Emanuel Torres dejó que el color fuese el protagonista de esta muestra. (Juan Luis Martínez Pérez)

En las pinturas que forman parte de la exhibición “Río en la mano”, de Emanuel Torres, hay una invitación a la exploración y al juego. El artista, contrario a lo que ha sido su práctica común, no utilizó un lenguaje figurativo para expresarse. Esta vez, se sintió tan cómodo con el color, su fuerza y lo que este expresa que decidió dejarlo libre en el canvas.

Sin líneas que enmarquen ninguna forma, las manchas de pigmento guardan significados. Flotando en la ventana de color hay detalles con significados diversos, desde esculturas taínas a detalles del cuerpo humano, incluyendo algunos que evocan sexualidad y fertilidad.

“Esta propuesta es la posibilidad de la libertad. Como no estoy imponiendo una imagen tan concreta y tan sólida, tú no sabes lo que es, así es que puedes jugar pero en serio”, explicó Torres, cuyo trabajo, curado por Dianne Brás Feliciano, se exhibe desde el sábado en el Museo de Arte y Diseño de Miramar.

Torres contó que la primera inspiración para crear las obras surgió del poema de Francisco Matos Paoli “Un río oscuro”, incluido en el libro “Jardín vedado”. Cuando recibió la noticia de que había sido seleccionado para recibir la beca de la fundación Pollock-Krasner la idea regresó a su mente y se convirtió en eje central para su proceso creativo.

“El poema me revela lo que estaba haciendo, fue mi guía”, contó el artista, quien también es músico y poeta.

También influyó en el tema de su obra la experimentación que había venido haciendo con pigmentos naturales, labor que le hizo crear más conciencia acerca del poder del color como medio de expresión por sí mismo, sin tener que figurar nada.

“Empecé a jugar con manchas, contraponiéndose y jugando, con el azul siempre como esencia”, indicó.

El artista utilizó una paleta de colores brillantes en todas de las piezas de la muestra, salvo en una donde impera la oscuridad. Con esa obra ocurrió algo interesante. Mientras Torres compartía con uno de los amigos músicos que convocó para improvisar en torno a las piezas, él descubrió la figura de una bruja entre las formas. De ahí surgió el tema de la banda Sr. Langosta, titulado, “La culpa fue de la bruja”. Este sencillo será parte de una grabación que está realizando el artista con varios temas basados en la propuesta que presenta en el MADMI.

Respecto a cómo se siente realizando este tipo de arte, distinto a lo que ha venido trabajando desde que empezó a pintar formalmente hace alrededor de ocho años, Torres sostuvo que ha experimentado mucha libertad.

“Es súper liberador porque es un proceso natural. El artista siempre está haciendo la misma obra pero en diferente época. Siento que esto es exactamente lo mismo que he hecho hace ocho años, lo único es que ahora no estoy narrando una historia, ahora estoy contemplándola y poniéndola ahí, al juicio o disfrute de quien quiera mirarla”, indicó.

Como parte del cuerpo de trabajo que realizó tras recibir la beca, Torres realizó alrededor de 300 dibujos, grabados y pinturas de distintos tamaños. Actualmente, continúa creando en su taller en Río Piedras.


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