Parte de la exhibición del colectivo Bemba P.R., gestado en Arecibo. (semisquare-x3)
Parte de la exhibición del colectivo Bemba P.R., gestado en Arecibo. (Gabriella Báez / Especial para GFR Media )

Los meses de intenso trabajo valieron la pena. Anoche, la séptima edición de “Santurce es ley” culminó con la promesa de continuar la iniciativa el año próximo, pero no solo eso, también se vislumbra celebrar el evento próximamente en un pueblo del interior de la isla.

En el último de los tres días que duró la actividad, la calle Cerra y sus inmediaciones estuvieron repletas de público de distintas edades que se dio cita para apreciar las propuestas de una veintena de artistas del muralismo y las artes plásticas, de Puerto Rico y el exterior.

“Ha estado buenísimo”, expresó Alexis Bousquet, director y curador del evento. “Son meses trabajando en detalles y aunque es la vez que menos nos hemos anunciado ha llegado más gente que el año pasado. Vemos personas 20 minutos apreciando un mural y esa es la idea”, dijo satisfecho.

El también artista y propietario de la galería Instituto de la Subcultura señaló que también le satisface que este año llegaron más iniciativas de diferentes partes de la isla, incluso con trabajos que no se limitan al mural. Entre ellos estuvo el colectivo Bemba P.R., gestado en Arecibo. Este grupo no está formado por artistas, sino por egresados de las disciplinas de ciencias políticas y psicología que quieren aportar a la discusión pública desde la fiscalización y utilizando la expresión creativa como vehículo para conectar con la mayor cantidad de público.

“La cancelada” es una instalación que realizaron en conjunto con otros colectivos de pueblos del oeste de la isla. La misma consistió de ocho cuartos en los que presentaron diferentes escenarios con mensajes de fuerte crítica social hacia los problemas que atañen a la sociedad puertorriqueña, incluyendo el consumo, el colonialismo, la violencia y la educación.

“Nosotros defendemos la descentralización del arte”, sostuvo uno de los miembros fundadores de Bemba P.R., cuyo nombre no reveló porque el espíritu del proyecto es mantener el anonimato.

Otra de las propuestas en esta edición incluyó el trabajo audiovisual “Asfixia”, realizado por el cineasta Álvaro Aponte Centeno. En cuestión de una semana, y junto a un equipo de trabajo que aportó su tiempo voluntariamente, realizó una pieza de videoarte que se presentó en la calle, proyectada sobre una pared.

“Llevaba tiempo con la idea de hacer algo para presentar en exterior, en un espacio no convencional”, indicó Aponte.

Inspirado en las muertes acontecidas a causa del azote del huracán María, el colonialismo y la situación en la economía local, el grupo trabajó con la metáfora de la asfixia.

“Creé y desarrollé la idea que trabaja con personas que tienen cubierta la cara con pedazos de plástico o tela”, comentó Aponte, quien por primera vez formó parte del evento con esta producción audiovisual producida por Patricia Alonso y Michelle Rubí. PJ López fue el director de fotografía.


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