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Somos Arecibo: el enigmático encanto de Caño Tiburones

El área protegida desde 1988 es uno de los humedales estuarinos más grandes de Puerto Rico y posee gran biodiversidad

25 de agosto de 2022 - 3:40 AM

Nota de archivo
Esta historia fue publicada hace más de 2 años.
El área de Caño Tiburones es popular entre visitantes locales y turistas, que acuden para realizar actividades acuáticas, como paseo en bote, kayak o para bañarse en sus aguas. (Suministrada)

Tal parece que en la historia de la Reserva Natural del Caño Tiburones hubo de todo, menos ese temido pez cartilaginoso, de acuerdo con expertos que aseguran que no hay evidencia científica que compruebe la existencia de esa especie en este impresionante tesoro ambiental ubicado entre Arecibo y Barceloneta.

Entonces, ¿de dónde deriva su nombre? Según el doctor Idelfonso Ruiz, especialista en ecología marina, una posible explicación al enigma es que el mito sobre la presencia de tiburones fue creado por pescadores de la comunidad Islote para evitar que otros obreros del mar se acercaran a pescar en la zona.

“Irónicamente, lleva el nombre de tiburones, pero en realidad no se ha demostrado que hubiera presencia de tiburones en ese lugar. Los relatos más asertivos es que los pescadores de la comunidad Islote crearon esa fama, y hasta el presente se le dice Reserva Nacional del Caño Tiburones, pero nunca se ha encontrado osamenta o evidencia científica que demuestre eso”, argumentó Ruiz, de 46 años.

Sin embargo, más allá de esa interrogante, lo cierto es que la reserva es uno de los lugares preferidos por visitantes locales y turistas, que disfrutan del caño para realizar actividades acuáticas, como paseo en bote, kayak o simplemente para bañarse en sus refrescantes aguas.

De acuerdo con Ruiz, el área fue designada “como reserva natural en 1988 y, en ese momento, se designaron 3,805 cuerdas”.

“Durante décadas, previamente a ser designada reserva natural, eran terrenos agrícolas, y se llegó a cultivar caña de azúcar, arroz y piña”, recordó.

“Los terrenos que no son anegables, si miras una foto de Google Earth, vas a ver que, en el centro, hay agua, son zonas inundables. Pero, en la periferia, vas a ver parcelas que actualmente se utilizan para propósitos agrícolas, mayormente para vacas de remplazo y ganado de carne”, explicó.

Asimismo, destacó que, “en el caño, se dan dos fenómenos que en muy pocas áreas de Puerto Rico los puedes observar, y son los famosos cáncoras, que son manantiales donde aflora el agua”.

“En este sistema, tenemos dos tipos de agua. La parte norte de la reserva, va a estar influenciada por el océano Atlántico. Es bien interesante porque el agua es subterránea, entra por unas venas y aflora en la parte norte. En la parte sur, va a ocurrir lo contrario, va a estar influenciada por el agua de la zona del carso, que es agua fresca, y esa combinación de ambas aguas produce lo que hoy se conoce como el Caño Tiburones”, explicó.

“Cuando hay mareas altas, el agua entra por unos canales en esa parte este de la reserva y se mezcla con el resto del cuerpo de agua. Al ocurrir eso, entonces, va a un proceso que llamamos sucesión ecológica. Entonces, comienzan a entrar larvas, peces de agua de mar comienzan a entrar al lugar, entran picúas, burenes, sábalos, róbalos”, agregó, al señalar que la reserva pertenece a la Autoridad de Tierras.

Somos Arecibo
Somos Arecibo (El Nuevo Día)

Otra característica única de esta reserva es que, durante la época de migración, principalmente entre septiembre y noviembre, las aves utilizan el caño como parada.

“Nos hemos percatado que aquellos lugares que están a la periferia del caño, que son bolsillos de agua como si fueran baches, ahí es donde ocurre mayor diversidad de aves. Como los niveles actualmente del caño están bien altos, si damos un recorrido por el lugar, mayormente van a dominar aves piscívoras, que se alimentan de peces, y hay muy pocas en ese renglón, el águila, tijeretas y los pelícanos. En otras palabras, perdió diversidad”, advirtió el ecólogo marino.

“Hay que hacer unas prácticas de manejo en ciertas áreas cuando viene la época de inmigración, a finales de septiembre hasta noviembre. Esos son los picos más altos. Hay que buscar la manera de bajar los niveles, que no se afecte la función ecológica del sistema. Cuando digo bajar nivel, el nivel óptimo no son más de 12 pulgadas de agua”, recalcó, al mencionar que, a estas aves, no les gustan los niveles mayores de 12 pulgadas, y se van.

Ruiz destacó que las familias y grupos acuden a la zona para deleitarse con la belleza natural del caño.

“Pueden tirar kayaks, botes o disfrutar de un día de baño en la reserva natural. Hay dos puntos turísticos, que es el área del muelle, donde las personas pueden tirar sus botes y sus kayaks. La otra área se conoce como ‘zanja fría’, donde las personas pueden ir a bañarse. Es precioso, es una cáncora de agua fresca”, concluyó.

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