Osvaldo Matos, artesano de Utuado, lleva dos décadas participando de las fiestas. ( [email protected])

La vida de la artesana ponceña Norma Orengo no ha vuelto a ser igual desde que el martes, 7 de enero se registró un terremoto de 6.4 de magnitud que sacudió a Puerto Rico, dejando efectos devastadores sobre todo para los residentes de la zona suroeste de la isla.

A diferencia de otros de sus compueblanos, Orengo no perdió su casa, pero sí su taller de trabajo que está en el centro de Ponce y que representa su principal ingreso. Como tantos otros puertorriqueños, la artesana vive con temor. Pasa las noches en vilo, con un ojo abierto y otro cerrado, sin poder conciliar el sueño.

Es una nueva forma de vivir, así lo llamamos todos nosotros”, relató la artesana, quien a pesar de la difícil situación que enfrenta, optó por participar de la 50 edición de las Fiestas de la Calle San Sebastián, que se celebran hasta este domingo en el Viejo San Juan.

Para la artesana esta feria representa su alternativa inmediata para llevar ingreso a su hogar. Por eso, no entiende a aquellos que se han opuesto a su celebración.

“Nunca entendí el sentir de esas personas que entienden que porque se celebre esto no hay empatía. Ahora mismo yo, que soy de Ponce, tengo un negocio que sufrió daños y cerró. Mi alternativa y lo que me podía salvar eran las fiestas de la SanSe porque mis ingresos quedaron de momento en cero”, narró Orengo, quien realiza artículos con cuero y saco y cuya mesa está ubicada a las afueras del Cuartel de Ballajá, frente a la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Destacó, que estar aquí no solo le ha permitido generar dinero, sino que también le ha ofrecido alivio emocional. “No es para que suene egoísta, pero estoy aquí y digo, ‘Dios mío por lo menos estoy descansando’. Anoche fue la única noche que yo viene a descansar después de tantos días. La verdad es que no podía más”, confesó la artesana, quien agradeció al pueblo de Puerto Rico por el apoyo, así como a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, por tomar el riesgo y realizar estas fiestas.

Evelyn Rivera, del pueblo de Mayagüez, es otra de las artistas del suroeste que dijo presente en esta edición. Relató que no sabe cuánto tiempo más su casa aguantará los temblores y narró la inestabilidad que siente diariamente porque “no para de temblar”. Para Rivera participar de las Fiestas de la Calle San Sebastián ha sido un bálsamo y una manera “de estar más entretenida”.

“A mí me parece que este es un momento dondeaparte de que estamos todos en el mismo barco y todos nos hemos afectado de una manera u otra, tenemos que trabajar. Si hubieran suspendido el evento en su totalidad hubiese sido devastador porque también nos hubiésemos quedado sin ingresos. ¿Cómo vamos a ayudar a las personas que están afectadas si no tenemos ingresos?”, expuso la artesana que está ubicada en una carpa cerca de la Liga de Arte.

A diferencia de otras ocasiones que el Cuartel de Ballajá está inundado con artesanos y artesanas de todas partes de Puerto Rico, este año solo hay 50 artistas en los pasillos del histórico edificio. Esto luego que el Instituto de Cultura Puertorriqueña pospusiera su Fiestón Cultural -que incluye la Feria de Artesanías de las Fiestas de la Calle San Sebastián- para el fin de semana del 27 de febrero al 1 de marzo.

“El show tiene que continuar. Como todo el mundo, tenemos el corazón con el sur. Pero este es nuestro trabajo y tenemos que trabajar porque si no, no comemos tampoco. Lamentamos lo que está sucediendo en el sur, pero la vida es así y eso es lo que le manda el destino al ser humano y tenemos que seguir trabajando”, compartió Osvaldo Matos, artesano del pueblo de Utuado, quien lleva dos décadas participando de las fiestas.

Él también ha sufrido los efectos del terremoto en su pueblo, donde hay más de cien hogares afectados por el sismo. Su casa, dijo, es de madera y está bien, pero confesó que no hay quien duerma con los temblores. “Yo duermo cada tres días y salgo corriendo como un loco al punto de que yo había dejado de fumar y volví a fumar por los nervios. Te diría que he podido descansar estos días en casa de mi hijo en Carolina donde nos estamos quedando. Pero el lunes, cuando se acaben las fiestas, regresamos”, indicó el hombre, quien comparte su pasión con su esposa Vivian Rivera, quien también es artesana.

Yaniré Sosa, artista ponceña, que está vendiendo sus creaciones dentro del Cuartel de Ballajá, se ha visto “totalmente afectada” por el terremoto. No está durmiendo en su casa porque se encuentra agrietada y el negocio familiar que administra está cerrado hasta nuevo aviso. Por eso, para ella las Fiestas de la Calle San Sebastián más que una gran celebración, es una manera de poder echar hacia adelante ante la adversidad.

“Opino que hay que tener solidaridad con el sur, que encuentro que la hay por parte de muchos ciudadanos de Puerto Rico. Sin embargo. también hay que seguir con el movimiento económico porque no podemos paralizarnos. Hay mucha ayuda para las personas que han perdido sus hogares y eso es importante, pero muchas personas no hemos perdido todo, pero nos hemos quedado sin esa ayuda económica que necesitamos”, compartió la joven, quien destacó que el público ha respondido a la convocatoria y está llegando y comprando.

He vendido bastante en estos primeros días y espero poder seguir vendiendo”, concluyó la artista sobre esa solidaridad económica que ha sentido en los primeros dos días de las fiestas, que siguen hasta este domingo.


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