

17 de marzo de 2026 - 4:21 PM


Washington D.C. - En momentos en que prevé asumir pronto el control de Cuba, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría dispuesto a mantener una buena parte del gobierno de La Habana siempre y cuando salga de la presidencia Miguel Díaz Canel, según informes.
En gran medida, el gobierno de Trump – de acuerdo a The New York Times-, apunta a seguir en Cuba el modelo de control utilizado en Venezuela, donde la estrategia incluyó una intervención militar para extraer al presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, imputados de narcotráfico.
Según una de las fuentes, lo que quiere Trump es que el gobierno de Cuba cumpla con los requerimientos del gobierno de Estados Unidos no necesariamente un cambio de régimen.
“Desde el primer cuatrienio, Trump demostró que en cuanto a su política exterior no tiene problemas, e inclusive se siente más cómodo, con regímenes y gobernantes autocráticos que con regímenes y gobernantes democráticos”, indicó el historiador y analista político Néstor Duprey, profesor de la Universidad Interamericana, en entrevista telefónica desde San Juan.
Para Duprey, la política de Trump – al implantar su ‘corolario’ de la Doctrina Monroe, que ve a Latinoamérica como su patio trasero-, tiene como objetivo “que el régimen le garantice beneficios económicos a Estados Unidos en general y a la familia Trump en particular”.
Trump lleva semanas augurando la caída del gobierno de Cuba, cuyos problemas económicos se han intensificado con el bloqueo estadounidense del petróleo que Cuba importaba de Venezuela.
En medio de un embargo económico estadounidense que cumplió 64 años en febrero, la crisis se ha intensificado, incluso con un apagón general ocurrido el lunes.
Trump sostuvo que Cuba es “una nación fracasada”, sin dinero y petróleo, pero con buena tierra y paisajes bonitos. Para Trump, asumir el control de Cuba sería “un gran honor” y piensa que “podría hacer lo que quisiera con ella”.
“Es una isla hermosa”, dijo Trump el lunes, aunque para diferenciarla de alguna jurisdicción estadounidense – quizá Puerto Rico-, alegó erróneamente que no está en zona de huracanes y que por ello Cuba no pediría asistencia por desastres cada semana, un asunto por el cual tuvo diferencias con las autoridades boricuas.
El presidente Díaz Canel, en medio de la presión estadounidense, anunció el mismo lunes que los cubanos en el exterior podrán volver a invertir en Cuba y tener acceso al sistema financiero del país.
Pero, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, hijo de emigrantes cubanos, afirmó el martes – en un evento en el Despacho Oval junto al presidente Trump con ocasión de la visita del día de San Patricio y la visita del primer ministro irlandés, Micheál Martin-, que esa propuesta no es suficiente y se requieren cambios abarcadores.
“Tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar, la economía no funciona, así que tienen que cambiar de manera drástica. Lo que anunciaron el lunes no es lo suficientemente drástico. No va a arreglarlo. Así que tienen que tomar decisiones importantes sobre el comercio”, dijo Rubio, quien mantuvo que la revolución cubana sobrevivió gracias a subsidios de Rusia y Venezuela que se acabaron.
Díaz Canel reconoció el pasado viernes que han estado conversando con el gobierno de Trump. “Estas conversaciones han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales”, dijo.
Se conoce que una pieza clave en el diálogo es Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión de Cuba, y sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro.
En Venezuela, después de una intervención militar en que murieron al menos 80 venezolanos y cubanos, Trump ha apoyado la permanencia en el poder de la número dos de Maduro, la ahora presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
La analista y profesora de Ciencia Política en la Universidad de George Mason en Virginia, Mariely López Santana, mantuvo que si se examina la política de Trump en Venezuela e Irán, donde el tema del acceso al petróleo está muy presente, “el objetivo no ha sido cambiar el régimen porque las mismas personas siguen en el poder”.
“Esta gente son un montón de ineficientes o realmente tienen como meta tener intervención americana”, dijo López Santana.
Duprey sostuvo que Trump parece querer seguir el modelo económico de Venezuela, pero “en el caso de Cuba hay un agravante que es la situación económica y humanamente insostenible, que coloca a su gobierno en una posición de debilidad extrema a la hora de negociar”.
El profesor Duprey piensa que después de muchos resistirlo, la opción para la actual dirección del gobierno de Cuba es acomodar su economía a los modelos socialistas de mercado de Vietnam, particularmente, y China.
El secretario Rubio, un exsenador y quien compitió en contra de Trump por la candidatura presidencial republicana en 2016, creció políticamente con el apoyo de su comunidad cubana, que ha sido fuertemente anticastrista en Miami (Florida).
“La estrategia del exilio será poner mucha presión a los republicanos…como Rubio es parte de esa coalición, pues tienen gente dentro del gobierno republicano”, señaló la profesora López Santana.
Duprey sostuvo que Rubio “ha resultado más pragmático de lo que mucha gente pensaba” y demostrado que “su supervivencia política es más importante que cualquier otra cosa”.
“La interrogante es – si se opta por la política seguida con Venezuela-, la actitud que va a tomar el exilio cubano”, añadió el historiador Duprey, aunque percibe que la línea dura de Miami es “cada vez menos influyente”.
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