El proyecto “Detrás del muro” es una provocadora experiencia visual que coloca obras de gran formato a lo largo de casi cuatro millas del Malecón en La Habana. (semisquare-x3)
El proyecto “Detrás del muro” es una provocadora experiencia visual que coloca obras de gran formato a lo largo de casi cuatro millas del Malecón en La Habana. (Benjamín Morales Meléndez / Especial ELNUEVODIA.COM)

La Habana, Cuba - Bernardo Medina Colón es un artista puertorriqueño que anda muy entusiasmado con el acercamiento de su propuesta creativa a Cuba, un país repleto de riqueza cultural que le ha abierto las puertas en la edición número 13 del Bienal de La Habana, donde expondrá su pieza “Plátanos”, una imponente instalación que dará la bienvenida o la despedida, dependiendo el caso, al legendario Malecón habanero.

Medina Colón, quien también es un exitoso publicista, será el único puertorriqueño en participar del proyecto “Detrás del muro”, una provocadora experiencia visual que coloca obras de gran formato a lo largo de casi cuatro millas del Malecón y que se ha convertido en uno de los iconos de las Bienal de La Habana tras exitosas puestas en escena en el 2012 y el 2015.

De esa participación en la Bienal, el mayor evento de las artes visuales de Cuba que se celebrará del 12 de abril al 12 de mayo de 2019, Medina Colón conversó con El Nuevo Día en el Parque Mártires del 71, localizado cerca del popular Monumento a los Ocho Estudiantes de Medicina, justo en la entrada de La Habana Vieja, donde colocará su colorida mano de plátanos de manera permanente.

La pieza "Plátanos", del artista boricua Bernardo Medina Colón.
La pieza "Plátanos", del artista boricua Bernardo Medina Colón. (Benjamín Morales Meléndez / Especial ELNUEVODIA.COM)

¿Qué te ha traído hasta Cuba?

Yo vine a Cuba originalmente cuando el presidente Barack Obama vino y llegué buscando posibilidades y viendo cosas. En aquel momento yo me enteré del proyecto Detrás del muro, y quise participar en ese proyecto, y esa fue la primera motivación que me trajo a Cuba.

¿Qué has encontrado, qué te ha motivado a volver?

He encontrado un gran abrazo, gente muy linda confirmando la historia que se cuenta de que Puerto Rico y Cuba son de un pájaro las dos alas, he encontrado cosas muy interesantes y muchas cosas por aprender.

Las cosas han cambiado un poco desde que terminó la administración Obama, ¿cuál es tu percepción de este momento de las relaciones, desde el punto de vista cultural?

Yo cuando vine a Cuba lo hice originalmente por la parte plástica, porque propuse traer una escultura para Detrás del muro, fue mi principal móvil. En cuanto a esa relación, yo pienso que cada día hay más flexibilidad, particularmente en los tiempos del presidente Obama y eso me parece que se va cosechando poco a poco en diferentes variables.

¿Qué te ha llamado la atención sobre la vida cultural de Cuba? ¿Qué te ha sorprendido?

Es riquísima la vida cultural de Cuba y de La Habana. Con la danza es una cosa impresionante, reconocida mundialmente su calidad. La plástica igual, la plástica completa, las colecciones de Bellas Artes, la música cubana que trasciende. Puerto Rico y Cuba siempre han tenido grandes lazos culturales en términos de la música y en términos de la plástica, una relación muy cercana.

¿Cuánto tendría Puerto Rico que aprender en ese aspecto de la plástica y del movimiento cultural cubano?

Todos tenemos que aprender el uno del otro. Cuánto tienes que aprender tú de tu hijo y cuánto tu hijo de ti. Depende del día y depende del por ciento. Pienso que tenemos muchas cosas que aprender de Cuba, de los Estados Unidos, de Francia, es una cultura muy rica.

La Bienal, en específico, ¿qué es lo que te provocó insistir en estar presente en este proyecto?

Yo conocí el proyecto Detrás del muro a través de una fotografía y en Puerto Rico he hecho muchas cosas, casi todo lo que yo hago es lo que yo llamo Gibarito Pop, que en Cuba le pudiéramos decir Guajiro Pop. Yo soy original de Hatillo y uso los códigos de mi infancia, que transcurrió en un campo y lo que pasa con esto es que acá, en Detrás del muro, yo hice una propuesta, la recibieron con beneplácito, me aceptaron y aquí estamos.

¿Cuál es la propuesta que traes?

“Traigo una pieza de plátanos. Yo he hecho muchos plátanos como el ícono de la alimentación caribeña, tanto de Santo Domingo, como de Puerto Rico, de Cuba, de todo el Caribe, del colombiano, del mexicano también. En Puerto Rico yo trabajé una pieza que se llama Plátanos, que son unos plátanos, y eso a lo que se refiere es a la alimentación de nosotros los caribeños. Pero también se refiere a la fuerza de nosotros los caribeños, y esa pieza la he construido y lo he derribado de muchas formas, me parece interesante y me encanta. Lo que propuse ahora fue unos plátanos que miden tres metros y veintitantos pies, por 18 metros y pies que va a estar muy cerca del monumento a los estudiantes de medicina.

¿Qué tienes en mente para ese espacio?

La pieza estaría ubicada muy cerca de las calles Prado y Malecón, es una esquina muy buena, muy importante y la pieza va a estar en esta área, así que todas las personas que transiten por Malecón y por Prado la van a poder ver. Es una pieza monumental, es una pieza en la que tú puedes participar, no es una pieza que sólo vas a observar. Te puede subir a ella, te puede acostar en ella, no pasa nada. Está hecha en fibra de vidrio, muy grande, totalmente interactiva.

¿Qué esperas que ocurra imaginándotela en este espacio?

Espero que la gente se la disfrute, que la gente se tome fotos, que la gente la vea y que un poco regresen a la infancia, porque todos un poco recordamos un poco los plátanos que la abuela cocinaba, porque pensaba que era la mejor alimentación, y sigue siendo muy buena. Entonces eso va a traer recuerdos y va a traer momentos agradables, y ojalá sea eso lo que suceda.

¿Hay algo más caribeño que el plátano?

(Silencio… risas…) Sí, la papaya (más risas).


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