En días recientes, una plataforma (“deck”) del antiguo Hotel Empress, en la playa de Isla Verde, se desplomó y cayó al agua.
En días recientes, una plataforma (“deck”) del antiguo Hotel Empress, en la playa de Isla Verde, se desplomó y cayó al agua. (Suministrada)

La organización Arrecifes Pro Ciudad alertó sobre el estado de abandono del antiguo Hotel Empress, en la playa de Isla Verde, y la amenaza que representa en términos ambientales y de seguridad.

Paco López, presidente de la entidad sin fines de lucro, indicó que el edificio está abandonado “hace 15 o 16 años y se ha convertido en un estorbo público”.

Relató que, en días recientes, una plataforma (“deck”) de la propiedad se desplomó y cayó al agua. “Nos acercamos y vimos un tubo de PVC descargando al mar. ¿Qué está tirando? No sé. Aún no hemos hecho pruebas para determinar procedencia, pero nos preocupa que esté contaminando”, dijo a El Nuevo Día.

La preocupación de López estriba en que, en las aguas frente al antiguo hotel está la Reserva Marina Arrecife de la Isla Verde. Allí se han documentado corales blandos y duros, anémonas, rayas, langostas, cangrejos, caracoles, peces, algas y yerbas marinas, además de manatíes y tortugas, entre otras especies.

Señaló que, debido a la falta de seguridad y control de acceso a la propiedad, personas entran ilegalmente y pescan en la reserva marina, lo que constituye una violación a su reglamento de manejo. La pesca, a su vez, impide la recuperación de las especies. “Ya hubo una incautación con personas que entraron a pescar. Aparte de eso, al sitio se meten deambulantes y también se ha convertido un hospitalillo. Necesitamos no solo que remuevan los escombros que ya han caído al agua y que pueden causar daños irreparables, sino que sellen la propiedad para que nadie pueda entrar”, afirmó.

El antiguo Empress fue comprado por el empresario estadounidense Keith St. Clair para el desarrollo del Hotel Noir, que aún está en fase conceptual. López contó que, el año pasado, Arrecifes Pro Ciudad consiguió que St. Clair colocara cyclone fence alrededor de la propiedad, “pero la gente brinca comoquiera”. Los esfuerzos para que el empresario tome medidas adicionales no han dado frutos.

“Cuando pusieron la verja, pensábamos que arreglarían la situación, pero no fue así. No limpiaron adentro ni cerraron el acceso, y ahora vemos que la propiedad está desmejorando. Otro problema bien grande es que la piscina del antiguo hotel tiene agua acumulada hace años y se ha convertido en un criadero de mosquitos. Eso también hay que atenderlo, porque es un riesgo a la salud”, dijo.

La Sección Ambiental de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR) ayudó a Arrecifes Pro Ciudad con la redacción de una demanda que, de ser necesario, radicarían para evitar la entrada ilegal a la propiedad y que se declare estorbo público. “Estamos pidiendo una solución. Es una situación terrible porque el lugar está totalmente abandonado. Lleva años así y queremos que se acondicione”.

Al cierre de esta edición, fue imposible obtener una declaración de St. Clair o algún representante suyo.

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