Los científicos escogieron la reinita (Coereba flaveola) como ave de estudio por su abundancia en distintos tipos de hábitat en Puerto Rico y el Caribe.
Los científicos escogieron la reinita (Coereba flaveola) como ave de estudio por su abundancia en distintos tipos de hábitat en Puerto Rico y el Caribe. (Suministrada)

En un intento por estudiar el efecto de patógenos de la sangre en la condición física de la reinita en Puerto Rico, científicos detectaron dos géneros de parásitos, uno de los cuales está relacionado con la malaria aviar.

Se identificaron, en total, nueve especies de aves infectadas en la zona metro y, para sorpresa de los investigadores, las reinitas infectadas presentaban mejor condición de cuerpo que las no infectadas.

Algunas de las hipótesis que explicarían lo anterior establecen que los individuos con los parásitos invierten más tiempo alimentándose para poder responder a las infecciones, o que estos no presentan respuestas inmunológicas que afecten su condición corporal como parte de su tolerancia a la infección. También, los científicos destacan el efecto que el huracán María, en 2017, pudo tener en las poblaciones de reinita, eliminando los especímenes más débiles o los que estaban severamente afectados por infecciones.

Los géneros de los parásitos hallados fueron Haemoproteus y Plasmodium. Este último es conocido por albergar las especies que producen la malaria en aves y humanos.

Plasmodium, detectado en glóbulos rojos de la reinita en Puerto Rico, es un género de parásito asociado con la malaria aviar
Plasmodium, detectado en glóbulos rojos de la reinita en Puerto Rico, es un género de parásito asociado con la malaria aviar (Suministrada)

Nicole Gutiérrez Ramos, líder de la investigación, indicó que no es la primera vez que se detectan ambos géneros en la isla. En el pasado, estudios realizados en el Bosque Seco de Guánica encontraron aves infectadas con estos parásitos. Sin embargo, la investigación de Gutiérrez Ramos es pionera al detectar los parásitos en hábitats urbanos, en los que existen mayores estresores para las aves, y al considerar su impacto en una especie nativa.

La científica destacó que estudios enfocados en las relaciones entre hospederos y parásitos son de suma importancia por las diversas reacciones que pueden tener los organismos. En muchas especies, a pesar de que los individuos tienen las mismas características y encontrarse bajo las mismas condiciones, las reacciones a los patógenos no son iguales. Por lo tanto, investigar los factores causales puede ser vital para el manejo de infecciones.

Otra relevancia de esta investigación es que sus resultados pueden utilizarse como modelos o ejemplos de cómo se comportan los patógenos, en este caso la malaria, en los seres humanos.

“Hay muchas cosas que no podemos poner a prueba en los humanos. Muchas veces, documentamos el proceso luego de que ocurren las infecciones. En ocasiones, utilizamos la vida silvestre para tener modelos de lo que podría ocurrir en las personas”, dijo Gutiérrez Ramos.

Los investigadores realizaron 26 muestreos en 13 parchos de bosques urbanos en San Juan, Cataño, Bayamón, Guaynabo y Toa Baja. Algunos de los sitios visitados fueron el Parque Julio Enrique Monagas, el Corredor del Yaguazo y la Laguna Secreta.

En las áreas de estudio, se desplegaban redes de niebla durante la mañana para capturar las aves cuando volaran. Una vez un espécimen llegaba a las redes, se atrapaba para tomar medidas de cuerpo, peso, determinar sexo y extraer sangre.

Al finalizar, las aves eran liberadas y las muestras colectadas se llevaban al Laboratorio de Ecología Cuantitativa de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, donde se empleaban dos técnicas de detección para los parásitos. Cada muestra era inspeccionada bajo microscopio para detectar los patógenos en los glóbulos rojos. Para reconfirmar y realizar la identificación de los géneros, se realizaban pruebas moleculares.

Los científicos emplearon dos análisis estadísticos para cuantificar condición de cuerpo y un tercero para infección. Para llegar a conclusiones, los resultados se correlacionaron.

Gutiérrez Ramos explicó que se seleccionó la reinita (Coereba flaveola) por su abundancia en distintos tipos de hábitat en Puerto Rico y el Caribe, sirviendo como un modelo ideal de ave y ejemplo de lo que pudiera estar sucediendo en otras islas. Además, a pesar de tener 41 subespecies desplegadas por las Antillas y el norte de Suramérica, sus avistamientos en Cuba son sumamente raros, y una hipótesis es que pudieron haberse extinguido como consecuencia de algún patógeno.

Los géneros de parásitos hallados en el estudio tienen como vector al mosquito que, con su picadura, introduce los patógenos al cuerpo del hospedero. Estos son específicos para parasitar aves y, por ende, no representan riesgo directo para los humanos.

Los resultados de esta investigación fueron presentados en un simposio de ornitología, en Alaska, donde se galardonó a Gutiérrez Ramos por impartir la mejor presentación del evento. El estudio fue parte de la tesis de maestría de la investigadora, con la mentoría del doctor Miguel Acevedo.

El autor es candidato doctoral en Biología y becario de la American Association for the Advancement of Science en El Nuevo Día.

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