El cantante español estuvo acompañado por la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico.

Hay figuras que deslumbran en el escenario por sus grandes montajes y variados juegos de luces. Pero hay otros que brillan principalmente por su gran talento vocal e interpretativo, aunque sin dejar fuera esos elementos que son vitales en las puestas escénicas contemporáneas. Esos son los artistas.

La noche del sábado en el Coliseo de Puerto Rico se presentó uno de esos grandes que son capaces de erizar la piel con la fuerza de su canción. Se trató del intérprete español Raphael, quien se presentó en la versión reducida del recinto, con su espectáculo “Raphael REsinphónico”. Cientos de personas -en su mayoría adultos- disfrutaron del gran concierto que dio el artista en compañía de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico Arturo Somohano.

El concierto, que inició a las 8:15 p.m., fue un deleite de principio a fin. Tan pronto salió al escenario, vestido de elegante negro, Raphael demostró que todavía tiene esa fuerza escénica arrolladora que cautiva. Bastó verlo para que el público lo recibiera con una ovación. Mientras que el artista, de 76 años, devolvió el cariño con una reverencia. “Infinitos bailes”, “Loco por cantar” e “Inmensidad”, que contó con arreglos sinfónicos combinados con elementos electrónicos que le dieron una dimensión casi cinematográfica al tema, fueron las canciones que abrieron esta velada.

Con la mano en el pecho y brazos extendidos, Raphael agradeció a la audiencia, que lo ovacionó en más de una ocasión durante el concierto. El artista apenas compartió palabras con el público, sino gestos y sonrisas elocuentes. El espectáculo, que contó con una pantalla donde aparecieron visuales que iban acorde con la música, fue una oportunidad para el intérprete demostrar que sabe renovarse, abrazando arreglos electrónicos y apuestas experimentales que no defraudaron a la audiencia a juzgar por sus aplausos.

Con su característica picardía, movimientos, gestos e histrionismo, el llamado “Divo de Linares” interpretó nuevas versiones de algunos de sus más aclamados éxitos como “Digan lo que digan”, “Mi gran noche” (la primera coreada por el público), “Estuve enamorado”, y “A que no te vas", entre otras melodías que interpretó con voz y corazón. No faltó, por su puesto, “Yo sigo siendo aquel”, con la que recordó que sigue siendo el mismo Raphael de siempre, la intensa y dramática “Sí, pero no”, así como la inigualable “Adoro”.

El ídolo de la canción romántica compartió algunas palabras en el tango “Volver”, en la que hizo un interesante dueto a distancia con el gran Carlos Gardel, cuya voz apareció a través de una radio antigua, de esas que, como dijo el artista, “ponía buena música”. Este tema lo interpretó solo a piano y a bandoneón para el agrado del público.  Le siguió otro tango, “Malena”.

Luego de una hora de concierto, Raphael -que cantó 33 temas sin prácticamente detenerse- cautivó con esas favoritas de la audiencia como “Maravilloso corazón” – para la que los presentes encendieron sus celulares como pequeñas luciérnagas-, “Cuando tú no estás”, así como ese himno del amor, “Estar enamorado”. Mención aparte merece su versión aflamencada de “Gracias a la vida”, con la que demostró que su voz sigue tan poderosa como siempre, y que fue celebrada con otra ovación de los asistentes. Con solo guitarra continuó con los temas “Que nadie sepa mi sufrir”, para la que dio algunos pasos de flamenco, así como “La quiero a morir”.

La parte final de “Raphael RESinphónico”, título que también lleva su reciente producción discográfica, constó de canciones poderosas como “En carne viva” -que el público la cantó de principio a fin- y “Que sabe nadie”, para la que tomó la batuta del director de la Orquesta Filarmónica de Puerto Rico.  “Yo soy aquel”, fue la más esperada por la audiencia, que con solo escuchar las primeras notas comenzó a gritar y aplaudir. En la pantalla se fueron mostrando algunas fotos de la trayectoria del artista, que cantó el tema como si se tratara de la primera vez, con la frescura de los arreglos electrónicos que hicieron bailar a la audiencia.

En “Escándalo”, que representó la falsa despedida, el intérprete hizo una versión con algunos toques de música urbana -tipo rap-, y no dudó bailar a su manera y volver a tomar la batuta, provocando risas.

Luego del pedido del público, Raphael se quedó en el escenario para desplegar todo su talento con “Como yo te amo”, canción que puso punto final a este espectáculo de dos horas y veinte minutos donde brilló la canción, la música y el talento del que es considerado una leyenda viviente.

“¡Puerto Rico los amo tanto! ¡Desde siempre y para siempre!”, fueron las palabras de despedida del artista que, a pedidos de sus fanáticos, volvió nuevamente a tarima para cantar a capella algunas estrofas de “A mi manera”.

Raphael, quien celebra 58 años de carrera musical y que se presentó hace tres años en Puerto Rico, aseguró que se enamoró de esta isla cuando se presentó por primera a mediados de la década del sesenta y que seguirá esta relación de amor por el resto de su vida.  


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