Obra que ahora se atribuye a José Campeche, pero inicialmente se creía que había sido pintada por Goya.
Obra que ahora se atribuye a José Campeche, pero inicialmente se creía que había sido pintada por Goya. (Suministrada)

La fascinante historia de un cuadro que se le atribuyó al pintor Francisco de Goya y que podría ser del puertorriqueño José Campeche tomó por sorpresa a varias de las instituciones culturales del país que tienen obras de nuestro reconocido pintor y que han estudiado su trabajo durante décadas.

The Barber Institute of Fine Arts, una galería de arte con sede en Reino Unido, adquirió en 1940 un supuesto retrato de la madre de Goya -acompañado por unas cartas del reconocido pintor-, pero investigaciones posteriores han demostrado que dichas cartas son falsas y que ésta no es una obra del artista aragonés. Investigadores de diversas instituciones extranjeras, como la Universidad de Navarra (España), el Museo de Arte de San Diego, el Museo de Arte Blanton en Texas y el Museo de Liverpool intervinieron para descubrir quién era el verdadero autor de la obra y todo apunta a que se trata de Campeche.

A pesar de que Puerto Rico alberga la principal colección de arte de José Campeche y de que existen diversos especialistas en el tema, no se incluyó a ningún experto de arte puertorriqueño en el estudio, por lo que varias instituciones del país, como el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), están haciendo las gestiones para contactar a The Barber Institute of Fine Arts y ver de qué manera pueden colaborar con las investigaciones.

“La verdad es que no podemos poner la mano sobre el fuego y decir ‘esto es un Campeche’. Como muchos Campeche éste no está firmado y sería bueno siempre hacer una prueba de Rayos X, etcétera. Me encantaría ir a Londres a ver la pieza porque Campeche fue un autor muy copiado posterior a su muerte y es importante continuar estudiando. Pero he visto muchos Campeche, y en este caso, no sé, algo me dice que estamos hablando de una obra del autor”, expresó Juan Carlos López Quintero, curador del MAPR.

Una de las razones para sospechar es un prendedor con la imagen de la Virgen de la Soledad de la Victoria que luce la misteriosa mujer de la obra a la altura del corazón y que se asemeja al cuadro “Virgen de la Soledad de la Victoria”, de Campeche, el cual forma parte de la colección permanente del MAPR. “Eso me hace entender que seguramente es un Campeche”, precisó el curador.

“Es importante que tenga la Virgen de la Soledad de la Victoria -una obra importantísima de Campeche-, porque era la virgen que se llevaba en procesión en Semana Santa en Madrid y que en 1936 fue quemada en la Guerra Civil. Esa obra es el único vestigio que queda de la Virgen de la Soledad de la Victoria de Madrid y creo que sería maravilloso que existan dos Campeche con ese mismo motivo”, agregó.

Obra Virgen de la Soledad de la Victoria, de José Campeche, la cual forma parte de la colección del Museo de Arte de Puerto Rico.
Obra Virgen de la Soledad de la Victoria, de José Campeche, la cual forma parte de la colección del Museo de Arte de Puerto Rico.

Otra pista son las manos de la mujer, las cuales se aprecian arrugadas y torcidas. Este detalle, entiende López Quintero, pudo haber sido la razón por la que se le atribuyera erróneamente la obra a Goya que era un pintor “feroz cuando retrataba”. Pero destacó que Campeche, como retratista extraordinario que era, nunca maquillaba o escondía detalles o gestos de sus protagonistas.

“La mayoría de las manos pintadas por Campeche estaban basadas en el manual de pintura de anatomía de Antonio Palomino. Campeche pinta estas manos, sobre todo en los retratos de Santos y Cristos, que son muy particulares. Pero en este caso vemos, por el contrario, unas manos arrugadas, torcidas, que nos hablan de una persona que sufre una enfermedad de las manos y Campeche, como siempre fue un retratista muy riguroso, no las esconde, no las solapa. Recuerda que estamos hablando de un pintor que era hijo de un esclavo liberto y de una canaria de Tenerife, y este chico fue capaz de plasmar, retratar, a estos personajes de su época en la mayoría militares, pero sin disimulo, sino como eran. Eso me llama mucho la atención de este retrato porque es un retrato donde las manos hablan tanto como la cara, la fisonomía. Nos dice mucho sobre lo que esa persona estaba viviendo y estaba padeciendo”, abundó el curador.

López Quintero sostuvo que, como gran retratista y pintor, Campeche logra capturar el alma, el espíritu de las personas que retrataba, y en este cuadro el rostro y las manos hablan de “la psicología del personaje”, que es común en la obra del pintor puertorriqueño quien, a pesar de nunca haber salido de la Isla, hay obras suyas en diversos países del mundo.

Piden cautela

María del Mar Caragol, directora del Programa de Artes Plásticas y Colecciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña, por su parte, pidió cautela con la atribución de la obra a José Campeche, pues todavía se desconoce el contenido de la investigación encabezada por el director ejecutivo de la Hispanic Society Museum & Library, Guillaume Kientz. De hecho, Caragol encontró que no se trata de una sola investigación, sino de dos investigaciones, siendo la otra de Fátima Vicente Cordero, de la Universidad de Navarra.

“Yo veo esto como notas de interés porque yo no he visto ningún estudio, así que no puedo pensar de inmediato que esto es un hallazgo de hecho. Hay muchas cosas que nosotros tenemos que estudiar y comparar o evaluar contra lo que nosotros mismos tenemos para nosotros generar una opinión”, indicó.

Señaló que por la búsqueda inicial que hizo, Guillaume Kientz entra a la investigación porque está haciendo un estudio curatorial para una exhibición sobre la historia de Campeche que podría abrir en el 2025 en Hispanic Society Museum & Library. Mientras que Fátima Vicente Cordero levantó la pregunta sobre la autoría de la obra en el 2019 a través de un portal llamado, Art Detective UK, y diversos historiadores de arte fueron arrojando posibles respuestas.

“Ellos poquito a poco van construyendo este hilo conector hasta aterrizar en esta respuesta de Campeche. Lo hacen de una manera bien interesante porque ninguna de estas personas es puertorriqueña y en ningún momento se menciona que han consultados a historiadores de arte puertorriqueños. Ellos, para hacer su investigación, mencionan diferentes fuentes, entre ellos el proyecto de digitalización de obras de arte que tiene el Instituto de Cultura Puertorriqueña y que está en vivo en la plataforma de Google Arts and Culture, y utilizaron también el directorio de artistas plásticos del Museo de Arte de Puerto Rico, y los menciona en las discusiones”, explicó.

“Hay todavía muchos vacíos y me gustaría conectarme tanto con Fátima Vicente como con Guillaume Kientz para que me digan cómo fue que llegaron a esta conclusión. La de Fátima más o menos tengo una idea porque leí lo que escribieron todos los colaboradores y accedí a los enlaces y realmente hay similitudes, pero del otro estudio de Guillaume no tengo ni idea”, agregó la directora del Programa de Artes Plásticas y Colecciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña, quien entiende que es fundamental que The Barber Institute of Fine Arts se comunique con alguna de las instituciones puertorriqueñas dedicadas al estudio e investigación de Campeche.

Mientras tanto, ya ella está haciendo las gestiones para crear algún tipo de alianza con la galería del Reino Unido que tiene la misteriosa obra para ver cómo pueden colaborar y tender puentes.

Helena Gómez de Córdoba, curadora del Museo de Arte de Ponce, coincidió con la visión del ICP al establecer que es difícil sacar conclusiones sobre una obra sin verla y estudiarla personalmente. “El proceso de una atribución es complejo y minucioso, deben estudiarse los rasgos formales, el contexto y los materiales de la obra. Este proceso requiere además del ojo crítico de un historiador del arte especializado en ese periodo, y en ocasiones, también la de un experto en conservación”, dijo la curadora, dejando ver que todavía falta mucho por conocer sobre este fascinante cuadro que ha puesto la mirada internacional nuevamente sobre Puerto Rico.

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