Camila Monclova y Jorge Luis Ramos en una escena de “Otoño en familia”. (Suministrada)

Quienes venimos de pueblo chiquito conocemos de primera mano ciertas frases. “De eso no se habla”; “todo el mundo lo sabe”; “es mejor hacerse de la vista gorda”; “allá Marta con sus pollos”… Todas invitando al silencio y a la aceptación de una impunidad normalizada.

El pasado viernes 23 de agosto estrenó “Otoño en familia”, la más reciente entrega de la Dra. Myrna Casas, pilar de la dramaturgia puertorriqueña contemporánea. Hace cinco décadas debutó como escritora en el Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña, con el drama “Cristal roto en el tiempo” (1960). Medio siglo después sigue en cartel con agenda pendiente.

“Otoño en familia”, parte de una tetralogía teatral comenzada por “Verano, verano”, en la que Casas explora temas de familia, se asoma a realidades muy escandalosas, aunque comunes para la sociedad puertorriqueña de mediados del siglo pasado. Esta historia ubica en un pueblo del centro. En cada pueblo se sabía del padre que embarazó a una hija o del tío a su sobrina. Imperaba la impunidad. Los secretos a voces solo alimentaban el morbo sin intención alguna de procurar justicia. La escritora aborda el tema con el mismo matiz ajeno de lo que se menciona, pero no se dice. Igual aborda la homosexualidad, desde las cadenas que acarrea el callar.

Casas centra su discurso en ese silencio dañino que valida abusos, que troncha futuros, que pone freno al amor y rienda suelta al odio. La dramaturga propone una línea argumental guiada por la intriga. Sueños recurrentes, retrospecciones, viajes misteriosos y cartas ocultas desembocan en puntos comunes que alimentan el misterio. Una vez develados se da la solución expedita de la trama.

La puesta en escena de Dean Zayas en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes en Santurce responde al dejo melodramático que le impone el texto. Personajes llenos de secretos, pero muy prestos a la insinuación constante, marcan la pauta entre ellos. Callan enfermedades, amores, desamores, culpas, saberes, rencores y sueños. Este tono impregna el acercamiento del colectivo actoral.


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