

2 de febrero de 2026 - 12:54 PM

Un nuevo estudio sugiere que los bebés son capaces de distinguir entre los distintos objetos que ven a su alrededor a los 2 meses de edad, es decir, antes de lo que pensaban los científicos.
Los hallazgos, publicados el lunes en Nature Neuroscience, podrían ayudar a médicos e investigadores a comprender mejor el desarrollo cognitivo en la infancia.
“Realmente nos dice que los bebés interactúan con el mundo de una forma mucho más compleja de lo que podríamos imaginar”, afirma la autora principal, Cliona O’Doherty. “Observando a un bebé de dos meses, quizá no pensaríamos que comprende el mundo a ese nivel”.
El estudio analizó los datos de 130 bebés de dos meses a los que se realizaron escáneres cerebrales mientras estaban despiertos. Los bebés vieron imágenes de una docena de categorías habituales en el primer año de vida, como árboles y animales. Según O’Doherty, cuando los bebés miraban una imagen como la de un gato, sus cerebros se “disparaban” de una forma determinada que los investigadores podían registrar. Si miraban un objeto inanimado, sus cerebros se activaban de forma diferente.
La técnica -conocida como resonancia magnética funcional o fMRI- permitió a los científicos examinar la función visual con más precisión que en el pasado. Muchos estudios anteriores se basaban en el tiempo durante el cual un bebé miraba un objeto, lo que puede ser difícil de evaluar a edades tempranas. Algunos de esos estudios sugerían que los bebés de tan sólo 3 o 4 meses podían distinguir entre categorías como animales y muebles.
“Lo que estamos demostrando es que realmente ya tienen esta capacidad de agrupar categorías a los dos meses”, dijo O’Doherty. “Así que es algo mucho más complejo de lo que habríamos pensado antes”.
En el nuevo estudio, muchos de los bebés volvieron a los 9 meses, y los investigadores consiguieron recoger datos de 66 de ellos. Según O’Doherty, el cerebro de los niños de 9 meses era capaz de distinguir los seres vivos de los objetos inanimados con mucha más claridad que el de los niños de 2 meses.
Según los investigadores, algún día los científicos podrán relacionar estas imágenes cerebrales con los resultados cognitivos en etapas posteriores de la vida.
Liuba Papeo, neurocientífica del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, afirma que el número de bebés del estudio es uno de los aspectos que hacen que el trabajo sea “impresionante y único”. La obtención de imágenes cerebrales con bebés muy pequeños presenta desafíos.
“Una de ellas, quizá la más obvia, es que el bebé debe estar cómodamente tumbado en el escáner de IRMf mientras está despierto y sin moverse”, explica en un correo electrónico.
O’Doherty, que realizó el trabajo en el Trinity College de Dublín (Irlanda), dijo que la clave estaba en hacer la experiencia lo más cómoda posible para los bebés. Dentro del escáner, se les reclinó sobre un saco de judías para que estuvieran cómodos.
Las imágenes “aparecen realmente grandes sobre ellos mientras están tumbados”, explica. “Es como IMAX para bebés”.
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La videoperiodista de AP Havovi Todd contribuyó a este reportaje desde Londres.
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Esta historia fue traducida del inglés al español con una herramienta de inteligencia artificial y fue revisada por un editor antes de su publicación.
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