(GFR Media)

Necesarios ahora más que nunca para combatir la pandemia del coronavirus (COVID-19), los profesionales de la salud también son las personas más propensas a contraerlo, por lo que algunos han adoptado hasta herramientas de inteligencia artificial (IA) para atender la creciente demanda por servicios médicos sin volverse focos de infección.

Tal es el caso del doctor Domenech Figueroa Rivera, quien atendía a unos 35 pacientes diariamente, desde niños hasta adultos mayores, en su consultorio en el casco urbano de Arecibo antes del brote de coronavirus, pero ahora utiliza el procesador de lenguaje natural de BrainHi para organizar su día alrededor de los casos sospechosos de COVID-19.

“Ya estábamos utilizando el sistema para darle cita a los pacientes, pero lo cambiamos un poco para hacer una especie de cernimiento inicial para saber por qué nos quieren visitar y redirigirlos para no exponer a los pacientes sanos con los que sí muestran un cuadro viral peligroso”, explicó el médico generalista, quien descartó la influenza y la neumonía atípica antes de referir a diez de sus pacientes a realizarse la prueba de COVID-19 en el Laboratorio Toledo de Arecibo porque el Departamento de Salud se las negó la semana pasada.

El cofundador de BrainHi, Emmanuel Oquendo, explicó que su procesador de lenguaje natural ya ha atendido los reclamos de más de 300,000 pacientes que han llamado a sus médicos en los últimos dos años y no han podido dar con ellos.

Ahora, su recepcionista virtual envía un mensaje de texto a los miles de pacientes que llaman diariamente al consultorio de Figueroa Rivera y otros 250 doctores en Puerto Rico, Florida y California para canalizar sus reclamos en tres categorías.

“Si el paciente indica que exhibe tos, congestión o problemas respiratorios –todo eso que asociamos a un posible caso de coronavirus–, BrainHi captura su información y el doctor lo envía directamente a hacerse una serie de laboratorios clínicos antes de pasar por el consultorio”, explicó Oquendo.

Aquellos que indican síntomas ajenos al coronavirus, entonces reciben otras directrices, pero “la clave es que los sanos no se mezclen con los que sí pudieran ser casos de coronavirus. A uno los atiendo en la mañana y a otros los atiendo en la tarde (en ese mismo orden)”, especificó Figueroa Rivera en entrevista telefónica después de otro largo día en el consultorio.

En el caso más común, que un paciente necesite rellenar su receta, este indica el medicamento en cuestión y su farmacia favorita, antes de que el robot pase los datos más importantes al médico, quien finalmente emite digitalmente la receta a la farmacia.

“Evitar esos contactos innecesarios también protege la salud del personal administrativo y médico”, enfatizó Oquendo, quien fundó la empresa de inteligencia artificial poco después del huracán María para ayudar a levantar las operaciones médicas.

Por su parte, la doctora Elisa Rivera prefirió cerrar temporalmente su consultorio dental por recomendación del Colegio de Cirujanos Dentistas, pero usa BrainHi para identificar los casos que ameriten intervenir con pacientes.

“La mayoría de los procedimientos que (los dentistas) hacemos son electivos. Es decir, cosas como una limpieza dental no son una emergencia. Solo tuve que llamar a una paciente que identificaba que tenía dolor, pero la pude llevar a entender que era normal sentir algo de molestia después de haberle sacado un diente”, dijo Rivera, quien monitorea la plataforma digital todos los días desde su casa.

Aparte de eso, BrainHi pone en agenda sus citas para después del 30 de marzo y le provee a sus pacientes la información básica que normalmente piden en momentos de gran incertidumbre como este.

“Muchos quieren saber cuándo vamos a reabrir, qué planes médicos aceptamos, dónde estamos ubicados. Todas esas preguntas básicas mucha gente prefiere que se las contesten por mensaje de texto”, dijo la dentista, quien adoptó la tecnología el verano pasado, cuando perdió a su recepcionista y no pudo encontrar una que llenara sus expectativas.


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