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Adriana Ivelisse Morales. (Ellie Kurtz y Curve Theatre Leicester)
Adriana Ivelisse Morales. (Ellie Kurtz y Curve Theatre Leicester)

Desde el pasado jueves, la actriz puertorriqueña Adriana Ivelisse Morales protagoniza la obra “West Side Story”, que se presenta en el Teatro Curve en Leicester, una ciudad al este de Londres.

Este es el debut profesional de la joven de 26 años, que se trasladó a la capital inglesa en agosto del año pasado para estudiar teatro musical en la Real Academia de la Música de Londres.

“Siempre me ha encantado el teatro musical y quería entrenarme mejor en eso porque no me consideraba la mejor cantante. Entonces audicioné para la Real Academia de Música en Londres, me aceptaron y me ofrecieron una beca parcial. Allí resalté como actriz y me gané el premio Ronald William White, que lo acreditó Claude-Michel Schonber, compositor de Les Misérables. También fui finalista del premio Spotlight 2019”, rememoró en entrevista telefónica.

Estos reconocimientos le ayudaron a audicionar para la obra “West Side Story”, una oportunidad que veía difícil, porque en ese momento carecía de visa. Morales le dijo a la producción que si la dejaban audicionar, para ella sería suficiente.

Sin embargo, su actuación llevó a los productores a ofrecerle el personaje de “María”, figura principal de esta obra que data de 1957 y que retrata la rivalidad de las pandillas y el racismo latente en la ciudad de Nueva York en la década de 1950.

La historia trata de un amor imposible entre “María” y “Tony” (que en esta ocasión será interpretado por Jamie Moscato). Los jóvenes pertenecen a dos familias que viven constantes enfrentamientos, los cuales empeoran cuando sale a luz el romance entre ambos.

“Cuando estaba creciendo no me gustaba el personaje de María porque pensaba que era sumiso, no pensaba que era una persona real. Pero representar un puertorriqueño en un país tan antiguo, en una obra que lamentablemente está tan vigente, fue bien importante para mí. Este papel también me ha permitido reinventar a María, darle un alma. Siempre que la interpreto me imagino a mi abuela en las montañas de Naranjito y de ahí saco a inspiración”, explica.

La chica destacó que algo que también ha hecho muy especial el proyecto es que sus recomendaciones han sido escuchadas. Ejemplo de ello es que, cuando le propuso a la reconocida coreógrafa Ellen Kane integrar ritmos de bomba puertorriqueña a la obra, esta lo aceptó y ahora este género tradicional de la isla se une a la salsa y al mambo.

“Al final se convirtió en una obra desde el punto de vista de los puertorriqueños. Es una representación mucho más fiel que otras que se han presentado en otras partes del mundo”, dijo la actriz.

La obra subió a escena el pasado 28 de noviembre y estará en el teatro hasta el 11 de enero, aunque Morales confía que se extienda.

“Este es mi primer trabajo como una profesional. Nunca había experimentado que las luces, el escenario, todo el talento esté al mismo nivel”, sostuvo con mucha emoción la joven que reconoció sentirse cómoda teniendo a Moscato como coprotagonista.

Además de su preparación universitaria en la Universidad de Puerto Rico y de su estadía en la Real Academia de la Música, para este papel Morales se entrenó con la soprano puertorriqueña Zulimar López y con Mayra Collazo Ortiz, de Apro Danza.

También reconoce la importancia de toda la ayuda que le brindaron Dan Bowling y Matt Ryan, a quienes considera sus mentores, luego de haberlos conocido en la Real Academia de la Música.

La actriz señaló la pasión que siente por la actuación y el teatro la comenzó a experimentar a muy temprana edad.

“El teatro me salvó la vida. Tuve una niñez difícil y por el teatro fue que pude alinear mis sentimientos y no dejar que me controlen. Mis padres fueron fenomenales, pero tuve momentos difíciles y en esos momentos el teatro me ayudó”, confesó.

La actriz creció en Naranjito, donde todavía vive su familia. Entre los buenos recuerdos que conserva se encuentran las enseñanzas de sus abuelos paternos, Ada Elsa Cubero e Hiram Morales y a ellos les dedica la participación en su primera obra a nivel profesional.

“Ellos fueron los que me enseñaron a tener una identidad boricua, que porque vengo de una islita no quiere decir que valga menos, la simplicidad del campo, a cuidar las flores y a convertirme en lo que soy. Los momentos mágicos de mi infancia los pasé en Naranjito”, mencionó.

Aunque anhela regresar a Puerto Rico en el futuro, aún desea quedarse un tiempo en Inglaterra para desarrollarse como actriz de teatro, pues confesó que este país europeo le brinda mayor comodidad que Estados Unidos.

“No me gustan las cosas que veo en Estados Unidos, como lo que ocurre con Trump, los ‘school shootings’ que no le ponen un alto a todos estos chicos matando a sus compañeros de clase. Creo que es un país que no tiene sus prioridades en orden y no quiero trabajar en un país así”, concluyó.