Varios de los artesanos que se presentaron en las Fiestas de la Calle San Sebastián eran del sur. (David Villafañe)

Tras conseguir un espacio para vender sus trabajos en las Fiestas de la Calle San Sebastián muchos artesanos lograron realizar buenas ventas durante el fin de semana, a pesar de la confusión creada cuando el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) pospuso para el último fin de semana de febrero la tradicional feria de artesanías que forma parte del evento.

En un recorrido realizado por El Nuevo Día por diferentes áreas donde se ubicaron los artesanos y artistas plásticos, se observó un movimiento de personas menor que en años anteriores durante la jornada del domingo. Sin embargo, la mayor parte de los entrevistados sostuvo que recibió apoyo de su clientela de siempre y también de otros visitantes que se dieron cita a las fiestas, en la celebración de su 50 aniversario.

Contrario a lo usual, la mayoría de los artesanos no se encontraban ubicados adentro del Cuartel de Ballajá sino dispersos por diferentes espacios donde el Municipio de San Juan pudo ubicarlos o en instalaciones que les abrieron sus puertas. Varios artesanos contaron que tuvieron que realizar mucha propaganda en las redes sociales para comunicar dónde estarían localizados.

El día comenzó lluvioso y nublado, pero esto no impidió que cientos de personas llegaran a disfrutar de los espectáculos musicales o realizar las compras de artículos hechos por manos puertorriqueñas.

En un puesto de la Plaza de la Beneficencia, también conocida como Plaza Eugenio María de Hostos, se encontraba Daphne Labault, creadora de la línea de accesorios Pétalo. Aunque se suponía que estaría ubicada en el área de las caballerizas, la joven tuvo que buscar dónde ubicarse cuando el ICP pospuso el Fiestón Cultural programado para ser parte de las fiestas y que incluye la feria de artesanías.

Labault contó que está certificada como artesana por el ICP hace cuatro años, pero este año iba a ser el primero que participaría en las Fiestas de la Calle San Sebastián. Como este era un deseo de hace mucho tiempo, la artesana decidió viajar a la isla desde Chicago, donde reside con el plan de regresar a la isla tan pronto sea posible, tras haber perdido parte de su casa debido al azote del huracán María en 2017.

“Estamos yendo y viniendo porque quiero mantener la línea viva”, explicó. “Yo hice la inversión de todos mis productos, pasajes y justo cuando aterrizo en la isla es que veo lanoticia de que el ICP le canceló a los artesanos. No fuimos ni tan siquiera enterados por email. Me enteré por Facebook y pues, rápido vinimos con las maletas, los perros, el bebé, a buscar en qué espacio íbamos a poder participar”, indicó la artesana, quien había dejado de tomar órdenes para poder trabajar en el inventario que trajo para vender en Puerto Rico.

Nancy Meléndez Soto, quien lleva 18 años participando del evento, sostuvo que este año ha tenido ventas similares a o otros años. La diferencia es que en esta ocasión enfrentó la incertidumbre de no saber cómo lograría tener un espacio para ofrecer sus creaciones en cerámica al público que busca su trabajo.

“Tuve que luchar por siete horas para conseguir unos seguros y otras cosas para poder estar aquí”, señaló al indicar que de no haberlo logrado las pérdidas hubieran sido considerables ya que vive únicamente de su arte.

Babby Quiñones, un reconocido surfer boricua que hace seis años vende sus fotografías del mar y la naturaleza en las Fiestas de la Calle San Sebastián, dijo que tan pronto se enteró de la posposición de la fiesta de artesanías fue directamente al Cuartel de Ballajá para buscar alguna alternativa para instalar su puesto de ventas. Así fue que coincidió con los comerciantes que estaban organizándose para colocar a un grupo de 50 artesanos en los pasillos del edificio histórico que usualmente recibe a sobre 400 de estos trabajadores.

“Yo de todos modos hubiera buscado la manera (de establecer un puesto de ventas). No podemos dejar de vivir, hay que seguir trabajando y luchando” dijo el surfer y fotógrafo.

Quiñones, al igual que los ceramistas Waleska Rivera y Miguel Ángel Maravic, observó menor cantidad de público en San Juan. Sin embargo, para ellos el respaldo de la gente fue bastante similar a años anteriores.

“La acogida de la gente ha sido buena, han apoyado mucho. Ha fluido en general la actividad y el flujo ha estado cómodo”, dijo Rivera.

Maravic, quien lleva 25 años colocando su mesa en las fiestas, dijo que aunque las ventas han sido buenas los artistas plásticos han sentido el impacto de la pérdida de espacios para sus compañeros.

“Nos ha impactado (la situación) porque muchos artistas se quedaron fuera. Esta fue una gestión de última hora de los comerciantes y creo que fue una buena idea”, dijo el ceramista.

Uno de los artesanos que sintió una baja en ventas fue Emilio Meléndez, creador de la línea de ropa y accesorios Pícalo. Explicó que en esta ocasión las ventas han estado muy por debajo del promedio en comparación a lo que genera desde que participa en el evento hace 12 años.

“Sí se ha visto una baja significativa en cuestión de ventas, pero se ve más que nada en la cantidad de gente que está llegando”, sostuvo.

Entre los artesanos y artistas se comentó que la merma en público se observa, sobre todo, en el tránsito a San Juan. En lugar de estar más de una hora en el tapón para salir o entrar a la isleta, en esta ocasión ha fluido mucho más rápido y la disponibilidad de estacionamiento ha sido mayor.

Meléndez, quien estableció un centro de acopio para los afectados por el terremoto del 7 enero en su negocio El Nido, dijo que nunca estuvo de acuerdo con la cancelación de la feria de artesanías o de las fiestas porque para muchas personas el evento representa una oportunidad de trabajo muy particular, tanto así que no cree que en su caso pueda lograr las ventas esperadas aún con lo que logre vender durante el Fiestón Cultural que ahora se llevará a cabo del 27 de febrero al 1 de marzo.

“En mi carácter personal, siempre positivo. Sabemos las circunstancias que están pasando. Sabemos lo que tanto político como socialmente se ha visto afectado el pueblo y de una manera u otra, aquí está el resultado. Sí, nosotros nos vemos afectados pero hay que seguir trabajando”, indicó.

La presencia de los artesanos se concentró este año en El Bastión, los pasillos del Cuartel de Ballajá y su parte trasera, la Plaza de la Beneficencia (o Plaza de Eugenio María de Hostos), el Paseo La Princesa y la Liga de Arte de San Juan.


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