Personal del Cuerpo de Vigilantes y del Programa de Conservación de las Tortugas Marinas establecieron un perímetro al descubrir un nuevo nido de tortuga.
Personal del Cuerpo de Vigilantes y del Programa de Conservación de las Tortugas Marinas establecieron un perímetro al descubrir un nuevo nido de tortuga. (Suministrada)

El Cuerpo de Vigilantes del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y participantes del programa de Conservación de las Tortugas Marinas acudieron en la mañana de hoy, miércoles, a la playa Los Almendros, en Rincón, ante el avistamiento de un nuevo nido de tortuga.

La coordinadora de este programa de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Aguadilla , Olga Muñoz, informó a El Nuevo Día que los propios vigilantes le avisaron y recibió fotos de un pescador que se percató del nido y las huellas de la tortuga marina.

Muñoz informó que se trata de una huella de carey de 1 metro de ancha de aleta a aleta, por lo que saben que se trata del mismo animal que regresó a poner más huevos.

Ella subió hasta la pared porque se ve la huella y luego regresa a poner los huevos. Cuando ves arena acumulada y suelta así, sabemos que desovó”, dijo Muñoz, quien estudió biología y lleva en este programa desde 2016.

Estaba tratando de llegar a su hábitat. Si la verja no hubiera estado allí, ella hubiera ido a anidar dentro de la zona de la construcción”, observó Muñoz.

El DRNA emitió el viernes una orden que exige restaurar el hábitat costero y establecer un perímetro para proteger el área de anidación de las tortugas marinas tan pronto como en tres días.

Sin embargo, la abogada de Sol y Playa, Shirley Vocak, se ha mantenido en que no tienen que paralizar la construcción porque tienen los permisos de la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe) y que la orden de construcción les permite continuar construyendo, según la interpretación que hace del perímetro de protección.

La Junta Directiva de Sol y Playa emitió unas declaraciones escritas en las que informan que alertaron “a las autoridades federales ambientales concernidas” sobre jóvenes, que a su juicio, “al parecer intentaban marcar un falso nido de tinglares”. Su observación se basa en que vieron a jóvenes caminando en el área, portando mochilas e intentando colocar cintas y pedazos de madera para delimitar una zona, según las declaraciones.

El coordinador del proyecto de tortugas marinas de la Oficina de Especies en Peligro de Extinción del DRNA, Carlos Diez, informó, en un documento con fecha del pasado domingo, que la playa Los Almendros ha alcanzado los 20 nidos de tortugas marinas por temporada, por lo cual se le considera “un hábitat de anidación importante para dos especies cuyas poblaciones se encuentran en peligro de extinción a nivel mundial”.

Añadió que debido a la erosión costera, “esta playa es de las pocas en la zona que tiene litoral arenoso apto para que ambas especies (carey y tinglar) aniden”.

La orden de cese y desistimiento del DRNA contiene fragmentos de los informes de los biólogos del DRNA sobre el hábitat de los careyes. “En lo que va de temporada, hay dos nidos de tinglar y cinco de carey... la playa Los Almendros es hábitat de anidación de tortugas marinas durante todo el año”, observó Diez .

Muñoz narró también el incidente ocurrido el 2 de julio, cuando hallaron 166 huevos de carey a menos de tres metros de la excavación de la piscina. “Esta tortuga estuvo, innecesariamente, más de cuatro horas atrapada bajo estrés dentro de una zona que debería ser su hábitat, pero está completamente obstruido y destruido por esta construcción”, dice un extracto del informe.

Asimismo, los técnicos y expertos del DRNA observaron que la verja metálica del condominio Sol y Playa reduce el hábitat de las tortugas marinas a la mitad. “Esta construcción en proceso obstaculiza el acceso de las tortugas a su hábitat de anidación, así como presentan amenazas directas sobre estas especies protegidas”, lee la evaluación realizada por los conservacionistas.

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