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El futbolista argentino, Leo Messi. (AP)

El triunfo de Nigeria abrió una luz de esperanza para Argentina en la Copa Mundial, pero no bastó para mejorar el clima de funeral que rodea al equipo de Jorge Sampaoli.

Los jugadores salieron el sábado al campo de entrenamiento de Bronnitsy con cabeza gacha y rostros de pocos amigos. Se creía que al pasar los días tras la derrota 3-0 ante Croacia y luego la victoria de los nigerianos sobre Islandia el viernes levantaría el ánimo del grupo y ayudaría a despejar el sinfín de rumores negativos que rodean a la Albiceleste.

El primero en salir fue Sampaoli, señalado como máximo responsable de la anarquía futbolística que aqueja al seleccionado por los cambios reiterados de esquema e intérpretes. Recorrió el campo junto a uno de sus colaboradores hasta el extremo opuesto de donde se ubicaron las cámaras. Dio algunas indicaciones y esperó la llegada de los futbolistas.

Sampaoli, con 13 partidos al mando de la Albiceleste, tiene contrato hasta después del Mundial de Catar 2022. Pero por lo que han dejado trascender sus colaboradores en el más extremo anonimato es probable que anticipe su salida.

Titulares y suplentes caminaron lentamente hacia el estratega, el último de la fila fue el capitán Lionel Messi, al que nada la ha salido aquí en Rusia. Erró un penal en el empate 1-1 ante Islandia y contra los croatas probablemente haya jugado uno de sus peores partidos con la casaca argentina. Apenas tuvo un tiro al arco, y fue tras un rebote en un rival.

Messi, que el domingo cumple 31 años, se lo nota incómodo, como si estuviera padeciendo el Mundial, tal vez el último de su carrera, en vez de disfrutarlo. Ni sus compañeros ni el entrenador lo ayudan a lucirse, pero el astro parece mortificado por otras razones personales que no trascendieron.

“Vamos seis minutos, como siempre a divertirse y jugar”, se le escuchó al entrenador arengar a sus dirigidos antes de iniciar un rondo para entrar en calor. El contacto con la pelota distendió un poco el clima, pero la seriedad en los rostros fue constante.

No estuvieron en la cancha los defensores Gabriel Mercado y Nicolás Otamendi, ambos con traumatismo de tobillo derecho desde el último partido. Tampoco el volante Lucas Biglia, por un golpe en una rodilla que sufrió en la práctica de la víspera. Los tres trabajaron en el gimnasio.

La práctica dejó pocas pistas del equipo que saldría a jugar ante Nigeria el martes en San Petersburgo. Hay una posibilidad de que Franco Armani ataje en lugar de Wilfredo Caballero, apuntado como gran responsable de la derrota ante Croacia por su error en la salida que desembocó en el primer gol. Pero todavía no está resuelto.

El resto del equipo también es un incógnita, salvo por Messi.

Los jugadores no tuvieron contactocon la prensa este sábado.

“Nuestra Fe y nuestra esperanza no debe ser en el ser humano, debe ser en Dios. Nosotros podremos fallar, pero Dios nunca falla. Seguimos confiando Argentina”, escribió el defensor Cristian Ansaldi en su cuenta de Instagram.

El dos veces campeón del mundo se meterá en octavos si le gana a Nigeria e Islandia empata o pierde ante Croacia, ya clasificada. Si Islandia también vence, entonces quedará igualada en puntos con la Albiceleste (ambos con cuatro). En este caso, se desempata por diferencia de gol y tantos a favor. Si la igualdad persiste, se toman en cuenta los puntos por deportividad, los cuales se restan por tarjetas amarillas y rojas. La última opción es el sorteo.


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