El comercio que vive alrededor del turismo en Cuba mostró preocupación ante la decisión del presidente Donald Trump de restringir las paradas en la isla caribeña.

La Habana, Cuba - La decisión de Estados Unidos de ordenar nuevas restricciones a los viajes a Cuba, entre ellas eliminar los viajes en cruceros, causó malestar entre viajeros estadounidenses y emprendedores cubanos, quienes estiman que los peores afectados serán ambos pueblos y no sus dirigentes políticos.

Para Judy Marshall, residente en la Florida y quien tomó el crucero Empress of the Seas de Royal Caribbean que llegó el martes a La Habana, “la decisión es una pena, no es bueno ni para nosotros ni para los cubanos. Hay muchos cubanos en nuestro país y para ellos es malo, porque no tendrán ya esta posibilidad. Muchos amigos tenían planeado venir la próxima semana y ahora no lo podrán hacer y esto es triste”.

Jacky Johnson, también de la Florida y quien viajó en el que pudiera ser el último crucero en mucho tiempo entre Cuba y Estados Unidos, la decisión no fue correcta porque “nosotros tenemos que aprender de la cultura cubana, pienso que muchos no tienen idea de las dificultades que los cubanos tienen que enfrentar y tampoco saben del mucho orgullo que tienen. Creo que todos tenemos la obligación de conocer todas las culturas de visitar todos los países y esto ya no será posible para nosotros. Nosotros nos sentimos muy adoloridos por el pueblo”.

La floridana Barbara Stewart ve un matiz político en la determinación de la administración de Donald Trump, la cual eliminó igualmente la categoría de viajes “persona a persona”.

“Sabía que esta medida había sido aprobada pero no me esperaba que fuera puesta en marcha tan repentinamente y pienso que es triste que esto esté pasando. Nosotros nacimos y nos criamos en Miami y por eso conocemos muchas personas que están relacionadas con Cuba y vivimos en primera persona lo ocurrido en los años 60 y 70. Es muy triste y espero que se lo vuelvan a pensar. Es triste para los cubanos, porque especialmente los cruceros eran una fuente de ingreso de dinero muy importante. Espero que todo mejore en el futuro”, afirmó.

Del lado de los cubanos, el malestar es evidente, sobre todo entre aquellos que viven del turismo.

Yudiel Pérez, quien hace caricaturas a los turistas en la Plaza de San Francisco de Asís, frente a la terminal de cruceros, cree que los efectos serán enormes.

“Yo pienso que eso va a afectar a muchas personas que dependen del turismo directamente, y también a las que no, porque será un efecto dominó. No es un secreto que el turismo americano es uno de los mejores del mundo, y lastimosamente Donald Trump lo ha mandado a parar. Eso va a ser un golpe fuerte en la economía de muchas personas y muchas familias aquí”, explicó.

“Muchas personas que viven en la Florida no se dan cuenta, son cubanos igual que nosotros, y no se dan cuenta que los afectados somos nosotros, el pueblo… pero eso se lo dejaremos a Dios y al destino, a ver qué pasa…. Estoy seguro que el pueblo cubano lo que quiere es que sigan entrando los cruceros, porque la economía definitivamente se levanta, pero ahora nos vamos a ver afectados completamente”, agregó.

Orestes Almanza tiene un puesto en la feria de artesanías de la calle Obispo y espera un golpe inevitable.

“Llevo mucho tiempo aquí y he vivido todas fases de esta historia, pero los tiempos de Obama, cuando empezaron a llegar los cruceros con turistas americanos, no son los de ahora con Trump. Son turistas que están de paso, que no duermen en hoteles, y todo lo que gastan es en paseo, comida y souvenir, principalmente”, indicó.

“Lo notas porque muchas veces llegan en grupos y compran bastante. Ya sentimos un bajón cuando llegó Trump, así que ahora, que ya no van a poder llegar los cruceros, lo vamos a sentir el doble. Es verdad que ellos no dejaban mucho para el estado, pero si para todos los que de una forma le damos lo que ellos vienen buscando como el paso en almendrones, algún regalo que llevar o simplemente una comida. Al final seremos nosotros los afectados”, sostuvo.

El Empress of the Seas tenía en calendario zarpar hoy, miércoles, a las 5:00 de la tarde.

Royal Caribbean había decidido no enviar a puertos cubanos los dos barcos pautados para hoy y mañana, jueves, mientras que Carnival decidió suspender los viajes y Norweigan Cruise Line parecía ir en ruta a tomar la misma decisión, pues la nueva política de Trump es tajante.

Los viajeros estadounidenses podrán seguir viniendo a la isla por avión y usando una de las 12 categorías autorizadas para llegar a Cuba, pero, como dijo la pasajera Bridget Perch Southbridge, de Massachusetts, se cerró una puerta y “el pueblo estadounidense es el mayor perdedor con esta decisión anunciada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, porque se le aleja de un vecino natural al que todos quieren conocer”.


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