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En una memorable imagen, el boricua Joey Cora corre a la intermedia para festejar con Edgar Martínez, quien fue el héroe en la victoria del quinto juego de la Serie Divisional ante los Yankees. (suministrada / Dean Rutz / The Seattle Times)

Las paredes del desaparecido estadio Kingdome retumbaron casi al punto de desplome cuando el boricua Edgar Martínez disparó el dramático doble remolcador de dos carreras que llevó a los Marineros de Seattle a dejar sobre el terreno 6-5 a los Yankees de Nueva York en la undécima entrada del quinto y decisivo partido de la Serie Divisional de 1995.

Fue el batazo mejor recordado de Martínez en su fructífera trayectoria en las Mayores y uno de los mejores momentos en la historia de la franquicia. Pero la conexión que trajo al plato las carreras del empate y de la victoria en el undécimo inning de aquel 8 de octubre, tuvo un valor y una importancia más allá de lo imaginado.

De acuerdo a su excompañero de equipo y compatriota, Joey Cora, quien anotó con ese batazo la vuelta del empate desde la antesala, el doble conectado por Martínez ante el derecho Jack McDowell rescató a la franquicia de su desaparición.

“No fue solo importante para nosotros los miembros de ese equipo, sino también para la historia de los Marineros. Ese doble salvó a la franquicia. Si no llega a pasar eso, hoy se estaría hablando de otro equipo y no sé dónde estarían jugando”, dijo Cora a El Nuevo Día.

El exintermedista de los Marineros explicó que para ese año la franquicia de Seattle estuvo a punto de desaparecer y ser mudada a Tampa debido al pobre respaldo de la fanaticada y del rechazo de la ciudad a la construcción de un nuevo estadio.

Pero el equipo —capitaneado por Lou Piniella— tenía otros planes. Avanzó a los playoffs luego de llevarse el banderín de la División Oeste al vencer a los Angelinos de Los Ángeles en un choque de ‘muerte súbita’ y luego vino de atrás para vencer a los Yankees en el quinto y decisivo encuentro, y avanzar a la Serie de Campeonato de la Liga Americana. “En ese tiempo el equipo se iba a ir. No iban a hacer ningún parque. La gente ya había hecho una votación y le habían dicho que no a un nuevo parque. Ya el dueño había decidido que se iba a llevar el equipo para Tampa la próxima temporada. Estaba todo listo. La gente no estaba yendo al parque”, recordó el actual coach de los Piratas de Pittsburgh.

Fue en medio de la Serie de Campeonato ante los Indios de Cleveland que el gobernador Mike Lowry llamó una sesión especial en la legislatura para discutir el asunto del nuevo estadio. Y eventualmente fue aprobado. El Safeco Field abrió sus puertas en 1999. “De la manera que jugamos y ganamos (la división con un partido adicional contra los Angelinos) y entramos a los playoffs para ganarle a los Yankees en esa serie, estoy seguro que se decidió que se iba a hacer todo lo posible por mantener el equipo en Seattle. Si no llega a pasar eso, los Marineros no estuvieran jugando en estos momentos en Seattle. Eso es hecho. Es así”, afirmó Cora.

Los Marineros cayeron abajo en la serie 0-2 ante unos favoritos Yankees. Pero surgió la figura de Martínez, quien remolcó siete carreras en el cuarto partido, incluyendo un decisivo grand slam que rompió un empate en la octava entrada y eventualmente le dio el triunfo 11-8 a Seattle para igualar la serie 2-2 y provocar un juego decisivo.

Entonces vino el inolvidable quinto juego. En la parte alta de la undécima, los Yankees tomaron la ventaja 5-4. Y en la parte baja, Cora abrió el inning embasándose con un perfecto toque por primera base. Luego, Ken Griffey Jr. lo llevó a tercera con imparable al central. Así las cosas, Martínez, en conteo de 1-1, disparó un contundente doble hacia el izquierdo que trajo al plato a Cora y a Griffey Jr, quien a su vez realizó un espectacular corrido desde la inicial.

Estalla el Kingdome

El viejo Kingdome, que reunió ese día sobre 54,000 fanáticos, estalló en júbilo, y la celebración fue por todo lo alto. “El inning más importante en la historia de Seattle. Si ese ininng no llega a pasar de la manera que pasó, si no ganamos ese juego, Seattle no tendría equipo de béisbol en estos momentos”, reiteró Cora.

“De ahí en adelante ya sabes lo que ha pasado con la franquicia. A pesar de que no han ganado una Serie Mundial el apoyo ha sido grande. Tienen un estadio ‘nuevo’. Así de importante fue el doble de Edgar Martínez para la franquicia de Seattle”, dijo Cora.

Confiado en Edgar

Cora recuerda muy bien en la forma en que se desarrolló ese undécimo episodio. El cagüeño indicó que cuando ancló en tercera sin outs sabía que su compatriota lo traería al plato de alguna forma u otra. “Una vez yo llegué a tercera base, sabía que el juego se iba a empatar, no tenía la menor duda. Era Edgar Martínez el que estaba bateando. Él iba a encontrar la manera de empujarme desde la tercera”, dijo.

“Estábamos bien confiados de que Edgar iba a hacer su trabajo en esa situación. Había decidido el otro juego con un grand slam. Los boricuas en esa serie nos pasamos, como decimos. Contra los Yankees nosotros siempre jugamos bien, pero en esa serie....”, dijo Cora, mencionando también al jardinero Alex Díaz.

Una vez Griffey Jr. llegó a salvo al plato, la mayoría de los jugadores se abalanzaron encima de él para festejar el triunfo. Cora, por su parte, arrancó en veloz carrera hacia la segunda almohadilla para saludar a su paisano.

Actuación “espectacular”

“Nunca pasó por la mente quedarme en el plato porque el que dio el doble fue Edgar. Sé que (Griffey Jr) corrió muchísimo; el hijo mío también corre, pero el batazo fue el de Edgar. Tuvo una serie espectacular. Bateó sobre quinientos”, contó Cora.

Martínez abusó en la serie al batear .571 con dosjonrones y 10 impulsadas. Cora, por su parte,lo hizo para .316 con un jonrón.

Los Marineros pasaron a la Serie de Campeonato, pero perdieron en seis juegos ante los Indios. “Ahí fue que Edgar se dio a conocer en el mundo del béisbol. Edgar había tenido muy buenas temporadas anteriormente peroen esa temporada, y especialmente esa serie, la gente empezó a hablar de él de la manera que se merecía. Hizo su trabajo. Lo hizo todo el año. Para mí fue el Jugador Más Valioso. Si no hubiese sido por Edgar no llegábamos a ningún lado”, concluyó.


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