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TOA BAJA - Todavía es la hora en que Graciela Márquez no se acostumbra al banco, aunque esté relegada por embarazo a ese lugar.

Márquez, la cara y jugadora más destacada de las Llaneras por la última década, está fungiendo de asistente en las Llaneras a la dirección de Julio Meléndez.

Este es el segundo año que lo hace así, luego de quedar relegada el año pasado por lesión.

“Llevó más de un año afuera y todavía no me acostumbro”, dijo la jugadora.

Eso quiere de decir, además de revelar su carácter competitivo, que la veterana jugadora no piensa retirarse del voleibol Superior sentada en el banco.

Y adelantó que si todo sale bien en el embarazo y el cuerpo le resiste, regresará a jugar en el 2013.

“Si Dios lo quiere y las rodillas lo permiten, regreso”, dijo la atacante que padece de artritis en las rodillas.

Mucha cautela

Por ahora, Márquez seguirá al lado de Meléndez, quien está debutando como dirigente en el voleibol Superior.

También se mantendrá al lado del padre de su hijo, el exvoleibolista y su compañero de muchos años José Alvarado, quien también está de asistente en el equipo.

“Como José es central se está agarrando las centrales. Yo estoy con las defensas y las refuerzos. Con Julio hacemos un complemento”, dijo Márquez.

Naturalmente, Márquez no está corriendo las prácticas. De hecho, la atleta dijo que hace un par de meses dejó de hacer ejercicios porque su estado de embarazo lo pide.

Y cuando las Llaneras esté luchando por la clasificación en un mes y medio, Márquez estará registrando a su hijo varón.

“Para marzo nace. Me lo estoy disfrutando al máximo. Gracias a Dios no ha sido un embarazo difícil”, dijo la primerisa madre.


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