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Cuenta la leyenda  que estos manantiales pudieron haber sido la famosa “fuente de la  juventud” que  Juan Ponce de León buscaba con ansiedad. Se trata de, posiblemente, el mayor atractivo de Coamo a través de su historia. Al menos hasta allí han llegado miles de personas buscando   alivio a sus males musculares, o para saciar la curiosidad ante semejante maravilla natural.

Este miércoles  reabren  al público con otro aspecto mucho más seguro e  higiénico. Durante un año estuvieron trabajando en las obras de reconstrucción a costo de   $2.3 millones.

“Por fin lanzamos el proyecto para el  uso de los ciudadanos”, expresó el alcalde, Juan Carlos García Padilla complacido con el resultado de las obras. “Las pozas en mal estado y antihigiénicas quedaron en el pasado”, comentó. También  explicó que la Compañía de Turismo cedió la administración del lugar al gobierno de Coamo. 

Ahora un sistema de tuberías transporta el agua termal, desde el manantial donde emergen en el Río Jueyes,  hasta dos piscinas dispuestas para el disfrute de los turistas y los locales. “Ahora el agua estará en constante  fluir, desde el  manantial natural hasta las  piscina”, aseguró  García Padilla.

La temperatura de las aguas fluctúan entre los 115 y los 119 grados Fahrenheit. La naturaleza de este fenómeno lo atribuyen a la posible presencia  de un  volcán dormido.

Según explican agentes   del municipio, “el  volcán extinto dejó rocas muy calientes  en las profundidades de la tierra; y es a través de las grietas o fallas en la base del río Coamo desde donde  emerge a altas temperaturas.”
En esta base el agua sufre reacciones físicas, y químicas, por lo que regresa a la superficie con el perfil de un líquido de alto contenido de minerales y a temperaturas más calientes de lo normal.

Un atractivo natural
Cuenta la historia de Coamo que para el    1847 el ponceño  Andrés G. Luhring construyó lo que se conoce como las instalaciones originales del Hotel Los Baños de Coamo, el que aún funciona como alojamiento, aunque parcialmente, justo al lado de los “baños naturales”.

Luhring tuvo la visión de ver llegar a mucha gente en busca de los poderes curativos del lugar, y pensó en capitalizar la oportunidad construyendo un hotel justo al lado de la atracción. Originalmente se construyó, con los años se remodeló en cemento. Hoy está en su segunda remodelación, pero no está cerrado.  

En el siglo XIX, cuentan, los visitantes se bañaban  pozas que resguardaban bajo una especie de barraca que les daba privacidad. Hoy las instalaciones cuentan hasta con  duchas para el aseo, antes y después de la inmersión; tiene armarios para guardar las pertenencias, hay servicios sanitarios y estacionamiento. 

También han designado un área para, próximamente,  instalar camillas de  masajes terapéuticos  y  un  concesionario que estaría ofreciendo servicios de comida y bebida.

Para el visitante con alguna dificultad de movilidad han instalado pasamanos y rampas para facilitar el acceso hasta el agua.

 Las piscinas seguirán siendo públicas, pero pedirán una donativo para el  mantenimiento de  las instalaciones, explicó el Alcalde. Los residentes de Coamo disfrutarán de un descuento. A los vecinos del  municipio sureño se les cobrará $2, los demás visitantes pagarían $3 por el uso de estas piscinas termales.

Los que  deseen utilizar los servicios con regularidad, tendrán la  opción de  pagar una mensualidad de $20 si reside en Coamo; y $30 el resto de los interesados en cualquier parte de la Isla.  Esta tarifa mensual permitirá el acceso ilimitado a las aguas.

El horario diario de las piscinas será de 6 a.m., hasta las  7 p.m.  Para más información sobre esta instalación los interesados pueden llamar al (787) 825-1150 ext. 2052.