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Darren Soto, congresista de ascendencia puertorriqueña junto a su esposa Amanda, la noche de las primarias. (GFR Media)
Darren Soto, congresista de ascendencia puertorriqueña junto a su esposa Amanda, la noche de las primarias. (GFR Media) (Carla D. Martínez Fernández)

Orlando - Que en tiempos del presidente Donald Trump un estado sureño y conservador haya colocado en su papeleta electoral a dos afroamericanos, y que varios hispanos hayan solidificado sus candidaturas o conseguido abrirse espacio en el mundo público son señales de cambio en esta arena política.

Anteanoche, el congresista de ascendencia puertorriqueña Darren Soto acumuló el 66.38% de los votos, una cifra que duplica el 36.3% de los sufragios que acumuló en la primaria de 2016 cuando ganó por primera vez esta candidatura. Asimismo, llama la atención que el congresista ganara en el condado de Polk, una zona ultraconservadora, tradicionalmente republicana. Allí, votaron 55,095 personas y Soto obtuvo 36,574 de los votos (66.14%).

Además, por primera vez en la historia política de Florida, un afroamericano logró ganar la candidatura a la gobernación por el Partido Demócrata. Andrew Gillum, quien tras el paso del huracán María ha visitado Puerto Rico en dos ocasiones, se acomodó en la papeleta como candidato a la gobernación tras recibir el 34.3% de los votos en una carrera cercana con Gwen Graham, la única fémina en carrera, quien logró el 31.32% de los votos.

Además, el alguacil Jerry Demmings, también afroamericano, copó los votos para esa posición y se convirtió formalmente en el alcalde del condado de Orange, uno de los más importante en este estado, al obtener más del 50% de los votos (61.62%).

La maestra puertorriqueña Johanna López obtuvo la mayor parte de los votos para una silla en el Distrito 2 de la Junta Escolar en el condado de Orange. Pero como no capturó más del 50% de los votos, tendrá que volver a enfrentar a la persona que quedó en segundo lugar en las elecciones del próximo 6 de noviembre. López consiguió el 34.3% de los votos.

Mientras, la boricua Viviana Janer capturó el 60.38% de los sufragios acomodándose en la silla el Distrito 2 como comisionada del condado de Osceola. En contraste, por apenas 50 votos, la puertorriqueña Lisandra Román perdió la silla número cuatro de la comisaría de Kissimmee.

“Estos resultados muestran que la comunidad afroamericana, latina, los sindicatos y la clase trabajadora que siempre ha sido la espina dorsal del Partido Demócrata se está despertando y están participando activamente, y esto es importante porque cuando Hillary Clinton corría para la presidencia en el 2016, las comunidades minoritarias no salieron a votar, provocando la victoria de Trump”, dijo Luis Miranda, uno de los directivos de Latino Victory Fund, entidad que se dedica a fortalecer el voto hispano en Estados Unidos y quien es socio fundador de la empresa MirRam Group, que realiza estudios sobre el mercado hispano.

Miranda, padre del artista y productor puertorriqueño Lin-Manuel Miranda, es demócrata y su organización Latino Victory Fund asignó fondos para apoyar la campaña primarista del congresista boricua Darren Soto.

“Estos resultados me dieron mucho aliento sobre el futuro dela comunidad boricua en Florida. Claramente, están participando políticamente y decidiendo que su futuro y el de Puerto Rico está atado a elegir gente que respalde sus intereses”, dijo Miranda.

Pero son las organizaciones de base comunitarias las que celebraron el resultado primarista.

“Ha sido un proceso lento, pero de crecimiento firme y de aumento en la madurez electoral de las comunidades”, dijo Marcos Vilar, director de Alliance for Progress.

“El resultado de las primarias representa la culminación de casi 15 años de trabajo de organizaciones que hemos venido construyendo la infraestructura humana para lograr estos avances. No son los partidos, esto ha sido un cambio de abajo hacia arriba, desde la base hacia los partidos”, afirmó.

Vilar reconoció que cerca del verano surgió la preocupación de que los hispanos no estaban respondiendo al llamado para registrarse y votar. Sin embargo, se decidió matizar la campaña electoral con elementos de la política boricua, y se integraron estribillos, caravanas, “tumbacocos” y otras estrategias de movilización para seducir particularmente al puertorriqueño.

Estas primarias pasarán a la historia como una de las más concurridas en mucho tiempo.

Aunque el proceso de escrutinio continúa, datos de la Oficina del Supervisor de las Elecciones indican que en el condado de Orange la participación electoral alcanzó el 25%, mientras que en el Condado de Osceola, fue de un 20.6%. Estos datos son importantes porque la participación electoral en primarias en Florida apenas llega en promedio al 20%.

“La participación se duplicó y eso es buenísimo. Es un logro para todas las organizaciones que han estado en la calle registrando electores”, dijo Luis Figueroa, presidente de Poder, la plataforma que el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, creó en Florida para también incentivar el voto boricua.

Mientras, el director estatal para asuntos puertorriqueños del Partido Republicano, Gary Berríos, dijo que su colectividad movilizó a 100,000 electores más que el Partido Demócrata, asunto que afianza la fuerza de esa entidad.

Según dijo, el Partido Republicano llevó 1.6 millones de electores a las urnas. El Partido demócrata, 1.5 millones.

Comentó que el triunfo de la candidatura de Ron DeSantis a la gobernación por el Partido Republicano supone que los electores de Florida también están endosando la presidencia de Trump. “Ese triunfo de DeSantis fue como un referéndum, como un barómetro que muestra que Trump tiene simpatía, es popular y que su endoso a De Santis tuvo efecto”, dijo.

Al hablar de tirunfo sorpresivo de Andrew Gillum como candidato a la gobernación por el Partido Demócrata, Berríos dijo que “los demócratas están buscando un segundo Obama”.