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Melvin Méndez y su esposa Misely Raíces abrieron la cuarta sucursal de su panadería y restaurante El cafetal en Orlando, Florida.
Melvin Méndez y su esposa Misely Raíces abrieron la cuarta sucursal de su panadería y restaurante El cafetal en Orlando, Florida. (Carla D. Martínez Fernández)

Orlando – Apostar al más auténtico sabor puertorriqueño es el motor que movió a Melvin Méndez y su esposa Misely Raíces para que la apertura de la cuarta sucursal de su panadería y restaurante El cafetal fuera en Orlando, Florida.

Para eso decidieron que los productos que utilizarían para confeccionar sus quesitos, tembleques, sándwiches de tripleta, mofongos, arroces guisados, pan de agua y sobao’ serían productos puertorriqueños. Y como para que no quedara dudas convencieron a algunos de sus panaderos y reposteros a que brincaran el charco junto a ellos para abrir este destino de comida criolla.

Su inauguración oficial será el 23 de junio, pero abrió sus puertas desde principios de junio y el respaldo de la clientela ha sido intenso, como ocurrió desde el 2009 cuando abrieron su primera tienda en Camuy, Puerto Rico, seguida por establecimientos en Hatillo y Quebradillas.

“Vimos tanta gente mudándose a Orlando que quisimos traer algo del sabor puertorriqueño aquí”, explicó Méndez.

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Claro, los planes de expandir la operación a los Estados Unidos estaba en agenda desde mucho tiempo antes, y los análisis que realizaron indicaron que el lugar perfecto era el centro de Florida, explicó Raíces. “Donde quiera que nos mudemos, los puertorriqueños vamos buscando un pedacito de la Isla”, comentó la empresaria.

La apertura de esta sucursal vino acompañada de la decisión de este matrimonio, que lleva 13 años de casados, de establecer también su residencia oficial en Orlando. Y mientras Misely está a cargo de la operación diaria de la tienda en Orlando, a su esposo Melvin le toca viajar cada 15 días a Puerto Rico para supervisar las operaciones de los tres establecimientos en la Isla.

“Es fuerte, pero Dios nos ha dado la fuerza y hasta ahora nos va bien”, dijo Melvin.

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Hoy, El cafetal estaba repleto. Desde el interior de la cocina, empleados desfilaban a las vitrinas cargando bandejas de quesitos recién horneados y donas azucaradas calientitas. “A veces la gente se queda esperando a que salgan del horno para llevárselas”, explicó Misely. El ambiente era de bulla, como en la Isla, y el olor a café acabado de moler y recién colado ayudaba a crear esa sensación de estar en casa aunque se estuviera lejos.

Mientras, en otro lado de la tienda -que tiene 4,000 pies cuadrados- hay un área con alimentos preparados donde asomaban diversos tipos de carnes, arroz guisado en distintas modalidades y ensaladas, Y para el más exigente, hay un menú a la carta en el cual se destaca el mofongo con churrasco.

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La empresa tiene cerca de 20 empleados, ubica en 6125 de la Avenida Semoran en Orlando y su apertura supuso una inversión de unos $750,000 dijo Melvin.

Por el momento, todas las energías están en potenciar la operación de este establecimiento y, quizás, en un futuro, pensar en franquicias. “Pero por ahora estamos concentrados en esta tienda”, dijo Méndez.

“Para nosotros lo más importante es el servicio y el trato familiar a los empresarios y la garantía de que todo lo que vendemos lo preparamos aquí a diario y siempre usando productos de Puerto Rico”, añadió. “Lo que no queremos es que se pierda la sazón del sabor boricua”, añadió Misely.

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Para ser una empresa relativamente pequeña y operada por un matrimonio, la apertura de una cuarta tienda en el competitivo mercado floridano es, sin lugar a duda, una movida de “grandes ligas” que suele observarse en empresas de trayectoria amplia y con el apoyo de equipos expertos en mercadeo.

“No es que seamos los mejores comerciantes, es que Dios nos ha ayudado. Esa fe es nuestra base. Es la clave en todo. Es el secreto de nuestro éxito”, dijo el empresario.