera vacuna que tengan disponible para ponerse. En algunas instancias específicas, tu médico podría decidir que alguna vacuna es prefierible a otra para tu caso particular, pero se espera que estas circunstancias donde se prefiera una vacuna sobre otra sean relativamente raras.

¿Puedo adelantar o atrasar mi segunda dosis de Pfizer-BioNTech o Moderna?

Se supone que la segunda dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech se administre tres semanas después de la primera, mientras que la segunda inoculación de la vacuna de Moderna debe ocurrir 4 semanas después de la primera.

La buena noticia es que hay un período de gracias de hasta cuatro días antes de la dosis, por lo cual, de ser necesario, la segunda vacuna de Pfizer-BioNTech se puede administrar entre los días 17 y 21 luego de la primera dosis, mientras que la segunda vacuna de Moderna se puede recibir entre los días 24 y 28 después de la primera inyección. Lo ideal es cumplir con el itinerario de vacunación establecido y no rebasar la fecha límite de la segunda dosis, pero en el caso de que se tenga que retrasar la misma, se describe que la segunda dosis de la vacuna de estas dos compañías (Pfizer-BioNTech y Moderna) puede administrarse hasta 6 semanas luego de la primera sin que se afecte notablemente la efectividad.

¿Voy a obtener un resultado positivo si me hago una prueba de COVID-19 después de la vacuna?

Debido a que ninguna de las vacunas contiene el virus vivo del COVID-19, la prueba de antígenos y la prueba molecular no van a arrojar resultados positivos por causa de la vacunación. Si una persona vacunada obtiene un resultado positivo a alguna de estas dos pruebas (antígenos o molecular) debe ser evaluada para descartar infección activa, ya sea con o sin síntomas. Las pruebas de anticuerpos (serológicas) en sangre sí podrían arrojar un resultado positivo luego de la vacuna y no deben utilizarse para establecer un diagnóstico de enfermedad activa de COVID-19.

¿Debo realizarme una prueba de anticuerpos luego de vacunarme para ver si la vacuna fue efectiva?

No. Las vacunas estimulan la producción de anticuerpos en contra de la espiga del virus del COVID-19. No todas las pruebas de sangre (serológicas) miden anticuerpos en contra de la espiga, por lo cual no todas las pruebas de este tipo van a mostrar un resultado positivo después de la vacunación. Incluso entre las pruebas de anticuerpos en contra de la espiga, las mismas no necesariamanete miden anticuerpos que sean completamente neutralizantes y no describen candidad específica de defensas. Otro punto importante es que, además de la respuesta a nivel de anticuerpos, la vacuna estimula otro tipo de defensas (inmunidad celular), la cual no se mide a través de anticuerpos. Por todas estas variables, no es posible predicir con certeza respuesta a la vacuna a base de pruebas convencionales de sangre. Por lo tanto, no se recomienda que las personas se realicen pruebas de este tipo luego de vacunarse.

¿Hay alguna interacción entre las vacunas en contra del COVID-19 y las vacunas para otras enfermedades?

Como las vacunas contra el COVID-19 son nuevas, no hay datos sobre posibles interacciones con otras vacunas. Se recomienda esperar al menos 14 días antes o después de cualquier dosis de la vacuna en contra del COVID-19 para recibir alguna otra vacuna. Debido a la situación de emergencia con el COVID-19, de surgir la oportunidad de vacunarse en contra del virus, lo más recomendable para la mayoría de las personas sería posponer las vacunas para otras condiciones (virus del papiloma humano, influenza, culebrilla, pneumococo y hepatitis, entre otras) hasta dos semanas después de haber recibido la vacuna de Janssen o la segunda dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o Moderna. Se hace la salvedad de que si surge la necesidad de administrar alguna vacuna de emergencia (como tétano o rabia), no se tienen que esperar los 14 días porque la situación de emergencia es meritoria en estos casos.

¿Hay alguna interacción entre medicamentos para condiciones crónicas y las vacunas contra el COVID-19?

La buena noticia es que los ensayos clínicos de las vacunas incluyeron personas con condiciones crónicas comunes en sus respectivos medicamentos de mantenimiento. No hay contraindicación entre los medicamentos de mantenimiento de condiciones crónicas y la vacuna. Las personas que padecen de cáncer y están activamente en quimioterapia deben discutir con su hematólogo-oncólogo para determinar en qué momento es ideal vacunarse para asegurar una mejor respuesta (usualmente se escoge un momento donde las defensas no estén en un punto bajo). Como regla general, aquellas personas que ya están en medicamentos que pudieran afectar el sistema de defensas (como esteroides, agentes biológicos o medicamentos inmunosupresores) no tienen que dejar de recibir los mismos para vacunarse, aunque, de ser posible, su médico podría recomendarle hacer ajustes o modificaciones para maximizar el efecto de la vacuna. Aquellas personas que aún no han comenzado este tipo de medicamentos, se recomienda esperar, si se pudiera, hasta dos semanas después de la vacuna para comenzar a recibirlos.

¿Puedo ingerir alcohol antes o después de vacunarme?

Los ensayos clínicos de las vacunas no les exigieron a sus participantes que dejaran de ingerir bebidas alcohólicas a lo largo de la duración de lo estudios. Los datos de efectividad surgen de participantes que no limitaron su ingesta de alcohol. Por lo tanto, no hay ninguna recomendación específica acerca de abstenerse de consumir alcohol después de haberse vacunado. Sin embargo, las bebidas embriagantes podrían enmascarar o acentuar los efectos después de la vacuna y siempre se recomienda moderación en el consumo de alcohol.

¿Puedo tomar analgésicos antes de vacunarme para evitar efectos adversos?

No se recomienda tomar medicamentos de forma preventina para evitar posibles reacciones a la vacuna. Si después de recibir la vacuna experimenta algún dolor o malestar notable, podría tomar acetaminofén, ibuprofeno, aspirina o algún derivado, según sea necesario.

¿Puedo recibir la vacuna si vivo con VIH/sida, soy sobreviviente de cáncer o soy inmunosuprimido?

La buena noticia es que como las vacunas contra el COVID-19 no contienen virus vivo, las personas que se vacunan no pueden desarrollar COVID-19 a consecuencia de la vacunación. Por esta razón, estas vacunas son seguras en las personas con VIH/sida, sobrevivientes de cáncer o personas que tengan el sistema inmunológico suprimido por cualquier otra razón.

No sabemos si estas vacunas serán tan efectivas en estas poblaciones especiales como son en el resto de las personas, pero sí anticipamos que seguirán siendo altamente eficaces. Como el riesgo de desarrollar manifestaciones severas a causa de infección real por COVID-19 es más alto en personas que tienen condiciones que afecten su sistema de defensas y como las vacunas son seguras en este tipo de personas, se entiende que es beneficioso que estas personas reciban la vacuna.

¿Puedo vacunarme si estoy embarazada o lactando?

Las vacunas contra el COVID-19 no contienen virus vivo o atenuado, que son el tipo de vacuna que usualmente evitamos en mujeres embarazadas o lactantes. Los primeros ensayos clínicos sobre las vacunas no incluyeron un grupo grande de mujeres embarazadas o lactantes, pero a medida que ha transcurrido el proceso de vacunación, ha ido aumentando el número de estas mujeres que han recibido alguna de las tres vacunas.

La buena noticia es que cada día surgen más reportes sobre la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 en este grupo de mujeres. Como las mujeres embarazadas pueden estar a mayor riesgo de complicaciones severas a causa del COVID-19, las sociedades científicas especializadas endosan que estas mujeres se vacunen, sobre todo si se encuentran a mayor riesgo de contagio con COVID-19 debido a su profesión (médicas, policías, enfermeras, maestras, etc.).

¿Cuánto dura la protección de la vacuna?

Al momento, no hay datos para determinar si las personas que están complemente inmunizadas van a tener que vacunarse nuevamente en un futuro.

La buena noticia es que, recientemente, se corroboró que la protección contra el COVID-19 sigue siendo muy buena transcurridos los seis meses luego de la vacunación, aunque es posible que la protección se extienda por varios años. En el peor de los casos, una probabilidad podría ser que se requiera algún refuerzo cada año, pero ya estamos acostrumbrados a una situación similar con la vacuna de influenza, la cual varía anualmente para cada nueva temporada.

¿Cómo pueden afectar las variantes del COVID-19 a la vacuna?

Existe una preocupación de que las variantes del COVID-19 que han surgido en diferentes partes del mundo pudieran entorpecer la eficacia de las vacunas contra el COVID-19. Al presente, los datos sugieren que las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna siguen siendo altamente efectivas en contra de la variante británica (B.1.1.7), pero la eficacia de estas vacunas podría disminuir para la variante sudafricana (B.1.351) y tal vez también para la variante brasileña (P.1), pero se necesitan más estudios sobre este tema. Nos mantendremos atentos a la información científica que surja sobre las variantes y las vacunas para poder comunicarla a la comunidad.

El autor es infectólogo de adultos, catedrático asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, consultor en HIMA-San Pablo Bayamón y vicepresidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Puerto Rico.

[1] https://covid19datos.salud.gov.pr

[2] Datos al 10 de abril de 2021.

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