Las personas se vuelven más temerosas acerca de la vida cotidiana porque temen que se produzca un retroceso en cualquier momento. (Unsplash)

¿Con el pasar de los años te has vuelto preocupado y temeroso, sobre todo a raíz de la pandemia de COVID-19? ¿Se han exacerbado esos sentimientos y te has deprimido? ¡No estás solo! Según la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, las investigaciones han demostrado que los sentimientos de miedo, ansiedad general y nerviosismo tienden a aumentar con la edad. Estos sentimientos negativos pueden deberse a diversas situaciones que incluyen desde preocupación por el futuro financiero, el riesgo de una lesión o problema de salud recurrente o nuevo, como puede ser el COVID-19, hasta los cambios en los eventos locales o mundiales, que han sido bastante tumultuosos en los últimos meses.

"Las personas se vuelven más temerosas acerca de la vida cotidiana porque temen que se produzca un retroceso en cualquier momento, y es algo que no pueden controlar", dice el doctor Ipsit Vahia, director médico de Servicios ambulatorios de psiquiatría geriátrica del Hospital McLean, afiliado a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, y quien agrega que, si bien no está claro qué impulsa estos pensamientos, los investigadores especulan que podría ser una combinación de cambios biológicos en el envejecimiento del cerebro junto con los efectos acumulativos de las experiencias negativas, ya sea personales o de alguien cercano. Agrega que los sentimientos continuos de miedo y preocupación pueden tener un profundo impacto en la salud, provocando menos actividad física y socialización, lo que puede contribuir a la fragilidad y al desarrollo enfermedades como las cardíacas y la depresión, entre otras.

Además, de no tratarse a tiempo, la preocupación y el miedo pueden desencadenar en condiciones específicas como el trastorno de ansiedad social, la agorafobia (miedo a los lugares públicos) o el trastorno de ansiedad generalizada (preocupación crónica que puede provocar problemas físicos como dolor en el pecho y fatiga muscular).

¿Qué puedes hacer?

De acuerdo con la Escuela de Medicina de Harvard y con el doctor Vahia, hay muchas maneras de abordar el miedo y la preocupación constantes para que no consuman tu vida. El primer paso es identificar la fuente de su miedo.

"El tratamiento correcto comienza con el reconocimiento", dice el doctor Vahia. "A menudo, las personas no pueden expresar por qué tienen miedo o se preocupan demasiado, y por qué está sucediendo".

Por ello, recomienda acudir a unpsiquiatra o a un terapeuta. "Un análisis profesional puede ayudar a determinar dónde pueden estar sus preocupaciones y miedos específicos", comenta.

Al trabajar en conjunto, mediante sesiones de terapia individual o grupal, ejercicios de entrenamiento de relajación o terapia cognitiva conductual (en la que aprendes a replantear tu respuesta a los pensamientos de temor), pueden crear estrategias que aborden esos miedos.

Una vez que estés al tanto de tus miedos y de cuándo surgen, puedes utilizar otras estrategias para manejarlos, como, por ejemplo:

Practicar la atención plena (mindfulness)

La atención plena entrena tu mente para estar más presente sin tener que preocuparte por el pasado o el futuro. Esta mentalidad te ayuda a no reaccionar exageradamente a los pensamientos de miedo y a reducir el estrés, la depresión o la ansiedad que los acompaña.

La meditación es una forma popular de aprender a realizar ejercicios de atención plena. El objetivo de la meditación no es hacer a un lado o bloquear el pensamiento de temor, sino notar tus pensamientos y sentimientos, y darte cuenta de que no tienes que actuar en consecuencia. Esto podría ser tan simple como cerrar los ojos y repetir una sola frase o palabra, o contar respiraciones.

Puedes escuchar meditaciones guiadas gratuitas (en inglés) del doctor Ronald Siegel, profesor asociado de psicología clínica en la Escuela de Medicina de Harvard, aquí. También puedes encontrar aplicaciones de meditación en sitios web como www.calm.com y www.headspace.com.

Camina para disipar el miedo y la preocupación

¿Necesitas un descanso mental por miedo o preocupación? Realiza una caminata consciente durante la cual te concentres en el el movimiento, la respiración y el entorno de tu cuerpo. Es una manera simple de refrescar tu mente y estar más presente. Un estudio encontró que las personas que realizaron 30 minutos de caminata consciente dos veces por semana durante cuatro semanas tenían menos estrés y una mejor calidad de vida.

Consulta con un experto en finanzas

Si te preocupan los problemas de dinero, acude a un asesor financiero. Él o ella pueden hacer una revisión exhaustiva de tus finanzas, crear o ajustar tu presupuesto para concentrarte en tus preocupaciones específicas y ayudarte a establecer objetivos. "Esto puede ayudarte a sentirte más seguro acerca de tu situación y abordar cualquier problema que pueda generar preocupación", resalta el doctor Vahia.

Contrata a un entrenador personal

Si evitas la actividad o el ejercicio porque teme lesiones, contrata los servicios de un entrenador personal certificado que se especialice en acondicionamiento para adultos mayores. Un entrenador puede evaluar tu estado físico actual, identificar fortalezas y debilidades, y desarrollar un programa para ayudarte a mejorar.

"Debido a que verás y sentirás cómo mejoras físicamente a medidaque avances, esto te ayudará a superar el miedo a las lesiones y la preocupación de no poder hacer ejercicio o estar más activo", subraya el doctor Vahia, quien agrega que a menudo, las personas mayores que realizan ejercicio se dan cuenta de que son más capaces de ser activos de lo que piensan una vez inician una rutina.

Estos consejos simples te ayudarán a mantener la preocupación y el miedo a raya.


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