Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

El arroyano ha jugado en diversas ligas profesionales del mundo (horizontal-x3)
Héctor ‘Picky’ Soto llevó una carrera exitosa en el exterior. Fue pionero en reconocidas competencias como las de Rusia y Japón, a la vez que también transitó por las ligas de Italia, Corea del Sur, Turquía, Túnez y Bélgica. (Juan Luis Martínez Pérez)

TORONTO – Antes y después de Héctor ‘Picky’ Soto.

Así podría describirse la historia del voleibol masculino de Puerto Rico, tras la llegada de este atleta arroyano. 

Con Picky Soto, la Selección Nacional adulta ha escrito sus mejores historias. Y con Picky Soto, el nombre de Puerto Rico ha sonado con fuerza en diversas ligas profesionales del mundo.

Con un impresionante salto vertical y un potente remate, Picky ha sido uno de los responsables de internacionalizar el voleibol boricua en las últimas dos décadas. Y también de levantar el interés del público boricua hacia el seleccionado.

Antes de Picky, el seleccionado apenas sonaba en el mundo. Había aparecido a un Campeonato Mundial por una invitación. Y apenas competía con rivales de fuerza en el continente como Cuba, Canadá y Estados Unidos.

Llegó Picky y todo cambió. No fue de la noche a la mañana, pero sí hubo una diferencia en el camino. Era un superdotado y, con apenas 17 años, ya hacía su debut en el equipo adulto en el 1995.

Años después se produjo su crecimiento como jugador y los resultados comenzaron a llegar. Vino el primer oro de tres consecutivos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en El Salvador 2002. Y cuatro años después llegó el momento cumbre. De la mano de Picky, el combinado alcanzó su primera clasificación directa a un Mundial en Japón 2006.

Y allí en Japón, el boricua resplandeció. Fue el líder de puntos y fue seleccionado entre los mejores jugadores del mundo. Y a nivel colectivo, el equipo figuró entre los mejores 12 del certamen, una gesta relevante para el voleibol nacional.

Y al año siguiente en el Norceca de Anaheim, la selección escribió otra página con Picky como su principal figura. Ganó su primera medalla, una de plata, en un Norceca, y logró su primera clasificación a una Copa del Mundo. La Copa se jugó en Japón y Picky brilló nuevamente como el mejor anotador, a la vez que el combinado registraba un honroso sexto lugar.

Individualmente, Picky, egresado de la Universidad Indiana Purdue, llevó una carrera exitosa en el exterior. Fue pionero en reconocidas competencias como las de Rusia y Japón, a la vez que también transitó por las ligas de Italia, Corea del Sur, Turquía, Túnez y Bélgica.

Y en Puerto Rico, Picky, igualmente, ha brillado. Inició su carrera con Arroyo en el 1995,y  luego pasó a San Sebastián.  También militó con San Juan, Guaynabo, y ahora lo hace con los Capitanes de Arecibo. Ha logrado tres campeonatos en la liga, dos con Arecibo.

Fuera de la cancha, Picky también se distancia del típico atleta. Se interesa por lo que acontece en el deporte de alto rendimiento y no se esconde si algún político o gobernante lo desilusiona.

A sus 37 años, el destacado voleibolista continúa dejando su huella. Y lo hizo de nuevo en estos Juegos Panamericanos al guiar al combinado a su primera semifinal en la historia.  Aquí, Picky sigue ampliando su legado.

Previoal juego del viernes en la semifinal ante Brasil, El Nuevo Día conversó con el estelar jugador.

 ¿El voleibol fue el primer deporte que practicaste en la infancia?

“No. El baloncesto fue mi primer deporte organizado. El voleibol lo practicaba en el sistema público (de Educación). Un semestre era baloncesto y el otro voleibol”.

¿Eras bueno en el baloncesto?

“No sé. Tenía las cualidades para desarrollarlas. He quedado con la curiosidad de saber cuán bueno pude haber sido si le hubiera puesto el empeño que le puse al voleibol. Será algo que nunca sabré”.

¿En qué momento te decides por el voleibol?

“Con 15 años todavía practicaba ambos deportes, pero me ofrecieron la oportunidad de ir a un ‘tryout’ de una preselección juvenil y, desde ese momento, fue mi prioridad”.

¿Fue la decisión correcta?

“Sí, definitivamente. Estoy contento con la decisión que tomé”.

Como sucede en el baloncesto con los jóvenes que aspiran a llegar a la NBA o a jugar en ligas internacionales, ¿también soñabas con convertirte en un voleibolista profesional que jugaría en el exterior?

“En esos años no existía el internet y no sabía que existían esas oportunidades. Fue algo que fui entendiendo mientras pasaba el tiempo. Nunca tuve ese sueño en el voleibol. En el baloncesto, sí porque uno estaba viendo a Michael Jordan. Pero en el voleibol nunca me lo propuse como una meta”.

¿Admirabas a algún voleibolista del exterior o del País?

“No… era más difícil en el voleibol porque la exposición no era gran cosa. No veía mucho de jugadores en los periódicos para esa época”.

¿Cuándo ves en el voleibol la oportunidad de convertirlo en un trabajo y vivir del mismo?

“Quizás, en el tercer año en la universidad. El coach es el papá de Lloy Ball (una estrella del voleibol estadounidense) y escuchaba del tipo de contrato que ganaba en el exterior. Fue cuando comencé a creer que era una posibilidad para mí”.

¿Y cómo puedes describir tu primera experiencia en el exterior?

“Fue en Túnez. Pensé que iba a ser más fácil. Fue un año bien difícil. No hablaba el idioma y era una ciudad industrial, donde no había mucho que hacer. Luego de terminar la temporada, tenía la determinación de continuar buscando mejores oportunidades”.

¿Y qué pasó luego?

“El segundo año fui a Bélgica. El contrato aumenta y el nivel del equipo también. No sabía al nivel que podía llegar, pero con el tiempo fui viendo que había mejores oportunidades. Me tomó como seis años obtener el contrato más grande en Japón. Fue un proceso. No fue de la noche a la mañana”.

¿Y el mayor contrato llega con tu actuación en el Mundial del 2006 al ser el líder de puntos?

“Coincidió. Ya había firmado antes de jugar en el Mundial”.

¿Cuál ha sido el mejor momento de tu carrera?

“Tengo varios momentos, pero ese del 2006 cuando soy el mejor anotador y me llaman a la tarima a acompañar a los otros seis mejores jugadores del mundo, fue uno bien especial para mí. Venir de un lugar tan pequeño y poder estar ahí entre las grandes potencias del mundo, fue algo que no tuvo precio”.

¿Cuánto conoce la gente de otros países sobre Puerto Rico?

“De mi experiencia, absolutamente nada. De 10 personas, diría que el 9.7 no saben de Puerto Rico y el 0.3 sabe algo de Ricky Martin o de Jennifer López. Jugué en Italia y vi muchos paquetes de viajes para República Dominicana y nada para Puerto Rico. En aquel tiempo, no era un destino para los europeos. Y uno se siente como embajador, explicando cómo es nuestro país. Creo que todos los jugadores que viajamos nos sentimos embajadores de Puerto Rico”.

Después de visitar y conocer tantos países, ¿qué ves de Puerto Rico que te hace sentir orgulloso?

“Como deportista, uno ve cómo el país de nosotros con solo cuatro  millones de habitantes puede hacer tantas cosas, demostrando el potencial que tenemos para brillar. Pero la mayoría de la gente no le saca el máximo a su talento. Al venir de un país pequeño, eso me hace sentir más grande”.

¿Y qué aspectos ves que Puerto Rico debe aprender o desarrollar de otros países?

“Todos tienen problemas económicos y políticos.  Incluso una vez en Rusia me llevaron a hacer un CT (estudio médico) y me lo hicieron con chupones. Estaban bien atrasados, y nosotros nos quejamos. Tenemos que ser más agradecidos como sociedad. Entiendo que estamos pasando por una situación difícil, pero otros países están peores”.

Tu desempeño en la Selección Nacional ha marcado una época en su historia,¿cómo te sientes con este logro?

“Creo que todo atleta quiere que lo recuerden por eso. Cuando entré a la selección, recuerdo que cogíamos pelas ante Cuba y Estados Unidos. Fue un proceso de crecimiento y le doy crédito a los otros jugadores que me acompañaron. Fue la combinación de muchas cosas. Fue un gran trabajo de equipo, que rindió frutos. También pienso que fui innovador, ya que fui de los pocos con una carrera exitosa en Europa. Fue algo que motivó a los jugadores del voleibol superior, saber que había una posibilidad de ir a jugar en el exterior”.

¿Qué te motiva a seguir jugando a los 37 años?

“Voy a seguir jugando hasta que sienta que cuento con el brinco para jugar a este nivel. Me siento bien y que puedo mantenerme activo. Después de la victoria ante Cuba (el miércoles para avanzar a la semifinal), sentir el apoyo del público fue sensacional. Si tengo energía y pasión, quiero seguir jugando y seguir sintiendo ese apoyo. Es algo bien especial y que uno disfruta mucho”.

¿Ves un relevo generacional que pueda mantener el nivel del combinado?

“No veo talento juvenil que esté sobresaliendo. No veo jóvenes subiendo a la selección grande, algo que pasó con nuestro grupo. No he visto esos dos o tres jóvenes con mucho talento. No los tenemos ahora y es algo que me preocupa”.

¿Cuál es tu percepción del voleibol en la Isla?

“Creo que la liga superior está pasando un mal momento. Y eso pasa por la dependencia de la Federación con la ayuda del Gobierno.  Sabemos que en una situación como ésta, hay que tratar de reinventarnos para mantener el buen nivel. Ha sido el momento más difícil en la liga por la merma de fanáticos y, obviamente, por los problemas económicos de muchos equipos. Hay muchas dispensas y traslados de equipos donde se juega mucho voleibol”.

 En el 2011 mencionaste que le entregaste una propuesta al senador Larry Seilhamer con la intención de ayudar al programa de alto rendimiento. ¿Qué pasó con la propuesta?

“Quería que se creara un proyecto de ley para incentivar a aquellas corporaciones –con exenciones contributivas- que auspiciaran el deporte de una manera u otra. Me reuní con él una vez y no hubo más comunicación. He visto que está tratando de hacer algo parecido”.

¿Después de esta experiencia, aún te motivas en buscar ideas para fomentar el deporte?

“He logrado muchas cosas en el deporte y siempre pienso que voy a hacer algo más allá. El legado de Picky no será únicamente como voleibolista. Tengo un sueño. No está bien definido, pero algo vendrá”. 

¿Aspirarías a un cargo en el Comité Olímpico, en Departamento de Recreación Deportes o en alguna federación?

“Siempre he pensado que mientras más separado sea del Gobierno, es mejor. Sin menospreciar a los políticos, la ayuda es bien inconsistente. Cada cuatro años las ideas tienen que cambiar porque hay un color diferente en el Gobierno. Sé que es algo bien difícil, pero hasta que los partidos no se pongan de acuerdo, la ayuda será inconsistente”.

En el 2011 también tuviste una experiencia particular con el gobernador Luis Fortuño. Escribiste en las redes sociales tu desilusión de encontrarte con él en un restaurante y ver que Fortuño no te reconoció, cuando dos meses antes habían compartido extensamente en una actividad deportiva. ¿Cuál fue la reacción del público después de ese suceso?

“Las personas que me conocen saben que no lo hice con mala intención. Sí me molestó que me usaran para una actividad y luego a los dos meses no sabía quién era yo. No tengo nada en contra de los partidos, soy así. Después de eso, la gente no me trató diferente y muchos lo cogieron en tono de broma. Lo que no pensé era que llegara a convertirse en un tema tan grande. No pensé verlo en todos los programas de bochinches y de radio”.

¿Hasta cuándo te veremos saltando con el uniforme nacional?

“Queda poco. Creo que hasta este ciclo olímpico. Ya es hora de dedicarle el verano a la familia”.

Por último, ¿por qué te dicen Picky?

“A mi papá le dicen ‘Pitin’… y me dicen que mi hermano –que es mayor por dos años- cuando empezó a hablar pronunciaba ‘Picky’. Y de alguna manera lo usaron para mí (sonríe)”.

Busca el resto de la entrevista en la edición impresa de El Nuevo Día.


💬Ver 0 comentarios