"Ver esa humanidad en cámara es lo que hace que sea bien emotivo" menciona nuestro crítico de cine, Juanma Fernández-París, sobre el documental del afamado astrólogo que estrena en Netflix

Hay varias razones por las cual Mucho, Mucho Amor: The Legend of Walter Mercado”, que estrena este miércoles en Netflix puede ser celebrado como un documental maravilloso.

La primera tiene todo que ver con los cineastas detrás de la cámara. Con este largometraje, los directores Cristina Constantini y Kareem Tabsch reafirman con elegancia, sutileza e inteligencia que no hay vuelta atrás a la era donde un documental era sinónimo de un sermón cinematográfico tedioso y carente de creatividad. De principio a fin, los cineastas calibran sus recursos, que incluye, entrevistas, pietajes de archivo y animación para darle efectividad a un filme que celebra la humanidad singular de su figura central.

Y es precisamente haber tenido acceso directo a Walter Mercado antes de que falleciera lo que da una magia particular y tangible a esta producción.

Aunque el largometraje asume una narrativa bastante convencional para trazar la biografía de Mercado y su huella indiscutible como astrólogo en la cultura popular de Puerto Rico, y luego el resto del mundo; los mejores momentos de “Mucho, Mucho Amor” vienen de presenciar cómo la energía positiva que cautivó a tanta gente aún estaba presente en Walter Mercado durante su último año de vida.

Lo otro que resulta fascinante es cómo desde el primer encuadre queda claro el afecto que los cineastas tienen por Mercado, pero esto no obstaculiza el que su legado pueda ser contextualizado con temas que le agraden y otros de las cuales él simplemente no quiere hablar. En esa última categoría caen los temas de su sexualidad, sus cirugías plásticas y el deterioro inevitable que viene con el paso del tiempo. Ver cómo Mercado evade estos temas con inteligencia y humor detalla las áreas de ser una figura pública que claramente le causaron sufrimiento a largo plazo. Es precisamente por esto que resulta aún más emotivo la sección del documental donde éste detalla con honestidad la batalla legal que descarriló su carrera y lo dejó sin poder utilizar su propio nombre.

Walter Mercado comparte con Lin-Manuel Miranda y Luis Miranda en un segmento del documental. (Netflix)

Aunque el espacio íntimo entre el espectador y la leyenda titular que logran crear los directores es indiscutiblemente el mejor recurso de este filme, resulta importante señalar que no es obligatorio ser parte de la generación que creció viendo a Walter Mercado dando horóscopos en televisión para apreciarlo.

Emulando la chispa e inteligencia de su figura central, el filme muestra cómo el cariño hacia Mercado es algo que ha trascendido generaciones y reafirma su legado cultural.

Durante una de las entrevistas alguien dice “para mí Walter Mercado es un superhéroe”.

Aquellos que no se den la oportunidad de ver “Mucho, Mucho Amor” podrían descartar esto como una adulación hiperbólica, pero la magia de este documental reside grandemente en capturar en cámara todos los momentos en los que Walter Mercado demostró que podía haber algo de cierto en esa afirmación, aferrándose siempre a la idea a una energía positiva inquebrantable.