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Carla Haeussler- Badillo,  la nueva directora ejecutiva de la Fundacción MMM,  apuesta por hacer la diferencia en las vidas de los adultos de mayor de edad en la isla.
Carla Haeussler- Badillo, la nueva directora ejecutiva de la Fundacción MMM, apuesta por hacer la diferencia en las vidas de los adultos de mayor de edad en la isla. (Carlos Giusti/Staff)

Tenía 23 años cuando, a raíz del nacimiento de su primer hijo, un domingo que estaba sola en su hogar, sintió un gran deseo de saborear un merengue -ese esponjoso dulce a base de azúcar y claras de huevo batidas-, aunque admite que no los comía porque los encontraba “muy empalagosos”. Por eso cree que ese antojo se debía a los efectos de las hormonas del embarazo o “por inspiración divina”.

Pero, en realidad, no importa a qué se debió el repentino interés por esas delicias, fue lo que eventualmente motivó a Carla Haeussler-Badillo a fundar la exitosa empresa Carla’s Sweet, compañía que hoy elabora estas y otras golosinas que han deleitado el paladar boricua por más de 25 años.

Sin embargo, en 2019, debido a una situación personal, vendió su participación en la compañía, se tomó un largo descanso y luego regresó al mundo empresarial como consultora de negocios. Hasta que en agosto del año pasado fue contratada como directora ejecutiva de la Fundación MMM, una organización sin fines de lucro que por más de 18 años se ha dedicado a mejorar la calidad de vida de adultos de mayor edad que viven en condiciones de mucha precariedad. Una labor que, según dice, la entusiasma mucho por la oportunidad que tiene de ayudar a quien más lo necesita.

“Muchas veces queremos ayudar a las personas y no tenemos los recursos para hacerlo o los que tenemos son limitados. Pero nosotros queremos ayudar más allá de un simple gesto y aquí podemos hacerlo, tenemos los recursos para mejorar la calidad de vida de las personas que nos solicitan ayuda o que son referidos”, explica Haeussler-Badillo, quien dice sentir una “satisfacción inmensa”, cuando ve los cambios en las vidas de esas personas.

Ahora, además, la ejecutiva también está muy entusiasmada con una nueva campaña de la Fundación dirigida a “rescatar” o incentivar la relación de los abuelos con sus nietos, una tradición que se ha ido perdiendo, pero que tanto beneficia a ambos.

“Tengo un gran interés en esta iniciativa para fomentar esas relaciones porque el abuelo se puede beneficiar de toda esta energía de los nietos. Mientras que ellos se benefician de toda la sabiduría de sus abuelos y abuelas. Queremos hacer campañas de concienciación en esa dirección y para eso tenemos los talleres de sensibilidad que queremos comenzar en las escuelas”, explica la ejecutiva, mientras también destaca que, como parte de esta campaña, se le ha añadido la letra C a Fundación para enfatizar el interés de tomar acción que beneficie a quien más lo necesita. Por eso, la nueva imagen de la organización será como Fundacción MMM.

En ese sentido, comenta que, como parte de los talleres de sensibilidad, pondrán en práctica ciertos ejercicios con niños y niñas de las escuelas que participan. Entre ellos, ponerles granitos de maíz en los zapatos para que caminen “y entiendan cómo se siente el abuelito que es diabético y sufre de neuropatía”.

“Es una forma de que empiecen a sensibilizarse y a entender cómo se siente el abuelo o la abuela cuando camina. Otro ejercicio es amarrarle un bracito para que solo pueda utilizar uno y con ese lo va a hacer todo durante el día, escribir en la libreta, ir al baño o a la cafetería. También se les pueden poner unas gafitas de visión limitada para que experimenten lo que le pasa cuando los ancianos tienen cataratas o glaucoma. Son una serie de dinámicas para que ellos puedan sentir en carne propia los retos que viven sus abuelitos todos los días y entonces crear esa sensibilidad”, explica Haeussler-Badillo, quien cree que son acciones que van a tener un efecto muy positivo en las futuras generaciones.

Acciones que se ven

La ejecutiva destaca otras iniciativas que tiene la Fundacción MMM y que se relacionan con reparaciones a hogares de personas de mayor edad que no tienen los medios para hacerlo, que viven solos y que luchan por sobrevivir en medio de muchas necesidades. Esto incluye pintura, sellado de techos, reemplazo de muebles, gabinetes y enseres del hogar, entre otras.

Otro ejemplo que menciona es el programa Adopta a un viejo, en el que una empresa o corporación paga $1,500 y eso permite llevarle una compra “de valor nutricional” directamente a su casa. “Esa compra también está diseñada para las necesidades de salud del participante. Por ejemplo, se toma en consideración si es un paciente renal o diabético a la hora de la compra”.

“A nosotros nos refieren casos continuamente y siempre los vamos a evaluar y si cumple con los criterios, los vamos a hacer”, agrega la directora ejecutiva, tras exhortar a las corporaciones y empresas a que vean el valor que hay en proyectos y se acerquen para que formen parte de la iniciativa y se den cuenta que “es parte de un proyecto de país”.

Haeussler-Badillo enfatiza que la persona no tiene que ser parte del plan Advantage MMM para recibir esta ayuda. “No tiene que estar afiliada a ningún plan de M para cualificar, ni siquiera lo miramos y, si lo hacemos, es para ver de qué manera con el plan que tiene podemos ayudarlo a resolver algún asunto de salud, pero no es un criterio que esté afiliado”, reitera mientras explica que la mayoría de los casos referidos llegan a través de trabajadores sociales, al igual que a través de acuerdos colaborativos con algunos municipios y sus oficinas de ayuda al ciudadano.

Cabe destacar que, según el último censo, en la isla residen más de 800,000 personas mayores de 60 años. Y el año pasado, según Haeussler-Badillo, atendieron a aproximadamente 300 casos para un gasto total de $271,000. De la misma forma, explica que, aunque el enfoque siempre ha sido en el adulto mayor, también atienden a mujeres y niños “y a quien necesite ayuda”.

La satisfacción de ayudar

Para Carla Haeussler-Badillo, su labor como directora ejecutiva de una fundación es “muy gratificante”, aunque admite que nunca pensó que iba a trabajar en una.

“Mi única experiencia fue a través de la Fundación CAP, (que trabaja con niños pacientes de cáncer del Hospital Pediátrico) porque mi hermana estuvo presidiendo la junta por 12 años, así que estuve bien involucrada con ellos y cuando me llaman (de MMM) dije que sí porque rápido identifiqué a la población de adultos, tan vulnerable como la de los niños”, agrega y destaca que de inmediato dijo que sí “y no me arrepiento ni un segundo”.

Enfatiza que para ella es una labor “muy linda e importante”. Sobre todo, resalta que todos vamos a pasar por esa etapa y es importante “empezar a trabajar para que todos tengamos una mejor calidad de vida en esa etapa, que se supone que sea para eso, para disfrutarla y no vivir en condiciones de precariedad”.

“Es demasiado triste lo que están viviendo nuestros viejitos. A raíz del huracán María y después de la pandemia, cuando hubo un éxodo brutal de puertorriqueños, muchos viejitos se quedaron solos y ahora dependen de la caridad de algún vecino o de algún conocido del barrio que le tiende la mano. Hay pobreza extrema y muchos no lo dicen porque les da mucha vergüenza y a nosotros se nos rompe el corazón cada vez que nos enfrentamos a eso”, reconoce Haeussler-Badillo, tras resaltar que cuenta con un equipo de trabajo excelente y muy comprometido con todo lo que se hace.

“Para nosotros es súper importante poder traer como protagonista a la figura del adulto mayor, que no se vea como un estorbo o que ya no sirve. Por eso es muy importante cambiar esa narrativa y que la gente los empiece a ver de otra manera, más humana y de más respeto”, asegura la ejecutiva de 51 años, mientras subraya que la recompensa más grande que tiene en su trabajo es cuando logran darle calidad de vida a los viejitos que necesitan la ayuda.

En ese sentido, enfatiza que su meta para este año es triplicar las ayudas que se dieron el año pasado. “En 2022 llegamos a 300 personas y este año queremos llegar a 900 alrededor de toda la isla porque hay necesidad en todas partes. Aquí mismo, en el área metropolitana, en el patio de tu casa, tienes un vecino que está viviendo en pobreza extrema y no te enteras”.

La directora ejecutiva de la Fundacción MMM, Carla Haeussler- Badillo, quiere triplicar este año la ayuda que le ofrecen a los adultos de mayor edad que viven en condiciones de mucha precariedad.
La directora ejecutiva de la Fundacción MMM, Carla Haeussler- Badillo, quiere triplicar este año la ayuda que le ofrecen a los adultos de mayor edad que viven en condiciones de mucha precariedad. (Carlos Giusti/Staff)

Mujer empoderada

Es un término muy de moda que, desde hace más de dos décadas se utiliza para describir a la mujer profesional que no repite los patrones masculinos de liderazgo tradicionales y que puede inspirar y motivar a otras féminas a seguir ese camino.

Pero Carla Haeussler-Badillo es cautelosa al momento de definirse como una mujer empoderada. “No puedo tapar el cielo con las manos, todavía no estamos a la par (con los hombres). Pero la mujer ha podido avanzar muchísimo en el campo profesional si se compara con hace 30 años. La diferencia es notable y seguimos abriendo caminos”, afirma la directora ejecutiva de la Fundacción MMM.

Pero es consciente de que esa paridad debería darse lo antes posible para tener un trato justo y profesional. Desde su punto de vista, que atribuye a la madurez de los años y a todas las experiencias vividas, explica que, en vez de tratar de pararse de frente a una situación de injusticia por ser mujer, siempre busca la mejor manera de “darle la vuelta para lograr las metas y los propósitos que uno tiene la vida, sabiendo que esas circunstancias sociales todavía están ahí”.

Y aunque dice que, en términos generales, no se ha sentido relegada por ser mujer, sí recuerda una experiencia “que fue tan descarada” que no la olvida. Sucedió durante una reunión profesional en un banco comercial en la que la única mujer era ella. “Éramos ocho personas y estábamos en un salón de conferencias. Pero la persona que presidía esa reunión nunca hizo contacto visual conmigo y, literalmente, fue como si no existiera, fue súper desagradable”.

Explica que no dijo ni hizo nada en ese momento porque “se le notaba el machismo a flor de piel y, probablemente, iba a pasar un mal rato si trataba de decir que no estaba pintada en la pared”.

“Por eso mi manera de pensar es estratégica. Estoy todo el tiempo pensando en estrategias así que, si yo quiero lograr llegar aquí y me encontré con esto acá, si me voy de frente no voy a llegar adonde quiero llegar. En esas circunstancias busco cómo voy a bregar con eso para lograr la meta que quiero”, explica entre risas la ejecutiva, quien es consciente de que son situaciones comunes para muchas mujeres, sean profesionales o no.

En ese sentido, les recomienda que se preparen de la mejor manera posible para que, dentro de sus circunstancias y lo que decidan hacer en sus vidas, puedan salir adelante. “Mientras más preparadas y más herramientas tienes puedes ser exitosa en lo que decidas hacer”, agrega, pero acepta que en la sociedad de hoy la mujer siempre se tiene que preparar el doble y dar el máximo en su trabajo.

“Es una pena, pero es la realidad que tenemos. Lamentablemente, todavía estamos en esa situación”, añade y subraya que nunca se debe tener miedo “porque el miedo paraliza”.

“Yo les diría a las mujeres, pero también a cualquier ser humano, que le dé el mismo peso o importancia a su preparación como individuo, que el que le da a su preparación como profesional”, recomienda la ejecutiva. Se refiere a que muchas veces nos enfocamos en estudiar una carrera, pero no lo hacemos en el aspecto espiritual y emocional. “Es importante aprender a manejar nuestras emociones porque nos vamos a encontrar con mil retos en el camino y, a veces, no prepararnos en ese aspecto personal, es lo que finalmente influye en que no podamos alcanzar nuestras metas profesionales”.

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