

14 de octubre de 2026 - 6:24 PM


Periodista hasta en el hogar.
Así fue Jesús “Chu” García, el recordado periodista, editor, director y columnista de El Nuevo Día, quien también fue autor de libros y abrió oportunidades a numerosos colegas, además de tender la mano a personas marginadas.
García, quien falleció en la madrugada del pasado viernes, fue recordado este miércoles durante su velatorio en la Funenaria Buxeda por sus familiares, entre ellos sus tres hijos y nietos, así como por antiguos compañeros de profesión que compartieron con él una época importante del periodismo puertorriqueño. Tenía 79 años.
Muchos de ellos conocieron de primera mano su exigencia como editor y su firmeza como periodista, reflejada en espacios como Etcétera y Chuchazo, entre otras publicaciones.
Durante el velatorio, los recuerdos familiares permitieron conocer otra faceta de García: la de un padre que, aun después de regresar de madrugada de la redacción, encontraba maneras de mantenerse presente en la vida de sus hijos.
“Una anécdota de la puedo hablar de la presencia de papi es que cuando la prensa cerraba en la madrugada y papi llegaba de madrugada, yo le dejaba notitas y cuando me levantaba en la mañana él me las tenía corregidas, con las faltas ortográficas en rojo. Era una manera suya de estar presente con nosotros”, recordó Katia, su hija mayor.
“Y le gustaba, en dondequiera que estaba, hacer historias, y preguntaba, periodista al fin. Se dintinguía por eso y hacía su conexión entre padre y periodista”, agregó Katia.
Además de Katia, a García le sobreviven sus hijos Gino y Karina, cinco nietos, su hermana Nilsa y otros familiares.
García fue periodista y editor deportivo de El Nuevo Día, además de haber fungido como director del periódico entre el 1989 y 1996.

Durante su velatorio estuvieron presentes antiguos compañeros de trabajo, tanto de la redacción como del departamento de Deportes, entre ellos Vilma Pérez, Francisco Velázquez, Tito Guzmán, David Colón, Erick Rodríguez, Pepo García, Rubén Rodríguez e Hiram Martínez, además de otros colegas y personal de artes gráficas encargado del diseño de las páginas del periódico.
Quienes trabajaron con García conocieron su carácter firme y su compromiso con el ejercicio del periodismo.
Entre los episodios que reflejaron esa postura figuran sus enfrentamientos periodísticos con el Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), entonces presidido por el fenecido Germán Rieckehoff Sampayo.
Sin embargo, detrás de aquel periodista de posiciones firmes también había un hombre generoso, dispuesto a ayudar a quienes lo necesitaran.
“Fue una persona recta, una persona generosa, dada a su gente, a Puerto Rico, a la persona que esté por la calle que él podía ayudar. Nos llevamos eso de papi. Diría tres palabras: rectitud, firme y generoso”, describió Katia.
Su hijo Gino recordó una anécdota que ilustra esa generosidad.
En una ocasión, mientras García conducía bajo un fuerte aguacero acompañado de su familia, observó a un desconocido que intentaba protegerse de la lluvia debajo de una palma.
El periodista detuvo el vehículo, se bajó y le entregó la chaqueta que llevaba puesta, una de sus favoritas.
“Así era papi”, recordó Gino.
Esa sensibilidad hacia las personas menos favorecidas también quedó plasmada en su libro Callejeros, en el que narró y describió las experiencias de personas sin hogar.
García también cultivó una estrecha relación con destacadas figuras del deporte puertorriqueño, particularmente del baloncesto y el boxeo, disciplinas que vivieron momentos importantes durante la década de 1980.
Era habitual verlo conversar con los atletas con una confianza que, en ocasiones, despertaba cierta envidia profesional entre otros periodistas.
Figuras como el excampeón mundial Alfredo “El Salsero” Escalera y el estelar baloncelista José “Piculín” Ortiz mantenían una relación cercana con García, quien lograba que hablaran con él sin reservas.
“Papi era padrino de hijos de Escalera”, recordó Gino al destacar la cercanía de su padre con los deportistas.
“Recuerdo haber ido a la casa de Wilfredo (Gómez) en su casa de la piscina de forma de guante”.
Por su trayectoria y aportaciones al periodismo deportivo, García fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en 2023.
Durante el velatorio, la familia también reveló que García dejó en su hogar numerosos escritos que podrían convertirse en libros o libretos.
Entre ellos figuran materiales sobre los excampeones mundiales Wilfredo Benítez y Wilfredo Gómez, así como memorias relacionadas con su trayectoria profesional.
Gómez también falleció en pasados días.

Su legado también permanece en los numerosos comunicadores a quienes abrió las puertas de la redacción de El Nuevo Día y que hoy recuerdan con agradecimiento las oportunidades que recibieron.
“Si algo he escuchado hoy es sobre su legado, lo que dejó, lo que nos llena de orgullo”, dijo Katia.
Pero esa influencia no se limitó al ámbito profesional.
La facilidad para escribir que distinguía a García, quien era capaz de redactar una columna en apenas 15 minutos, parece haber trascendido a otras generaciones de su familia.
Según contaron sus hijos, algunos de sus nietos heredaron su inclinación por la escritura y su particular estilo de redacción.
Gino destacó las habilidades de Maya y Dante, aunque modestamente evitó incluirse entre quienes también heredaron el talento literario de su padre.
Fue entonces cuando Katia intervino para reconocer las cualidades de su hermano.
“Tengo que decir que mi hermano también. Heredó eso de papi, ese estilo de escribir. Lo fomentó en Gino y en sus nietos Maya y Dante”, dijo Katia.
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