(EFE)

La Habana, Cuba - Un grupo de científicos expertos en neurología se encuentra reunido en La Habana con la misión de responder una pregunta concreta: ¿existe en realidad el llamado “Síndrome de La Habana”?

Los científicos provienen de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Cuba, y por dos días discutirán a profundidad lo que en un principio se conoció como el escándalo de los ataques sónicos, un incidente en el cual diplomáticos estadounidenses y canadienses sostienen haber sufrido daño neurológico mientras servían en La Habana.

El incidente surgió en el 2015, en pleno florecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, y su seriedad llevó al gobierno de Donald Trump a enfriar los vínculos con La Habana y prácticamente dejar inoperante la embajada en la isla, reabierta por su predecesor Barack Obama. Canadá, aunque en menor grado, tomó medidas similares para proteger a sus diplomáticos, aunque su embajada se mantiene funcional.

Los diplomáticos afectados afirman haber escuchado un ruido agudo y después experimentar mareos, pérdidas de conciencia, dolores de cabeza, entre otros síntomas. Estudios realizados en Estados Unidos y Canadá -únicos países con casos reportados- aseguran que el personal enfermo presentó daños neurológicos, pero no han podido dar con una causa concreta.

Las teorías han corrido como la pólvora.

En un principio se filtró a la prensa un ruido agudo que se pensaba era la causa de los males, pero resultó ser un grillo endémico de Cuba.

El gobierno estadounidense llegó a hablar de un “ataque” e insinuó la posibilidad del uso de algún arma sónica para causar los daños, de ahí que el incidente fuera conocido como los “ataques sónicos” en La Habana.

La más reciente teoría, esbozada por expertos canadienses, apunta a posible toxicidad por el uso de pesticidas de fumigación a gran escala en las casas de los diplomáticos. En Cuba, por esos días, se mantuvo una fuerte campaña de prevención del zika, por lo que las residencias de los extranjeros eran fumigadas más de los normal que la de los cubanos, pero tampoco la teoría es final y firme.

Lo que sí es cierto y todo el mundo coincide, es que esos diplomáticos se enfermaron de algo y no se sabe qué es, por lo que la prensa internacional ha cambiado la retórica de los “ataques sónicos” y se ha comenzado a hablar del “Síndrome de La Habana”, el cual estos científicos quieren definir si es correcto que existe.

“Queremos hacer progreso y tratar de entender qué pasa con estos diplomáticos. Poder movernos para resolver cualquier problema cualquier problema que ellos tengan y que, de paso, se puedan resolver de nuevo las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que se vieron afectadas por este incidente”, dijo Mark Resnik, profesor en Fisiología de la Universidad de Illinois y uno de los dos miembros estadounidenses de la Academia Cubana de las Ciencias, quien es el moderador del debate de dos días.

“El ’Síndrome de La Habana’, término que viene de la prensa, no de los científicos, merece ser investigado y determinarse qué es lo que pasa. Hay una gente que está enferma, eso no puede refutarse, y necesitamos saber qué es lo que les pasa”, agregó el científico estadounidense.

Llegar a una conclusión no será sencillo para este grupo de científicos, pues no cuentan con acceso directo a los pacientes perjudicados y sólo tienen datos de estudios realzados por las universidades de Pensilvania y Miami, respectivamente.

Una cosa sí puede quedar descartada desde el principio y es la teoría de que algún tipo de arma sónica causó los daños.

“Estoy aquí porque tengo un alto compromiso con encontrar la verdad, arrojar luz para poder entender qué pasó… Creo que dado que es un incidente que está afectando relaciones diplomáticas entre países, se hace necesario que los científicos actuemos con altos niveles de compromiso para entender qué pasó y guardar la reputación de la ciencia”, indicó Mark Cohen, un científico de alta nivel de la Universidad de California en Los Ángeles.

“Creo firmemente que estos empleados se enfermaron y que todo es real. La causa de esos síntomas es lo que desconocemos, no debemos llamarla un ‘síndrome’, porque no lo es… Lo que sí estoy muy seguro es que esto no fue creado por ningún tipo de aparato sónico o algo por el estilo”, agregó el experto.

El encuentro está siendo transmitido por internet, de modo que la transparencia reine. No hay representación de los departamentos de Estado de los países involucrados y el nivel es estrictamente científico.

De hecho, Cuba, el país anfitrión, en la misma sesión inicial, fue cuestionado duramente por no haber refutado las argumentaciones de “ataques sónicos” con celeridad y por no presentar a la comunidad científica de manera abierta, los datos de sus investigaciones.

El doctor Mitchell Valdés-Sosa, jefe del Centro de Neurociencias de Cuba, reconoció el reclamo y sostuvo que se dio porque Estados Unidos dirigió el reclamo hacia un daño por razones auditivas y que los científicos cubanos se centraron en esa argumentación, pero al no encontrar nada concreto, decidieron no extender su rango de acción.

Valdés-Sosa expresó que “lo que está claro es que hay unas personas que están enfermas y que definitivamente la teoría de un ataque sónico quedó descartada”.

Indicó que Cuba ha decidido seguir la pista de los investigadores canadienses, quienes apuntan a un problema tóxico derivado de los químicos del proceso de fumigación.

“Estamos haciendo una amplia investigación científica para seguir esa pista y ver su desciframos el misterio”, manifestó el respetado científico cubano.

El encuentro discurrirá entre lunes y martes. No se espera que todo quede resuelto, pero sí que, al final del camino, este grupo de científicos se ponga de acuerdo y ofrezca una hoja de ruta a un incidente que todavía no se dilucida, pero que ha causado serios daños políticos.

“Este es un tema esencialmente político, no hay duda de eso. Estados Unidos debe mostrar mayor voluntad para resolverlo, para que así los cubanos puedan volver a tramitar sus visas en su tierra, como pasa en todos los países del mundo”, dijo Resnik, quien espera que finalmente este misterio acabe por resolverse pronto y que por fin se dilucide si en realidad existe el llamado “Síndrome de La Habana”.


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