Mary Elizabeth Winstead interpreta a Kate.
Mary Elizabeth Winstead interpreta a Kate. (Jasin Boland )

Si Hollywood no hubiera puesto las películas de presupuesto mediano en peligro de extinción, el largometraje Kate es el tipo de oferta de acción que hace diez años hubiera tenido un estreno destacado en los cines.

Ahora, el modelo de estreno de los estudios, cuyo enfoque principal son los blockbusters de súper héroes y cualquier otra cosa que pueda ser descrita como marca prevendida, ha logrado que las comedias románticas y los filmes de acción proliferen en las plataformas digitales.

Al hacer su debut en Netflix este viernes, Kate pierde su oportunidad de plasmar en cines los detalles que la distinguen de una película de acción promedio. Como suele suceder cuando un cineasta quiere enfocarse en exaltar la acción como una experiencia visceral para el espectador, la trama se convierte en algo simple que sirve como trampolín para secuencias audaces, complicadas o ambas.

Jasin Boland
(Jasin Boland)

Sin embargo, la intensidad de la acción y su ejecución efectiva no es la mejor cualidad de esta película. Eso podría incluir la forma en que la actriz Mary Elizabeth Winstead acentúa el subtexto del filme que carga con un humor negro que es casi imperceptible. Estos matices son acentuados por la textura de la excelente cinematografía de Lyle Vincent, que en su colaboración con el director Cedric Nicolas-Troyan crean un universo donde neones colores pasteles son el encuadre para momentos de acción realistas y otros que claramente parecen ser parte de un sueño intensamente fantástico.

Todos estos recursos son utilizados para dramatizar lo que será la última noche del personaje titular ejerciendo su profesión. Kate (Winstead) es una asesina a sueldo que ha estado coqueteando con su conciencia, lo cual la lleva a considerar un retiro prematuro de su oficio. Antes de que pueda tomar esta decisión, la protagonista es envenenada con un químico letal que solo le deja 24 horas de vida. Esto coloca a Kate en la posición de tratar de escoger entre restaurar su alma o ejecutar una venganza sangrienta. Una vez queda claro que no hay ningún tipo de salvación disponible, Kate decide dejar la sangre correr.

Vale la pena resaltar que, como director, Nicolas-Troyan parece estar más interesado en mostrar la forma en que partes de la anatomía son destruidas gráficamente que en el ritmo y credibilidad de la acción. Esto en dos o tres momentos sacrifica la destreza de la ejecución de toda esta acción. Afortunadamente, el ritmo intenso es lo que prevalece, mientras lo que evita que el filme sea dominado por sus aspectos más predecibles es la actuación de Winstead. Aunque el rol es similar a su personaje en Birds of Prey , aquí la actriz se divierte facilitando el estilo particular del filme y a la misma vez tiene la oportunidad de ilustrar su humanidad constantemente. Eso, junto con un final arriesgado logra que Kate no sea otra oferta de acción del montón.

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