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Daly Santana, de 22 años, participó en los Juegos Olímpicos y será una de las llamadas para asumir gran parte del peso ofensivo del Equipo Nacional. (horizontal-x3)
Daly Santana, de 22 años, participó en los Juegos Olímpicos y será una de las llamadas para asumir gran parte del peso ofensivo del Equipo Nacional. (Archivo/GFR Media)

Nota del editor: Segunda de una serie de tres historias sobre el estado de las selecciones nacionales de voleibol.

La Selección Nacional de voleibol femenino alcanzó el año pasado uno de sus máximos logros competitivos al clasificar, por primera vez en la historia del voleibol de sala, a unos Juegos Olímpicos (Río 2016). Ahora, el técnico Javier Gaspar tendrá la encomienda de comenzar la reconstrucción de la plantilla para enfrentar los nuevos retos del ciclo olímpico 2017-2020.

La misión comenzó con la confección de una extensa lista de jugadoras veteranas y juveniles que comenzarán, en mayo, su preparación para las tres competencias del año: la XVI Copa Panamericana en Perú (junio), las múltiples paradas de la segunda división del Grand Prix de la FIVB (julio) y el Campeonato Continental Norceca en Trinidad y Tobago (octubre).

“Creo que contamos con el mejor talento disponible para jugar este verano. Las metas para este año son el mantener la clasificación al Grand Prix (de 2018), y para eso hay que terminar entre los primeros seis en la Copa Panamericana, y clasificar al Campeonato Mundial (de la FIVB) finalizando también entre los primeros seis en el Norceca”, indicó Gaspar a El Nuevo Día.

Para tales efectos, la lista de preseleccionadas solo incluye a nueve jugadoras que tuvieron participación consistente en los pasados ciclos: las colocadoras Natalia Valentín y Jennifer Nogueras; la central Janeliss Torres; las esquinas Daly Santana, Stephanie Enright y Noami Santos-Lamb; las opuestos Karina Ocasio y Shirley Ferrer, y la líbero Shara Venegas.

El resto de la lista de atletas, que podría aumentar antes del inicio de las prácticas el 15 de mayo, cuenta con jugadoras de futuro y otras que han tenido poca o ninguna participación en el programa nacional adulto.

“El proyecto es a cuatro años y los objetivos se están manejando año por año. Así que luego de las metas de este año para el 2018 tenemos la clasificación al Grand Prix 2019 y obtener medalla en los Juegos Centroamericanos (Barranquilla 2018) y así sucesivamente. Tenemos que subir nuestro nivel año tras año con miras de estar jugando nuestro mejor voleibol en el 2020 con miras a la clasificación olímpica en Tokio,”, enfatizó el también dirigente de los campeones Mets de Guaynabo.

Bajas sensibles

La posición de bloqueadora central fue, quizás, la que más se afectó al concluir las Olimpiadas en Río de Janeiro con el retiro de Alexandra Oquendo y Lynda Morales, más la no disponibilidad de Diana Reyes debido a embarazo.

“Estamos en un proceso de restructuración con jugadoras de gran proyección pero que no necesariamente han tenido experiencia a nivel internacional, sobretodo nuestras centrales que es donde menos experiencia tengamos, pero tenemos jugadoras como Neira Ortiz, Alba Hernández, Ana Sofía Jusino y Jennifer Quesada -que ha tenido tremenda temporada-, Janeliss Torres y Viongellie Pimentel, una jugadora que, de lo que he visto de ella, tiene unas cualidades por las cuales la vamos a evaluar también. Donde más profundidad y más opciones necesitamos es en la posición de central”, sostuvo Gaspar.

La ofensiva también sufrió las bajas por retiro de la Selección de Yarimar Rosa y Aury Cruz, mientras que Ocasio solo participará en algunos torneos del ciclo.

“En cuanto a las atacantes, obviamente, Daly y Stephanie serán las jugadoras importantes en esa posición. De las jugadoras activas en la NCAA, Pilar Victoriá y Génesis Miranda también. Pienso que Karla Santos (Humacao) ha tenido excelente temporada y, además de eso, es una jugadora que puede venir como especialista en defensa o de servicio. Son muchas las jugadoras que hemos identificado durante el torneo y que invitaremos y evaluaremos rumbo a realizar ese corte final de 14 jugadoras para la Copa”, añadió Gaspar.

Al preguntarle a Gaspar si entendía necesario acelerar el desarrollo de las jugadoras que están entrando al programa nacional adulto, el entrenador contestó que “no creo que sea necesario en estos momentos. También hay que tomar en consideración que la mayoría de los equipos de nuestra zona también estarán en ese proceso de reconstrucción. Obviamente uno quiere tener un desarrollo más acelerado que los demás, así que tendremos que ver cómo estamos, ver la evaluación después de la Copa”.

Mientras, Gaspar dijo que, por el momento, no está contemplado el tener dos equipos nacionales entrenando en todo momento.

“Otra cosa que tenemos que considerar, y no necesariamente por la cuestión económica, es la logística de tener dos equipos entrenando. No puedo tener a 24 jugadoras en una sola cancha, y facilidades aptas para un equipo nacional, con dos o tres canchas disponibles para hacer eso que, en un principio, es lo que nos gustaría hacer, es muy limitado en cuanto al acceso. Lo más probable es que tendremos una cancha, así que no tendremos más de 14 o 16 jugadoras entrenando”, sentenció.


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