La meteoróloga recuerda el legado de esta instalación, que tiene en su resumé varios descubrimientos históricos

Los daños en el radiotelescopio del Observatorio de Arecibo, tras la reciente caída de dos cables de soporte, son tan graves que la Fundación Nacional de Ciencias (NSF, en inglés) informó hoy, jueves, que la estructura será demolida y que, por ahora, no hay planes de reconstruirla.

El anuncio pone punto final a una exitosa instalación que, por los pasados 57 años, sirvió como recurso y referencia mundial para la investigación sobre radioastronomía, planetas, sistemas solares y geoespacial.

Mediante comunicado de prensa, la NSF avisó que las reparaciones que necesita el radiotelescopio no pueden realizarse sin poner en riesgo la seguridad de los trabajadores de la construcción y el personal del propio Observatorio, por lo que iniciarán –”tan pronto como sea pragmáticamente posible”– su desmantelamiento y “demolición controlada”.

La determinación de la entidad científica se produjo luego de revisar “múltiples evaluaciones” de tres compañías de ingeniería.

El radiotelescopio –uno de los más grandes en el mundo– consiste en un plato reflector de 1,000 pies de ancho y un domo gregoriano o plataforma de instrumentos, de 900 toneladas, que cuelga a 450 pies de alto. La plataforma está suspendida por cables de soporte conectados a tres torres. Precisamente, dos de esos cables fueron los que colapsaron, el 10 de agosto y 6 de noviembre, comprometiendo la estabilidad de la estructura.

Según la NSF, las tres compañías de ingeniería encontraron que la estructura del radiotelescopio está en peligro de sufrir una “falla catastrófica” y que sus cables pueden ya no ser capaces de soportar las cargas para las que fueron diseñados. Además, varias evaluaciones concluyeron que cualquier intento de reparación podría poner a los trabajadores en “peligro potencialmente mortal”.

Incluso, en el caso de que se realicen reparaciones en el futuro, los ingenieros determinaron que la estructura probablemente presentaría problemas de estabilidad a largo plazo.

“La NSF prioriza la seguridad de los trabajadores, el personal del Observatorio de Arecibo y los visitantes, lo que hace que esta decisión sea necesaria, aunque desafortunada”, dijo en el comunicado de prensa el director de la NSF, Sethuraman Panchanathan.

Desde agosto, cuando se rompió el primer cable, la NSF había autorizado a la Universidad de Florida Central, (UCF, en inglés), que administra el Observatorio, a tomar “todas las medidas razonables” y utilizar los fondos disponibles para atender la situación. Los equipos de ingeniería habían diseñado y estaban listos para dar paso a la “estabilización estructural de emergencia” del sistema de cables, pero el trabajo se vio interrumpido con la caída del 6 de noviembre.

Hasta que llegaron las evaluaciones, nuestra pregunta no era si el Observatorio debería ser reparado, sino cómo. Pero al final, una preponderancia de datos mostró que simplemente no podíamos hacer esto de manera segura. Y esa es una línea que no podemos cruzar”, dijo, por su parte, Ralph Gaume, director de la División de Ciencias Astronómicas de la NSF.

Según la NSF, el alcance del plan de desmantelamiento y demolición se centrará solo en el radiotelescopio y está destinado a preservar “de manera segura” otras partes del Observatorio, que podrían dañarse o destruirse en caso de un colapso catastrófico no planificado.

El plan tiene como objetivo retener la mayor cantidad posible de la infraestructura restante del Observatorio, de modo que permanezca disponible para futuras investigaciones y misiones educativas.

La NSF indicó que las áreas del Observatorio que podrían verse afectadas por un colapso incontrolado fueron evacuadas desde la rotura del primer cable, en noviembre, y permanecerán cerradas al personal no autorizado durante los trabajos de desmantelamiento y demolición.

“Un suceso devastador”

Para Mónica Feliú-Mójer, directora de Comunicaciones y Divulgación Científica de Ciencia Puerto Rico (CienciaPR), la demolición del radiotelescopio es “un suceso devastador”, por lo que la organización sin fines de lucro aunará esfuerzos encaminados a su posible rehabilitación.

Reconoció que “será una batalla dura”, particularmente por la inversión multimillonaria que supondría reparar la estructura, “pero vamos a darla porque esta es la joya de la ciencia boricua”.

“Si pensamos en la posición que tiene la ciencia, en general, en el colectivo puertorriqueño, el radiotelescopio es, quizás, una de esas pocas científicas que los boricuas conocen. Su demolición es, por lo tanto, un suceso devastador desde el punto de vista personal y científico. Su valor es increíble”, dijo, al resaltar que desde el Observatorio se han hecho descubrimientos que han llegado a premios Nobel.

Feliú-Mójer señaló que, “hasta cierto punto”, el fin del radiotelescopio “puede verse como negligencia” porque, durante los pasados años, el Observatorio “ha sufrido una falta de inversión crónica”, con recortes presupuestarios “consistentes”.

“No es la primera vez que se ve amenazado. Ya había rumores de que la NSF quería cerrarlo. Pero, a la misma vez, me pregunto: ¿qué pudo haber hecho el gobierno de Puerto Rico para invertir en el radiotelescopio, como parte de la infraestructura científica, educativa y turística del país? Para mí, este anuncio es el junte de muchas cosas devastadoras”, manifestó.

Según Feliú-Mójer, CienciaPR y otras entidades llevarían su reclamo a favor del Observatorio, incluso, a Washington, con la intención de que el Congreso asigne fondos para la restauración..

En revisión desde agosto

En el comunicado, la NSF informó que los ingenieros han estado revisando el radiotelescopio, de 305 metros, desde agosto pasado, cuando se desprendió el primer cable de soporte y causó daños al plato reflector.

Entonces, la entidad científica autorizó a la Universidad de Florida Central, (UCF, en inglés), que administra el Observatorio, a tomar todas las medidas razonables y utilizar los fondos disponibles para atender la situación.

Los equipos de ingeniería habían diseñado y estaban listos para implementar la estabilización estructural de emergencia del sistema de cables auxiliares, pero el trabajo se vio interrumpido con la caída del segundo cable el 6 de noviembre. En consecuencia, los ingenieros concluyeron que los cables restantes probablemente sean más débiles de lo proyectado en principio.

“El liderato del Observatorio de Arecibo y la UCF hicieron un trabajo encomiable al abordar esta situación, actuando rápidamente y buscando todas las opciones posibles para salvar este increíble instrumento”, dijo, por su parte, Ralph Gaume, director de la División de Ciencias Astronómicas de la NSF.

“Hasta que llegaron estas evaluaciones, nuestra pregunta no era si el Observatorio debería ser reparado, sino cómo. Pero al final, una preponderancia de datos mostró que simplemente no podíamos hacer esto de manera segura. Y esa es una línea que no podemos cruzar”, agregó Gaume.

El plan de desmantelamiento

La NSF precisó, entretanto, que el alcance del plan de desmantelamiento y demolición se centrará solo en el radiotelescopio y está destinado a preservar “de manera segura” otras partes del Observatorio, que podrían dañarse o destruirse en caso de un colapso catastrófico no planificado.

El plan tiene como objetivo retener la mayor cantidad posible de la infraestructura restante del Observatorio, de modo que permanezca disponible para futuras investigaciones y misiones educativas.

Según la entidad científica, el proceso de desmantelamiento y demolición implica desarrollar un “plan de ejecución técnica” y asegurar el cumplimiento de una serie de requisitos legales, ambientales, de seguridad y culturales durante las próximas semanas.

La NSF autorizó, además, un estudio fotográfico de alta resolución utilizando drones y está considerando opciones para la “evaluación forense” de los cables rotos. Dicho trabajo ya comenzó y continuará durante la planificación del desmantelamiento y demolición.

El equipo y otros materiales del Observatorio serán trasladados a edificios fuera de la zona de peligro. Cuando se hayan realizado todos los preparativos necesarios, el radiotelescopio se someterá a un “desmontaje controlado”.

De acuerdo con la NSF, después del desmantelamiento del radiotelescopio, habría la intención de restaurar otras operaciones, como la instalación LiDAR (método para medir distancias mediante rayos laser) del Observatorio, descrita como una valiosa herramienta de investigación geoespacial, así como en el centro de visitantes y la instalación externa de Culebra, que analiza la cobertura de nubes y los datos de precipitación.

La NSF también explorará opciones para expandir las capacidades educativas del centro de aprendizaje a cargo del recinto de Cupey de la Universidad Ana G. Méndez.

Se informó, por último, que continuarían algunas operaciones del Observatorio, como el análisis y catalogación de datos archivados recopilados por el radiotelescopio.