

25 de octubre de 2026 - 3:19 PM

Superar un cáncer de mama representa un paso enorme para las mujeres que enfrentan la enfermedad. Sin embargo, terminar la quimioterapia, la radioterapia o una cirugía no significa que los desafíos para su salud hayan terminado. Para algunas pacientes, comienza una nueva etapa en la que el autocuidado, la actividad física y los hábitos saludables resultan fundamentales para recuperar la funcionalidad y prevenir otras enfermedades.
Esa es una de las principales preocupaciones de Giovanni Echeverri Sánchez, director y fundador de Oncofit, quien advierte sobre la importancia de mantener un seguimiento de la salud incluso años después de haber concluido el tratamiento oncológico.
“Superar el cáncer es un paso enorme, pero cuidar la salud después del tratamiento también es fundamental”, señala el experto, quien explica que algunas secuelas pueden permanecer durante mucho tiempo y que las pacientes no deberían concentrar toda su atención únicamente en el temor a una posible reaparición de la enfermedad.
Entre los problemas que identifica con mayor frecuencia están el aumento de peso, los triglicéridos y el colesterol elevados, la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina. También menciona la fatiga crónica, el cansancio y la osteoporosis como posibles dificultades durante la supervivencia al cáncer de mama.
Uno de los factores que, según Echeverri, merece especial atención es el efecto de los tratamientos hormonales, que pueden prolongarse durante cinco, ocho o incluso diez años después de la última quimioterapia.
Estos tratamientos pueden producir efectos secundarios que afectan el peso y la salud metabólica. A esto se suma, en algunos casos, la falta de actividad física y de hábitos adecuados de alimentación y descanso, circunstancias que pueden comprometer el bienestar de las pacientes.
“Muchas de nuestras pacientes pueden generar problemas de dislipidemia relacionados con ese tipo de tratamientos”, explica Echeverri, quien también advierte sobre el riesgo de desarrollar hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
El experto señala que las mujeres que han superado el cáncer de mama deben prestar especial atención a su salud cardiovascular, particularmente cuando han recibido tratamientos que pueden afectarla. Por eso, insiste en la importancia de mantener revisiones médicas periódicas y no descuidar otros aspectos de la salud mientras se vigila la posibilidad de una recaída.
La salud ósea también requiere atención. Según Echeverri, las mujeres mayores de 50 años que han sobrevivido al cáncer de mama pueden presentar un mayor riesgo de osteoporosis, debido tanto a los efectos de algunos tratamientos como a factores relacionados con la edad.
Además de las consecuencias físicas, el deterioro de los hábitos puede afectar la salud emocional, el sueño y la percepción de bienestar, aspectos que también influyen en la calidad de vida durante la recuperación.
Para el director y fundador de Oncofit, la actividad física no debe entenderse únicamente como una herramienta para bajar de peso, aumentar la masa muscular o mejorar la apariencia. También puede ayudar a recuperar capacidades afectadas durante el proceso oncológico y favorecer la autonomía de las pacientes.
El tipo de ejercicio, explica, debe responder a las necesidades de cada mujer. El entrenamiento aeróbico contribuye a mejorar la función cardiovascular, mientras que los ejercicios de fuerza ayudan a recuperar la masa muscular, mantener la funcionalidad y favorecer la salud metabólica y ósea.
Por su parte, los ejercicios de movilidad articular pueden facilitar la recuperación del movimiento y el regreso a las actividades cotidianas, especialmente en pacientes que han pasado por procedimientos como una mastectomía, una cuadrantectomía o un vaciamiento ganglionar.
El entrenamiento del equilibrio y de la capacidad funcional también puede ayudar a conservar la independencia y la seguridad en las actividades diarias, sobre todo cuando existen limitaciones de estabilidad.
Echeverri subraya que el ejercicio debe acompañarse de una alimentación adecuada, un buen descanso y seguimiento médico. Estas medidas, sostiene, pueden contribuir a reducir factores de riesgo de otras enfermedades y mejorar la calidad de vida.
El mensaje del experto para las mujeres que han superado el cáncer de mama es que la recuperación debe entenderse como un proceso que continúa después de finalizar los tratamientos.
“Es fundamental continuar trabajando por su salud, su autonomía y su calidad de vida”, afirma. Desde su perspectiva, el cuidado oncológico no debería limitarse a tratar la enfermedad, sino que también debe acompañar a las pacientes en la recuperación y en la construcción de una vida más activa y saludable.
Por eso, Echeverri invita a las supervivientes a asumir el autocuidado como una responsabilidad permanente, sin esperar a que aparezcan nuevas complicaciones para modificar sus hábitos.
“Muchas de ellas pueden detonar una recidiva”, advierte al referirse a los riesgos que deben vigilarse, aunque insiste en que la atención no puede centrarse exclusivamente en la posibilidad de que el cáncer reaparezca. También es necesario prevenir y controlar otras enfermedades que pueden afectar la vida de las pacientes.
Su recomendación es aprovechar esta etapa para replantear los hábitos cotidianos, mantener los controles médicos y trabajar por la salud física y emocional a largo plazo. La supervivencia, concluye, no consiste solamente en haber superado el cáncer, sino también en cuidar la salud y la calidad de vida que vienen después.
Las noticias explicadas de forma sencilla y directa para entender lo más importante del día.

Te invitamos a descargar cualquiera de estos navegadores para ver nuestras noticias: