El Centro de Conservación es un santuario no solo para los manatíes que se recuperan, sino para varias otras especies, como múcaros, pelícanos y tortugas marinas.
El Centro de Conservación es un santuario no solo para los manatíes que se recuperan, sino para varias otras especies, como múcaros, pelícanos y tortugas marinas. (Suministrada)

A fin de mejorar la atención médica de los manatíes antillanos, el doctor Antonio Mignucci y el Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico establecieron, como resultado de una investigación, intervalos de referencia de sangre que ayudarán a combatir las amenazas ecológicas de la especie.

“¿Por qué esta herramienta de hematología y química es importante? Porque los manatíes están en alto peligro de extinción y cada individuo es importante para la conservación de la especie, ya que están sufriendo de un embotellamiento genético”, destacó Mignucci, quien es director del Centro, en entrevista con El Nuevo Día.

El estudio, recién publicado el mes pasado, recopila datos de 44 manatíes silvestres y 26 rescatados en Puerto Rico, entre 1992 y 2020, para análisis de hematología y química sanguínea.

Establecer intervalos de referencia de sangre es esencial como herramienta para clasificar el estado de salud, diagnosticar, determinar regímenes de tratamiento y monitorear el progreso de una enfermedad en los manatíes rescatados. “Al igual que los seres humanos, cuando el médico hace un CBC (complete blood count) para ver cómo están, en los manatíes se hace exactamente lo mismo”, explicó Mignucci.

Para poner en contexto la función de la herramienta, el biólogo destacó el tratamiento de los manatíes bebés. “Uno de los problemas más grandes que tienen es que el estómago y el intestino son muy delicados y les dan cólicos, igual que a los caballos. La forma que nosotros sabemos si el intestino está siendo impactado es porque hay una enzima en la química de la sangre que de 120 a 50, que es el número normal, se trepa a dos mil, y ahí es que vemos que el intestino está en problemas y tenemos que dar tratamiento”, abundó.

Recolectaron muestras de sangre de 44 manatíes silvestres y 26 rescatados entre 1992 y 2020.
Recolectaron muestras de sangre de 44 manatíes silvestres y 26 rescatados entre 1992 y 2020. (Suministrada)

Previo a esta investigación, no existían referencias locales sobre los intervalos normales de los manatíes para un diagnóstico riguroso y específico. En cambio, se usaban estudios de otros lugares, como de los manatíes de Florida, a los que Mignucci describió como muy diferentes al antillano.

“Una de las cosas que sucede es que, si no diagnostican bien, no se puede tratar a los animales bien. Así que esta información nos da las herramientas para que, en Puerto Rico, y quizás nuestros colegas de Santo Domingo (República Dominicana), utilicen valores normales más adecuados para ellos, y no utilicen los de Florida, que son muy diferentes”, dijo.

Según el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la subespecie de manatí que se encuentra en Puerto Rico (Trichechus manatus manatus) es la misma que habita las costas cálidas de otras Antillas Mayores, países del Caribe y el golfo de México. Sin embargo, la de Florida (Trichechus manatus latirostris) es considerada como una subespecie aparte.

“El trabajo de nosotros, contrario a otras clínicas veterinarias, es que, cuando atendemos animales, convertimos lo que encontramos y lo que hacemos en publicaciones científicas para que esos datos y ese trabajo permanezcan y puedan servir de referencia para otros países e implementar protocolos que han sido exitosos aquí”, destacó Mignucci sobre la labor del Centro, ubicado en la Universidad Interamericana, recinto de Bayamón.

El Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico está ubicado en la Universidad Interamericana, recinto de Bayamón.
El Centro de Conservación de Manatíes de Puerto Rico está ubicado en la Universidad Interamericana, recinto de Bayamón. (Edward Hernández Lara)

Entre los factores que amenazan a la especie en peligro de extinción, se encuentran la caza indiscriminada, degradación del ambiente costero y choques con embarcaciones a gran velocidad.

En 1893, se aprobó la legislación, en Estados Unidos, para proteger a los manatíes de ser capturados, pero la población aún se estima entre 600 a 700 individuos en Puerto Rico, tal como describe el DRNA en su página web. Estas leyes prohíben estrictamente la caza del manatí y cualquier otra acción que ponga en peligro la supervivencia de un individuo de la especie, y su infracción puede conllevar una penalidad máxima de $20,000 y hasta un año de cárcel.

El Centro es un santuario no solo para los manatíes que se recuperan, sino para varias otras especies, como múcaros, pelícanos y tortugas marinas. Desde 2009, ayuda a los animales marinos a sobrevivir a la extinción a través de sus cuatro programas: Rescate y Respuesta a Varamientos, Rehabilitación y Cuidado Veterinario, Investigación Poblacional y Alcance Comunitario.

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