Dennis Schroder, de Alemania, movió los hilos de su equipo en ataque, que acabó el Eurobasket con buen sabor de boca tras caer en la semifinal contra España.
Dennis Schroder, de Alemania, movió los hilos de su equipo en ataque, que acabó el Eurobasket con buen sabor de boca tras caer en la semifinal contra España. (Federico Gambarini)

Berlín - La selección alemana se colgó en Berlín la medalla de bronce en el torneo Eurobasket ante Polonia, cuya resistencia terminó en el último cuarto cuando los anfitriones desconectaron su defensa en zona anotando desde el perímetro.

El partido cerró por marcador de 82-69. El encuentro por la medalla de oro enfrentará a España y a Francia este domingo.

Impulsados por el ambiente del Mercedes-Benz Arena, los germanos volvieron a colgarse un metal en el campeonato continental 17 años después de su última vez, en el año 2005, cuando terminaron en segunda posición.

La estrella alemana Dennis Schroeder (26 puntos y seis asistencias) movió los hilos de su equipo en ataque, que acabó el Eurobasket con buen sabor de boca tras caer en la semifinal contra España.

El ritmo lento, fruto de la falta de tensión de la final de consolación, reinó en el primer tiempo. Polonia repitió unos primeros veinte minutos aciagos en ataque (23 puntos), mientras que Alemania, consciente de que la victoria caería por su propio peso, gozó de una cómoda renta gracias al acierto desde el perímetro (36-23).

El primer acto empezó con la selección centroeuropea mostrándose sólida atrás, pero con muchos problemas en la anotación que se agudizaron cuando su estrella, Mateusz Ponitka, vio la segunda falta a los cinco minutos.

Los anfitriones, sin depender en el primer cuarto de los puntos de Schroeder, afrontó el segundo con una ventaja de cinco puntos (19-14) gracias a los chispa exterior de Andreas Obst y Franz Wagner.

En los primeros seis minutos del segundo periodo, la falta de acierto en ambos equipos se acentuó con un parcial raquítico de 2-6 (21-20) favorable a Polonia gracias al empeño de Sokolowski (18 puntos) en animar el encuentro.

La reacción germana no se hizo esperar y, de la mano de los triples de Obst, Theis y Schroeder, cimentaron un parcial de 15-2 para controlar el partido al descanso con una ventaja notable de trece puntos (36-23).

En la reanudación, el equipo de Igor Micic apretó las tuercas en defensa con una zona. A Alemania le costaba encontrar superioridades en la pintura y solo conseguía activarse desde el perímetro. Aun así, en los primeros cuatro minutos el parcial fue, de nuevo, muy pobre (4-7).

El ritmo anodino cambió cuando los cañoneros polacos empezaron a anotar desde la línea de 6.75 metros. Dos triples consecutivos de Slaughter y Garbacz dieron esperanzas a los centroeuropeos antes del último cuarto (54-49).

El acierto de la selección polaca se mantuvo con dos triples de Garbacz que igualaron el encuentro a siete minutos y 33 segundos (59-59) para el final.

Incomodaba la defensa zonal al ataque alemán, que encontró en los triples de Voigtmann, por partida doble, Thiemann y Schroeder en la única vía para penalizar ofensivamente a su rival y coger algo de aire (73-64, min.37).

Fue entonces cuando la selección alemana echó el cerrojo en los últimos minutos. Un último triple de Schroeder y un 2+1 de Thiemann, este último a 37 segundos para el final, acabaron con las esperanzas del equipo polaco, que soñaba con colgarse un metal en un torneo europeo 55 años después.

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