Austin Butler interpreta a Elvis Presley en la película.
Austin Butler interpreta a Elvis Presley en la película. (The Associated Press)

El director australiano Baz Luhrman (Australia, The Great Gastby) claramente ha concebido a “Elvis”, largometraje de Warner Bros. que estrena este jueves en Puerto Rico, como la antítesis de una biografía cinematográfica tradicional. Si la mayoría de esas películas son como el equivalente de un paseo silencioso e inerte por un museo, la propuesta audiovisual del cineasta trae un voltaje de electricidad que está presente durante todo el filme. Esto no solo honra el legado de Elvis Presley como artista e icono de la cultura popular, ayuda muchísimo a que el la producción sobreviva las secciones más convencionales del guión.

El director y su excelente equipo de producción dieron la milla extra para que, independientemente de que estemos en tarima con Elvis Presley o en un momento de su vida privada, la energía emocional de lo que se está dramatizando sea tangible para el espectador. Como si esto no fuera suficiente, el director vuelca todo esto sobre la maravillosa interpretación de Austin Butler (”Once Upon a Time in Hollywood”, “Yoga Hosers”) como el personaje titular. Lograr un Elvis Presley que trascienda los detalles de una imitación a la misma vez que los utiliza, es un reto actoral casi imposible, pero Butler logra plasmar la humanidad de Presley con facilidad en cualquiera de los contextos que explora la narrativa del filme.

El más interesante de todos resulta ser el momento en que el artista tiene que reconsiderar su posición en la cultura popular a solo una década de haber sido declarado un fenómeno por sus controversiales interpretaciones de los primeros éxitos del rock’nroll. El que el filme se dé el espacio para explorar el talento musical de Presley expande el impacto de la colaboración entre Luhrman y su actor principal. Sobretodo porque el resto del guion, en particular su último acto, recorre terreno tradicional y predecible.

Para socavar esto Luhrman y sus coguionistas seleccionaron al Coronel Tom Parker, el manejador de Presley que famosamente lo explotó y se quedó con más de la mitad de su fortuna, como el narrador de la historia. Esta decisión es aún más efectiva al tener a Tom Hanks interpretando este rol. La película utiliza la simpatía natural que Hanks emana como intérprete como Caballo de Troya para las tendencias más retorcidas de este personaje. El actor se acopla bien a las exigencias del estilo particular de Luhrman, pero sus instintos de dar una versión más sutil de este personaje en dos o tres ocasiones resulta ser la nota discordante del filme.

Con una duración de dos horas y cuarenta minutos, “Elvis” se beneficia muchísimo de la agilidad de la dirección de Baz Luhrman y de su rebeldía ante la noción de todo lo que es convencional en una biografía. Aún así la última sección del filme entra en lo repetitivo y termina donde muchas otras biografías de iconos musicales acaban. Lo que nunca pierde su vitalidad es la interpretación de Austin Butler como Elvis Presley. La escala de esta película y el arco dramático que le impone hace que su logro sea genuinamente impresionante.

💬Ver comentarios