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Michelle Rodríguez y Viola Davis en una escena de Widows. (AP)

De la misma forma que los personajes titulares de “Widows” desafían cualquier tipo de juicio superficial, la excelente dirección de Steve McQueen garantiza que el filme no pueda ser decantado con clasificaciones superfluas.

Gran parte del atractivo de la adaptación de la novela homónima de Lynda La Plante es que puede ser descrita como un drama con los virajes sorpresas de una gran oferta de suspenso o como un ‘thriller’ con una profundidad dramática impresionante. Independientemente de cuál de estos recursos sea el que enganche al espectador, la razón principal para ver esta película de 20th Century Fox, que comienza a exhibirse hoy en Puerto Rico, es el trabajo superlativo de un elenco que incluye a Viola Davis, Liam Neeson, Michelle Rodríguez, Elizabeth Debicki, Robert Duvall, Colin Farrell , Jackie Weaver y Daniel Kaluuya.

Los enredos y desenredos de la trama, junto con las pausas necesarias para desarrollar bien los personajes, le permite a este grupo de actores talentoso entrar en terreno dramático fértil.

La trama del guion de McQueen y Gillian Flynn solo aparenta ser extremadamente simple en su estructura. Después de que todos -incluyendo su esposo Neeson- muere de una forma violenta mientras trataba de ejecutar un robo, su esposa Verónica (Davis) tiene que enfrentar las consecuencias de su actividad ilegal. Esto incluye responder por una deuda millonaria ligada a las elecciones de dos candidatos corruptos para la gobernación de la ciudad de Chicago.

En vez quedar agobiada antes las amenazas y la misión imposible que se le está imponiendo, la protagonista opta por reclutar a las viudas de los socios de su esposo para llevar a cabo el próximo robo que tenían planificado.

Dar los detalles de cómo todo esto se complica sería arruinar varias de las sorpresas que los guionistas guardan para el segundo y tercer acto de este filme. Lo que sí se puede decir es que esas secciones del filme no son para nada predecibles. Esto se da gracias a una narrativa truncada que permite saltos en la cronología trágica de la relación de Verónica con su esposo y que asegura profundizar los conflictos dramáticos particulares de los personajes de Alice (Debicki) y Linda (Rodríguez).

Estos brincos de la trama también le permiten al director crear un ritmo volátil para el filme. La primera sección sucede de una forma bien acelerada, en contraste a su segundo acto que se toma su tiempo aprovechando la destreza de los actores y acomodando las sorpresas que están por venir.

No es ninguna sorpresa que Davis está genial en un rol como este, pero eso no quita que la actriz encuentre matices nuevos para resaltar los detalles específicos de esta mujer de acero. Mejor aun están Elizabeth Debicki y Michelle Rodríguez. Ambas actrices explotan al máximo la primera ver que tienen la oportunidad de interpretar personajes complejosy contradictorios.

El trabajo de los hombres en los roles secundarios está a la altura de las interpretaciones principales. Neeson en particular tiene la oportunidad de reactivar músculos dramáticos que no ha utilizado desde que se transformó en héroe de acción en los filmes de Taken. Mientras que Colin Farrel y Bryan Tyree Henry dan diferentes retratos de hombres corruptos que están convencidos que están haciendo lo correcto para salir a flote.

La última sección del filme está diseñada para ser la más gratificante, pero aun en esa sección el filme se la ingenia para socavar convenciones, algo que jamas funcionaria sin la integridad de los esfuerzos de todo elenco y los malabarismos creativos de la dirección.


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